ARENNA – Given To Emptiness (2015)

Pocos, muy pocos, los humanos que se lanzan al agua para alcanzar la voz del agua, la voz infinitamente lejana, la voz sin ser voz, el canto todavía no articulado que viene de la penumbra.

Pascal Quignard – Butes

Haciendo referencia a la obra del genial Quignard abren Arenna su esperadísimo segundo álbum, y como el despreciado personaje clásico Butes abrazan la música sin ambages, despreciando el mundo de los que hablan y eligiendo el nihilismo del momento frente al eterno esclavismo de la razón. Un personaje que, enfrentado al canto de sirena, no elige encadenarse como Ulises ni anteponer el sonido de su lira como Orfeo, sino lanzarse al mar con todas sus consecuencias. La muerte junto a la música salvaje y animal antes que la fosilización de los constructos sociales, arte incluido. Toda una declaración de intenciones con la que el quinteto alavés afronta la continuación del laureado Beats Of Olarizu (2011, Nasoni Records), y que aunque a más de uno estoy seguro que sorprenderá y pillará a contrapie, marca el siguiente paso evolutivo de una propuesta a la que no se le vislumbra ningún límite.

Given To Emptiness deja claro que está por encima de Ulises y sus cadenas, o de etiquetas estériles como la del Stoner Rock, para arribar en un mundo regido únicamente por esas sensaciones que Rimbaud esperaba le convirtieran en vidente de un mundo nuevo, aún por llegar. Un mundo donde lo onírico torna real, lo sensual oxígeno para nuestros pulmones y el alma humana se libera de la pesada carga de la sociedad. Para ello abandonan en gran medida el gancho más inmediato de su debut, así como su dependencia del riff, para volar libres y enriquecer su paleta con nuevas tonalidades y recursos. La síntesis, siempre imperfecta, nos diría que el álbum de los alaveses se encuentra en un punto medio entre los universos sonoros de Colour Haze y Motorpsycho, pero como decía Goethe en su inmortal Fausto: “Gris, amigo mío, es toda teoría. Verde es el árbol de oro de la vida”. Y es que citar a las figuras totémicas de la psicodelia moderna puede ser útil para situar al neófito o hacernos una vaga idea de por dónde van los tiros, pero no sirve si se quiere poner en valor un trabajo de la valía de Given To Emptiness

 

La inicial Butes hace alarde de músculo e hipnotismo circular, el canto de sirena particular de Arenna con el que caemos irremediablemente en su influjo. Para ello se valen del salto cualitativo que ha dado su sonido y de una sección rítmica en la que destaca la exquisitez con la que ahora se muestra el bajo de Javi. Sin miedo a nada abre el quinteto con un corte de 10 minutos, y que es capaz de aunar la hipnosis mántrica con el gancho melódico de la poderosa voz de Txus mientras nos recuerda que “Solo eso no perderás/aquello que nos llama”. Otro salto cualitativo ha sido el de la dupla de guitarras compuesta por Kike y Rober, que han pasado del plúmbeo mimetismo de su debut a una combinación donde tectónica y sofisticación danzan juntas hasta las estrellas. Visions Of Rex se mueve en un fantástico in crescendo guiado por la delicada interpretación vocal de Txus, con un clímax que en vez de variar las estructuras impulsa la intensidad de manera sutil remarcando el carácter onírico de la composición. En Drums For Sitting Bull asistimos a una amalgama entre los viejos y plúmbeos Arenna con su nueva propuesta, y de este modo los riffs sabbathicos copulan con melodías corales e incluso un final no exento de épica. A mitad de camino nos encontramos con otra de las joyas del álbum, la instrumental Chroma, que haciendo guiños a Colour Haze nos sumerge en una idílica travesía que estalla en tremebundas explosiones de tectónica guitarrera y rítmica superlativa, suponiendo uno de los más movidos y fantásticos viajes de lisergia sonora que puedas imaginar. Y si hablamos de cortes estelares no podemos olvidar Move Through Figurehead Lights, otra redondísima pieza que fluye a través de un mar de belleza melancólica y cuyo final deja con los pelos de punta. Encarando el último tramo surgen los ecos de Alice In Chains en The Pursuer, con Kike y Rober recordándonos el genio de Jerry Cantrell y un Txus que nos regala su interpretación más pasional del álbum. Y así, seducidos y entregados completamente a la fatalidad, nos abandonamos a los cantos de sirena de Given To Emptiness y su cierre instrumental con Low Tide, enfrentando el silencio eterno tras un momento de éxtasis único de la mano de una de las bandas más en forma del panorama internacional.

Given To Emptiness no sólo nos muestra a unos Arenna más maduros y versátiles que nunca, sino a una banda sin ningún miedo a cabalgar las olas del Rock pesado, la Psicodelia e incluso el Pop en aras de alcanzar la total libertad creativa, ese estado donde la música pierde sus grilletes y deviene en magia. Inmensurable, impredecible y genial, así es el hechizo que ha entonado el quinteto vasco y que supone uno de los mejores discos de Rock que vayas a escuchar este año.

 

Given To Emptiness verá la luz en Mayo a través del sello germano Nasoni Records.

Reseña invocada por CTHULHU.