BLACK WILLOWS – Haze (2013)

 

Maravillosa sorpresa la que me he llevado con este cuarteto suizo, cortesía de la gente que edita el tremebundo recopilatorio Falling Down y que tan gentilmente me hizo llegar una copia de Haze. Black Willows se hacen llamar, y lo que tenemos entre manos es su debut preciosamente editado y que cuenta con la producción del gran Eric Wofford (The Black Angels, Explosions In The Sky, My Morning Jacket…) en los Cacophony Recorders de Austin (Texas). Credenciales inmejorables para una propuesta que aúna de manera ejemplar los postulados de la psicodelia, el stoner, las jams espaciales e incluso ciertos guiños al rock independiente convirtiendo Haze en el disco ideal para abrir las puertas de la percepción, vislumbrar otros planos de consciencia y, en definitiva, pegarte un viaje de cojones.

 

Así de primeras el lector podría pensar que estamos ante la enésima cuadrilla de fumetas amantes del gordor guitarrero y los viajes siderales, y en parte tendría razón, pero hay algunos matices que hacen destacar la propuesta de Black Willows por encima de la saturada escena revival. El primero de ellos es la oscuridad que transmite su propuesta, empezando por las negras fotografías espaciales que componen el artwork del álbum y terminando por unas composiciones que se sitúan en la antítesis del alborozo hippie por la lisergia, como una especie de invitación a visitar el lado tenebroso que late tras el Velo de Maya. Otro de los aspectos que separan Haze de la ortodoxia es la manera y proporción con que combinan diferentes recursos estilísticos para dar forma a su criatura sonora, una curiosa e hipnótica mixtura de músculo stoner, psicodelia, jams y ese repetitivo kraut espacial tan en boga últimamente. El resultado es un disco de 70 minutazos que aunque no será plato de gusto para todo el mundo, tiene los suficientes alicientes y elementos diferenciadores para seducir a los amantes del rock más expansivo, servidor incluido.

Si vamos a los temas, lo primero que Black Willows dejan claro es que la suya no es una propuesta que se ancle en la sucesión de temas al uso sino en su interacción en la búsqueda de un fin mayor, de una experiencia sensorial total que vaya más allá de lo meramente musical y que entronca perfectamente con los preceptos de la psicodelia. El rock como vía a la trascendencia, nunca como fin en sí mismo. A pesar de eso Haze permite pegar un vistazo a sus partes constituyentes, y en cortes como Doors Of Perception o Neptune queda claro el amor que estos tíos tienen por bandas como True Widow y Dead Meadow, haciendo gala de su inconfundible hipnotismo vigoréxico. Stonergaze lo llaman, y a mí esa etiqueta me espanta, pero para que nos entendamos. En Haiku salen a la luz los riffs más poderosos del álbum, el acercamiento más claro al libro de estilo stoner cortesía de unos Mélanie Renaud y Aleister Crowley capaces tanto de abrazar la piedra como de cabalgar suaves vientos de melodía y guiños al orientalismo. Esto último toma forma completa en Black Magic, un evocador corte de trazos hinduistas que recuerda al universo creativo del Craig Williamson (Arc Of Ascent, Lamp Of The Universe) más espiritual. La languidez de la interpretación vocal de Crowley vuelve a remitirnos a True Widow, creando un interesante contrapunto con el poderío guitarrero y elevando la sensación de calma tensa que recorre todo el álbum. Set Us Free hace guiños incluso a los parajes estilísticos del stoner/doom para acabar su travesía de nuevo en la frontera entre rock pesado y rock independiente, preparándote para el que es en mi opinión el mejor tema del álbum: Dead Mantra. Toda una jam de casi 15 minutos en la que Black Willows hacen compendio de virtudes y encajan a las mil maravillas su lado más evocador con la contundencia de su dupla de guitarras. Si tuviera que señalar alguna pega esa sería el exceso de metraje, que unido al collage de piezas que el cuarteto intenta encajar hace que algunos momentos del álbum no fluyan como debieran, pero que a la vista de las virtudes generales de Haze y de ese tema final al que hacía referencia estoy seguro que solucionarán en el futuro. Talento tienen de sobra para hacerlo.

Haze es otra de las gratas sorpresas del 2013, un notable primer paso para Black Willows en el que han conseguido aunar de manera fabulosa rock psicodélico, oscuridad, jams espaciales, músculo stoner y shoegaze con toneladas de talento y personalidad. Directos a la lista de bandas a seguir muy de cerca!

BUY IT!!! (Big Cartel)

FACEBOOK

 

Reseña invocada por CTHULHU.