CELESTIAL BODIES – Spit Forth From Chaos (2017)

“Si queremos cruzar la frontera de lo horrible e infinitamente desconocido, del exterior habitado por sombras, debemos dejar atrás tanto nuestra humanidad como nuestra condición terrestre”

H.P. Lovecraft – El Horror Sobrenatural en la Literatura

Uno de los aspectos más interesantes del extremismo sonoro es su estrecha relación con el Caos, esa mefítica infinitud capaz de pulverizar hasta la más analítica de las mentes. Con conceptos como la entropía hemos intentado domesticarla y hacerla encajar dentro de nuestra patética necesidad de una causalidad, pero la sospecha de que todo no es sino fruto del azar cósmico sobrevuela constantemente todos nuestros intentos de racionalizar el Universo. Del mismo modo el Metal Extremo, así como géneros adscritos al terrorismo sonoro como el Noise o el Drone, se vuelven más interesantes cuanto más cerca se posicionan de este torbellino, trascendiendo lo humano para devenir, por momentos, en ventanas al insondable mare magnum que subyace a toda existencia. En estos terrenos se adscribe el debut de los holandeses Celestial Bodies, dúo con miembros provenientes de los desoladores Nihill y los visionarios Dead Neanderthals, y que a través de once taladros sonoros han moldeado uno de los trabajos más confrontacionales del año, amén de otro triunfo para la interesantísima escudería de I, Voidhanger Records.

Erigido sobre un relato de guerra y confrontación, de dioses babilónicos y caos, Spit Forth From Chaos es un álbum arisco, doliente, tan fiero como profético, y que se muestra como una fuerza elemental de la Naturaleza, sin filtros ni ambages. Reminiscente de las bandas de procedencia de sus creadores, el disco se sitúa en algún lugar entre el Black Metal, el Metal Industrial, el Drone y el Free-Jazz, y en tan sólo 38 minutos (de agradecer en estos tiempos que corren de ladrillos pretenciosos) nos someten a una travesía ciclópea y demente más allá de los confines del Universo. Podríamos señalar a los citados Nihill y Dead Neanderthals, a los Throbbing Gristle más dementes, o al espíritu visionario de John Zorn, pero por encima de ello se alza una formación con una personalidad superlativa y un discurso propio (aunque pronunciado en una lengua más allá de nuestra limitada comprensión), ajenos a todo lo que no tenga que ver con su febril visión de la creación sonora. También subyace a toda esta lija una retorcida idea de la psicodelia (cortes como Kingdom Of Black Torment tornan en viajes de tripi al interior de un agujero negro) encapsulada entre alaridos de otra dimensión, descargas eléctricas y drone tectónico, permitiendo así a la furia (tan humana) trascender en caos bullente y amedrentador. Ya sea como chamanes (Sign Of The Wolf), engendros mecánicos (Chaos Of Infinity) o dioses interdimensionales (la citada Kingdom Of Black Tyrant o Towards Perdition), Celestial Bodies nunca se apean de su desbocada carrera hacia la demencia, llevando consigo a un oyente anonadado e incapaz de prever por dónde le van a caer los golpes. Que artefactos como Spit Forth From Chaos sean uno los exponentes más brillantes de la vanguardia sonora actual nos habla del mundo tan jodido en el que vivimos, pero también de que cuanto más cerca del fin nos encontramos más clara se muestra la existencia, ese barco que hace aguas a merced de un caos indiferente y ciego.

El debut de los holandeses Celestial Bodies es una carta de amor a la demencia, un maelstrom donde el Black Metal, el Drone, el Metal Industrial y el Free-Jazz se confabulan para regalarnos uno de los artefactos sonoros más visionarios de los últimos años, y más cercano a la verdad del Universo que doscientos años de Astrofísica. Puro y maravilloso Caos.

Reseña invocada por CTHULHU.