BÖLZER – Hero (2016)

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NotasWeb10

“Todo cuanto impida prestar oído al espíritu debe vencerse valientemente”

La Iniciación – Rudolf Steiner

Desde que entramos en el nuevo milenio hemos asistido a una mutación tremendamente interesante en el seno de cierto sector del Metal Extremo, cuyas propuestas sonoras y filosóficas han abandonado los confortables terrenos de la ortodoxia para adentrarse en parajes de una complejidad trascendente cada vez más evidente. Lejos, muy lejos ya de los cánones del Heavy Metal, incluso enemistados con éste por sentirlo caduco e infantil, muchos músicos se han adentrado en una búsqueda de la iluminación a través de la negrura, el caos y, en última instancia, de la nada que subyace a todo. Hablamos de visionarios como Gorguts, Sunn O))), Deathspell Omega o Blut Aus Nord, cuya amalgama de terror sonoro, simbolismo y heterodoxia espiritual están marcando a fuego el nuevo siglo, y que desde hace unos pocos años cuentan con los suizos Bölzer entre sus filas.

Nacidos en 2008 en Zurich, el dúo formado por HzR (batería) y KzR (guitarra y voz) han erigido de manera exquisita y calculada una carrera que con tan sólo una demo (Roman Acupuncture) y dos EP’s (Aura y Soma) les ha colocado como una de las grandes fuerzas dentro del Metal Extremo internacional de esta década. Y no es para menos, pues su propuesta bebe de las mismas fuentes seminales que alumbraron a sus compatriotas Celtic Frost, padres de la gran familia extrema y uno de los principales referentes de Bölzer. Al igual que las huestes de Tom G. Warrior, nuestro dúo habita esa tierra de nadie, tierra de todo, donde etiquetas como Black Metal o Death Metal pierden todo su significado y se disuelven en un negro fango primigenio, atávico, cuyas pulsiones golpean en nuestro subconsciente recordándonos aquel pasado ignoto regentado por el sueño y el mito. Y todo ello con las supuestas limitaciones del formato dúo, que en el caso de Bölzer se torna en su contrario amplificando los talentos de ambos músicos convirtiéndolos no sólo en una de las mejores bandas de la actualidad, sino también en una de las maquinarias de directo más apabullantes que existen.

Hero (2016, Iron Bonehead), el esperadísimo debut en formato larga duración de Bölzer, es muchísimo más que una extensión de Aura y Soma (trabajos ya de por sí excelsos) y nos muestra a una banda literalmente en estado de gracia, pues su capacidad para barrerte, golpearte y al mismo tiempo elevarte es algo al alcance de muy pocos chamanes sonoros. Ya sabíamos que el dúo no es amigo de los largos metrajes, Hero no es una excepción, y en tan sólo tres cuartos de hora los suizos nos sumergen en una eternidad de caos, lucha, muerte, dolorosos alumbramientos, iluminación, trascendencia y gloria como no has oído en tu puñetera vida, y que es la mejor banda sonora del siglo XXI que tu mente pueda imaginar. Escuchando monumentos como Archer enseguida podrá el oído avezado conectar la tectónica guitarrera con Celtic Frost, o la opacidad imprevisible con The Ruins Of Beverast o Necros Christos, pero la imparable fuerza que palpita tras las composiciones del dúo les impulsa a un universo regido únicamente por sus leyes, invocadas por un KzR cuya interpretación vocal es simplemente apabullante. Alejándose de la lija de la que hacía gala su voz en el pasado, se despliega aquí como un mesías demente y amenazador en perfecta unión con unas guitarras (también obra suya) más versátiles que nunca y capaces de mostrarse afiladas, compactas como peñascos e incluso fluir a través de líneas melódicas exquisitamente introducidas a lo largo del álbum. Impresionante también la labor de HzR a los parches, moviéndose como pez en el agua tanto en maratones atléticas como las exhibidas en Phosphor al mismo tiempo que capaz de un portentoso tribalismo en cortes como el ultramundano Hero. Es muy difícil resaltar un tema sobre otro cuando estamos ante un trabajo de estas características, y es que composiciones como la subyugadora Spiritual Athleticism, la gargantuesca y citada Phosphor o la inhumana Archer son fácilmente lo mejor que vayas a escuchar este año, sin olvidar una Chlorophyllia donde dinámicas, transiciones y proclamas mesiánicas te mandan de una patada en el culo a otro plano de existencia, y que una vez más nos muestra cómo es posible facturar una obra psicodélica sin necesidad de repetir ni coger prestado ni una sola de las herramientas clásicas del género (en su vertiente rockera). Hero supone el perfecto equilibrio entre la carne y el espíritu, esa dualidad que define a la tercera entidad conocida como hombre y que a través de Bölzer se nos muestra como el ser divino con el que soñaron innumerables poetas, filósofos y ocultistas. 

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En un año donde los metales se venden caros los suizos Bölzer se han hecho con el oro de manera incontestable merced a un álbum que muestra orgulloso el alma del extremismo sonoro del nuevo siglo. Convulso, mutante, opaco, trascendental y lisérgico, Hero rompe con su realidad de obra musical para erigirse como un tótem contemporáneo, como liturgia a través de la cual abrir los ojos a la verdadera dimensión de esa negrura que llamamos existencia. Obra maestra.

Reseña invocada por CTHULHU.