BLACK MOTH – Condemned To Hope (2014)

«Es el único dios en el que yo podría creer, un dios cuya pasión no es una redención, un dios que no salva nada, que no sirve para nada: un dios que simplemente es.»

Stanislav Lem – Solaris

Otra de las bandas de cuyo segundo álbum se esperaba mucho eran los británicos Black Moth, quinteto de Leeds que en 2012 dejaron alucinado a más de uno con esa fantástica ensalada de influencias que era The Killing Jar, discazo que aunaba Rock clásico y alternativo en un mismo saco repleto de escandalosos hits. Tras dos años en los que se han batido el cobre junto a bandas como Uncle Acid & The Deadbeats, Red Fang o Turbowolf, y tras haber actuado en festis de renombre como el Deserfest londinense, Reading y Download Festival, Black Moth regresan con Condemned To Hope (2014, New Heavy Sounds), espectacular revalida que vuelve a contar con la producción del gran Jim Sclavunos (Sonic Youth, Nick Cave and The Bad Seeds, The Cramps, Grinderman) y con un artwork que ha corrido a cargo del legendario Roger Dean (Yes, Asia, Uriah Heep). 

Si un adjetivo se amolda como un guante al segundo largo de los británicos ese es «redondo». Y es que los tres cuartos de hora que conforman Condemned To Hope son todo un clínic de cómo encadenar un temazo tras otro sin despeinarse, siendo capaces por el camino de tender un fantástico puente entre clasicismo y modernidad (noventera, que nadie espere experimentos raros) a través del cual transitan unas composiciones con un gancho indefendible. Imagínate a Black Sabbath, Danzig, Melvins, los Stooges y L7 yéndose de parranda y te acercarás bastante a la propuesta que manejan Black Moth. Desde ese comienzo demoledor con Tumbleweave en la que la dupla de guitarristas Nico Carew/Jim Swainston hacen aflorar sus raíces sabbathicas ya eres consciente que estos señores tienen mucho talento y no se andan con tonterías, y con el cambio más épico que ver morir al Sol que te clavan a mitad de tema  te encontrarás coreando puño en alto junto a la vocalista Harriet Hyde. Entre la contundencia metálica y la energía punk se mueven los once cortes que conforman el álbum, decantándose en algunos momentos por un lado u otro pero manteniendo un balance global equilibrado y que ayuda a que el disco marche disparado como un misil hacia la excelencia. Un medio tiempo como Looner lo podrían haber grabado las L7 más inspiradas, mientras que Undead King Of Rock’n Roll o Last Maze harán las delicias del fan del Stoner/Doom más plúmbeo, sin olvidar descargas irresistibles de rock noventero como White Lies o una Red Ink que mira de reojo a Nirvana. El single Room 13 es otro temazo de punk metalizado para dejarte las cervicales, seguido de ese oscuro blues que responde al nombre de Stinkhorm y que da paso a la gran sorpresa del álbum, una surrealista Slumber With The Worm que es como juntar a Nick Cave con Darkthrone y que de manera increíble se salda con victoria rotunda. El cierre con Condemned To Hope tira de nuevo de músculo metálico para terminar de finiquitar tus cervicales, dejándote dolorido y con la acertada sensación de haber disfrutado de un disco gordísimo. Poco más se puede añadir a tan magna experiencia.

Todo en Condemned To Hope es ganador. Desde la genial producción de Jim Sclavunos (Sonic Youth, The Cramps, Nick Cave) al exquisito artwork del legendario Roger Dean (Yes, Uriah Heep) pasando por unos temazos irresistibles capaces de recordar tanto a Black Sabbath como a los Stooges, a los Melvins como a L7, estamos ante la confirmación de los británicos Black Moth como una de las grandes realidades del panorama rockero internacional. 

 

Reseña invocada por CTHULHU.