ANAAL NATHRAKH – Vanitas (2012)

Como salva inmisericorde de misiles cae cada nuevo disco de los británicos Anaal Nathrakh, una de las formaciones más agresivas y sonoramente violentas del planeta. Cimentando su carrera sobre una indestructible amalgama de black metal y grindcore, y con amigos (y puntuales colaboradores) tan insignes como Attila Csihar (Mayhem), Shane Embury (Napalm Death) o Nick Barker (ex de bandas como Atrocity, Brujeria, Dimmu Borgir o Cradle Of Filth), los de Birmingham llevan 15 años buscando incesantemente nuevas cotas de bestialidad, lo que les ha llevado a parir obras tan impresionantes como Hell Is Empty, And All The Devils Are Here (2007, FETO Records) o In The Constellation Of The Black Widow (2009, Candlelight Records), referencias obligadas para todo amante del Metal Extremo moderno. ¿Pero qué ocurre cuando ya no queda más salvajismo por rascar, cuando uno se ha convertido en un arma de destrucción masiva entre surcos de vinilo? Que solo hay dos caminos, repetir esquemas o reinventarse. Para resolver la tesitura llega Vanitas (2012, Candlelight Records), trabajo en el que la dupla Michael Kenney (Guitarra, Bajo, Programaciones)/Dave Hunt (voces) vuelven a demostrar que siguen siendo uno de los combos más imaginativos y cabreados del panorama metálico internacional.

En su séptimo trabajo de estudio el dúo ha hecho piña retrospectiva, destilado su esencia hasta el código genético y, mezclándolo con el material biológico de otras especies, creado una criatura nueva que sin embargo mantiene los rasgos básicos del código fuente original. Que no se asusten los amigos de lo extremo que aquí no hay sorpresas mayúsculas ni pérdida de esencia, sino simplemente la potenciación de elementos que ya latían insinuados en trabajos anteriores, especialmente en The Constellation Of The Black Widow y el valiente Passion. Además de las clásicas cabalgadas caóticas y furibundas a la velocidad de la luz, Anaal Nathrakh se muestran ahora capaces de parar, imprimir una épica sucia a las composiciones, deleitarse en tempos relajados de agonía apocalíptica o ampliar la presencia de la electrónica sin que el resultado global se resienta. Lo que sí ha variado es la estructura de unos temas que abandonan hasta cierto punto su maridaje con el caos para abrazar una ingeniería más estable que les permita poner en liza la nueva y más amplia paleta de colores que ahora manejan. Muchos paralelismos unen Vanitas con el último trabajo de los estadounidenses Cattle Decapitation (del que dimos buena cuenta en la web), bandas ambas de marcado acento nihilista y misántropo que han decidido recibir el Apocalipsis con toda la épica que se merece, especialmente tirando de industrialismo y transversalidad estilística. Y aunque los puntos de partida son sustancialmente diferentes (en los americanos el death metal y en los británicos el black) ambos comparten la inquietud por llevar el Metal Extremo a nuevos límites, dejándonos por el camino dos trabajos monstruosos. Centrándonos en el álbum que nos compete ahora, es imposible no rendirse ante un disco que se abre con dos salvajadas como The Blood-Dimmed Tide y Forging Towards The Sunset, cortes de sodomía auditiva 100% Anaal Nathrakh pero con la madurez compositiva y las ideas claras a las que hacía referencia. Todo sigue igual, pero ha cambiado. Esos cambios sacan pecho en la siguiente To Spite The Face, donde a la salva de escupitajos suma unos coros tremebundos y llenos de gancho cortesía de un Dave Hunt que sigue demostrando que no tiene iguales en materia de salvajismo y versatilidad en el Metal Extremo.

En este punto sugiero hacer otra reflexión, más filosófica: ¿Qué ocurre cuando has alcanzado las mayores cotas de nihilismo posibles, cuando durante toda tu vida te has dedicado a cagarte en todo y en todos, cuando has hecho lo posible por adelantar el Apocalipsis y éste por fin se acerca? Pues que ríes mucho, como un maníaco, porque todo se ha ido a la mierda y todavía nadie se ha dado cuenta. Y eso es lo que hacen exactamente Anaal Nathrakh, descojonarse vivos. Imposible no captar su sentido del humor en la tremebunda Todos Somos Humanos, industrialismo metálico de pegada inmisericorde que alcanza su cénit cuando un demente David Hunt (impresionante su interpretación en este tema) canta en castellano «Todos somos humanos, y todos seremos polvo». Otro de los aspectos potenciados en el álbum son las melodías guitarreras, cortesía del alma mater del dúo Michael Kenney y que acentúan esa sensación de sucia belleza apocalíptica que recorre todo el disco y te dejan con la mandíbula por los suelos en la genial In Coelo Quies, Tout Finis Ici Bas (con solo de guitarra incluido). Técnicamente se siguen mostrando intratables, tanto a nivel vocal como por una maestría a las seis cuerdas espectacular, éste último trabajo apoyado por dos músicos de sesión cuya elección dice mucho sobre el espíritu de Vanitas: por un lado el tristemente recién fallecido Steeve Hurdle (que grabó el esencial Obscura de los canadienses Gorguts) y por otro Dave Nassie, guitarrista de la banda de metalcore (una de las pocas interesantes) Bleeding Through. Ayer y hoy unidos para cagarse en el mañana. Esto es especialmente visible en la tremebunda You Can’t Save Me, So Stop Fucking Trying (título genial, por cierto), una ultravitaminada amalgama de deathcore, industrial y black metal, con la pegada y gancho del primer género junto a la rítmica mecánica y el filo de los segundos. En líneas generales estamos ante el disco más redondo de los británicos, balance perfecto entre abrasividad y madurez compositiva, algo muy favorecido por una producción mucho más limpia de lo usual que dispara la contundencia del álbum y favorece especialmente la exhibición vocal de Hunt, consiguiendo que temas como Of Fire, And Fucking Pigs te dejen el culo dolorosamente roto. Una agonía que se ve aliviada en parte por el cierre A Metaphor For The Dead, que como su nombre indica viene a decirnos (entre socarrona épica y coros) que todo da igual, nada importa, porque ya estamos muertos. Siempre lo estuvimos.

Vanitas supone una sorprendente nueva vuelta de tuerca al sonido de Anaal Nathrakh, que manteniendo la esencia amplía su gama cromática hasta límites insospechados para facturar uno de los discos más redondos de su carrera. Cabreados y nihilistas como siempre, el dúo británico ahora también nos muestran su cara más épica y cínica, sonora carcajada para recibir el fin de los tiempos. 

 

BUY IT!!! (Candlelight Records)

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