CLÁSICOS BÁSICOS: KAYO DOT – Choirs Of The Eye (2003)

 

Aprovechando que se cumple una década desde su lanzamiento, he decidido dedicar la sección de CLÁSICOS BÁSICOS a Choirs Of The Eye de los geniales Kayo Dot, considerado uno de los mejores álbumes de rock progresivo de la década, y para muchos el mejor sin ninguna discusión. Editado en 2003, se trata del debut de una banda que nace de las cenizas de otro grupo legendario, maudlin of the Well. Supongo que muchos de los que leéis esta web los conoceréis, pero si no es así, y sintetizando, se trataba de una de las formaciones de metal-jazz-progresivo más originales y talentosas que jamás se hubieran visto, y que con Bath (y su inseparable complemento de ese mismo año, Leaving Your Body Map) entraron directamente en el Olimpo metálico allá por el año 2001. Mientras trabajaban en su cuarto álbum, y tras sufrir varias pérdidas de miembros importantes de la banda y varios cambios de sello, los músicos que quedan en la formación deciden emprender una etapa nueva empezando por renombrar el proyecto como Kayo Dot. maudlin of the Well siempre se caracterizó por contar para sus álbumes con una cantidad importante de artistas, y este caso no iba a ser menos. Liderados por el multidisciplinar Toby Driver (voces, sintetizadores, doble bajo, guitarra, cello, tuba y campanas), Kayo Dot afrontan su debut con un total de 11 integrantes, siendo el núcleo principal, además del propio DriverGreg Massi (guitarra y voces), Nicholas Cage (no, ese no. Bajo y voces) y Sam Gutterman (batería y voces). El resto de músicos abarcan una variedad de instrumentos de viento asombrosa, que va del clarinete a la trompeta pasando por el saxofón y la trompa francesa. También encontramos otros instrumentos, como el piano o un violín tocado como los ángeles por la bellísima Mia Matsumiya, otra de las fundamentales de la banda. Choirs Of The Eye se publicó con el sello del dios John ZornTzadik Records, en lo que supuso toda una declaración de intenciones. Para rematar, y al igual que los dos últimos discos de maudlin of the Well, la composición del debut de Kayo Dot se llevó a cabo mediante la técnica de proyección astral (esto dicen ellos, ojo, que no me he vuelto loco) y empapuzado el señor Toby Driver de amor por los tratados filosóficos de los surrealistas André Breton y Max Ernst. Ahí es nada.



Pues sí señores, estamos ante un álbum de escala 9.9 en el gafapastómetro, es imposible negarlo. Pero del mismo modo, tampoco se puede negar que la música contenida en él es simplemente única. Choirs Of The Eye supone la evolución lógica del trabajo anterior de maudlin of the Well, pero al mismo tiempo nos encontramos ante una etapa nueva, una vez liberada la banda de gran parte del bagaje metálico de aquellos. Por lo tanto, aquí hablamos ya de un álbum de rock en toda regla. Desentrañar los entresijos del disco es una labor que ni siquiera voy a intentar, por la simple razón de tras diez años escuchándolo sigo descubriendo nuevas texturas, sonoridades que de repente me sorprenden por novedosas. Choirs Of The Eye es como ese tipo de libros que uno relee un montón de veces y que están cubiertos de subrayados de diferentes colores, ya que con cada lectura uno va captando conceptos que en anteriores ocasiones había pasado por alto. La cantidad de conceptos musicales que encierra el álbum es inmensa, entrelazados todos en intrincadas piruetas compositivas que pueden llevarte al desconcierto más absoluto si intentas analizarlos desde un punto de vista tradicional. Choirs Of The Eye es el equivalente del trazado urbano de una ciudad medieval árabe, llena de estrechas callejuelas sin un patrón aparentemente cabal, con cientos de cruces, callejones sin salida, pero que en conjunto obedece a una idea superior de funcionalidad, y cuya belleza y magnetismo ha encandilado a miles de mentes occidentales a lo largo de los siglos. Otro aspecto que hace del disco algo tan especial es la convivencia de elementos clásicos con una composición que aún a día de hoy sigue sonando visionaria, propia de tiempos aún por llegar. Y es que no es un álbum de electrónica, sino uno fuertemente basado en instrumentos centenarios, la gran mayoría de ellos asociados a la música clásica, pero integrados en un tapiz sonoro tan innovador que hace que a su lado cualquier álbum de los Chemical Brothers parezcan timbales tocados por una tribu africana congelada en el tiempo. Porque Choirs Of The Eye se aleja de las concepciones clásicas del rock, y hunde sus raíces en la desestructuración absoluta del mismo, dividiéndolo en sus partes mínimas, para acto seguido volver a unirlas mediante una argamasa jazzística que da como resultado una criatura completamente diferente, nueva, profética. Con esta banda siempre me ha venido a la mente un símil cinematográfico, el del director soviético Tarkovsky, que tirando de elementos clásicos y en ausencia casi absoluta de efectos especiales, fue capaz de crear un lenguaje visual inimitable y desbordante de simbolismo y belleza, y que catapultó a obras como Stalker y Solaris a la categoría de obras maestras del cine. Kayo Dot son la expresión sonora de esta concepción del arte. Intrincado, difícil, pero genial. No os voy a engañar, Choirs Of The Eye no gustó ni gustará a mucha gente por el esfuerzo que exige al oyente, lo cual es una pena porque debido a esa actitud acomodaticia estarán pasando de largo la obra culmen del rock experimental de la década pasada.

Una obra maestra incontestable y única. Un ejercicio tan titánico de modernidad que se catapultó a sí mismo incluso décadas por delante de su tiempo. La consagración de Toby Driver como visionario y genio.

 

 Puedes escuchar todos los discos de KAYO DOT y MAUDLIN OF THE WELL a través de su Bandcamp:

http://kayodot.bandcamp.com/

 

Reseña invocada por CTHULHU.