CATTLE DECAPITATION – The Anthropocene Extinction (2015)

“Ni el mundo es un artilugio para nuestro uso ni los animales son un producto de fábrica para nuestra utilidad”

Arthur Schopenhauer – Parerga y Paralipómena

Monolith Of Inhumanity fue el mejor disco de nuestro Top de 2012, y una de las obras de Metal Extremo más impresionantes de lo que llevamos de década. Con ella los estadounidenses Cattle Decapitation pasaron de ser una buena banda de Grind/Death a convertirse en algo más, en referentes de un género que necesitaba urgentemente un soplo de aire fresco. Extrapolando la teoría de Kuhn sobre el desarrollo científico, Monolith Of Inhumanity supuso la revolución que suplantó al paradigma imperante, necesario en su contexto histórico pero que con el tiempo se había convertido en un freno a la evolución de un estilo que llevaba demasiado tiempo anclado en los clichés y las posturas acomodaticias. Paralelamente al movimiento de los también fantásticos Anaal Nathrakh, el cuarteto californiano demostró que el gancho y las melodías podían tener cabida dentro de los bestiales parámetros del Grind/Death, y cortes como Your Disposal o Kingdom Of Tyrants asombraron a propios y extraños por la imposible amalgama de esos elementos, amen de un Travis Ryan que reventaba el plástico con una inacabable miríada de registros vocales. Es por ello que las espadas estaban en alto ante la salida de The Anthropoce Extinction (2015, Metal Blade), su séptimo disco y en el que tenían que batallar con la presión de haber pegado tamaño golpe en la mesa tres años antes. Que el álbum contara además con las colaboraciones de relumbrón de Phil Anselmo, Tristan Shone (Author & Punisher) y el gran misántropo Jürgen Bartsch (Bethlehem) no hacía sino humedecer aún más nuestros sueños y expectativas, que no tiemblo al afirmar que han sido colmadas de largo.

 

Partiendo de la base de que Monolith Of Inhumanity es una obra insuperable por lo inesperado y excelso de su contenido, podemos decir que The Anthropocene Extinction es su magnifica continuación, el trabajo que afianza definitivamente los parámetros por los que se mueven los nuevos Cattle Decapitation que nacieron en 2012. Una banda con algo que decir, básicamente que deberíamos dejar de existir para que todo lo demás pueda seguir haciéndolo, y con una forma de decirlo que les ha llevado a lo más alto del panteón metálico de nuestro siglo. Porque su capacidad para conjugar la iracunda visceralidad del Grindcore con el demoledor tecnicismo del mejor Death Metal (por momentos puro Brutal Death) ya era notable, pero ha sido la imposible adición de gancho y melodías lo que les ha convertido en una entidad completamente nueva y referencial, y todo ello sin necesidad de buscar soluciones fuera del extremismo o fusionando de manera vulgar (y no nos engañemos, fácil) su cuerpo sonoro con la moda postrockera o el post-punk. A pesar de lo impresionante de su salto evolutivo los de San Diego son, ante todo, una banda coherente y consciente de lo que quiere, y los nuevos colores que han sumado a su paleta proceden de un Metal Extremo que cuenta con una gama cromática mucho mayor de lo que se pueda encontrar en géneros tan estancados (o directamente muertos) como los anteriormente citados. Sabedores de esta amplia oferta, Cattle Decapitation han optado por los estilos que mejor casan con su visión de una humanidad sin alma abocada a la destrucción sistematizada: el Metal Industrial y el Black Metal, que en sus justas medidas y subordinados a la apocalíptica visión creativa de los californianos pintan un tapiz simplemente inconmensurable. Las melodías vocales de Travis Ryan, que ya nos dejaron anonadados en Monolith Of Inhumanity, se han normalizado ahora y en cortes superlativos como Manufactured Extinct, Plagueborne o Circo Inhumanitas nos vuelven a deleitar con sus semejanzas a un Ozzy encerrado en un cuerpo robótico, consiguiendo el doble triunfo de integrarse a la perfección con el discurso y la estética de Cattle Decapitation mientras convierte The Anthropocene Extinction en un disco no sólo demoledor, sino también jodidamente adictivo y divertido. Sí, he dicho divertido. En un momento en el que la mayoría de propuestas ensalzadas por la intelligentsia metálica van de la mano de sesudos ladrillos de negrura sonora, un álbum como el que tenemos entre manos nos recuerda que el Metal es, ante todo, un medio para liberarse y disfutar del sonido de nuestras cervicales al hacerse fosfatina. Y de eso vamos a encontrar aquí hasta decir basta, en doce cortes de pura y grandiosa pirotecnia metálica donde un gancho indefendible se une a unos músicos forzando las capacidades técnicas y compositivas al máximo de lo humanamente posible para llevarnos a un éxtasis misántropo y cabrón. No le puedo poner ninguna pega a un álbum que, además de los temas anteriormente citados, suma un cierre tan colosal y épico como Pacific Grim o ese puñetazo de nombre Apex Blasphemy (con un Travis Ryan indescriptible), y que convierte la aparición de nombres totémicos como los de Phil Anselmo y Jürgen Batsch en meras notas a pie de página. Y es que hoy por hoy nadie hace sombra a Cattle Decapitation.

The Anthropocene Extinction afianza a Cattle Decapitation como estandartes del Metal Extremo del nuevo siglo, merced a una evolución coherente y brutal donde el Grindcore, el Death Metal, el Industrial e incluso el Black Metal se ríen de todos aquellos que fueron a buscar soluciones entre indies y postrockeros. Los de San Diego han vuelto a demostrar la desafiante autosuficiencia de un género que gracias a talentos como el suyo sigue gozando de una salud envidiable. Muerte a los humanos.

 

Reseña invocada por CTHULHU.