CÓMIC: 3 SEGUNDOS de Marc-Antoine Mathieu

 

¿Se pueden conjugar en un mismo relato el movimiento espacio-temporal de la luz, la óptica aplicada a la narración visual y la más pura novela negra sin que el resultado sea un absoluto y rotundo fracaso? Marc-Antoine Mathieu nos demuestra que sí. Narrador revolucionario donde los haya, el (relativamente) veterano autor lleva desde finales de los años 80 deslumbrando con unas obras desbordantes de espíritu experimentador, profundidad filosófica y humor ácido que le han valido no pocos premios y galardones a lo largo de su carrera. Gracias al último de esos galardones (el Gran Premio de la Crítica ACBD francés en 2010) por fin una obra suya se vio publicada en nuestro país. La obra en cuestión era Dios En Persona, una original, satírica y mordaz crítica a los medios de comunicación envuelta en el eterno debate sobre la figura de Dios, que aunque partía de una sobria puesta en escena narrativa mostraba todas las virtudes y obsesiones del genial creador francés. Dos años después de aquel éxito nos llega 3 Segundos (2012, Sins Entido), en la que Mathieu profundiza como nunca en su investigación de los límites de la narración, continuando con la labor de fantásticas obras previas como La 2,333ème Dimension (en la que jugaba con la herramienta del 3D).

En 3 Segundos nos encontramos con dos herramientas puramente cinematográficas, el slow motion y el zoom, llevadas hasta extremos  impensables en el Séptimo Arte y con el que el francés reivindica el cómic como algo más que un medio seguidista con respecto a aquel, colocándolo a años luz (nunca mejor dicho) por delante. Al centrar la trama en tan sólo 3 segundos (siguiendo el viaje de un fotón a la velocidad de la luz), uno pensaría que la congelación temporal necesaria para tal ejercicio devendría en un ritmo casi contemplativo, estático. Pues nada de eso, señores, ya que la maestría del genio galo hace que lo que en cualquier otra mano supondría un tostón infumable en las suyas se convierta en un vertiginoso viaje lleno de imágenes vivas, escenas llenas de tensión y toneladas de intriga viajando desde un apartamento de una ciudad cualquiera hasta la misma luna, pasando por estadios de fútbol, aviones y azoteas. Ahí entra en juego la segunda herramienta, un zoom unido indisolublemente a las leyes de la óptica que nos hará sacar humo de la cabeza al interpretar una narración que viaja a través de los reflejos de la luz sobre diferentes superficies (móviles, jarrones, lentes fotográficas, pupilas…), obligándonos a esclarecer escenas que dependiendo el ángulo revelarán diversas pistas de la historia. Es simplemente impresionante la manera en que Mathieu juega con esos reflejos, con las superficies, los ángulos y los aumentos hilando sin altibajos una trama sin lugar para el despiste ni la relajación. De manera muy acertada el autor se ha decidido por una trama de novela policíaca, más concretamente por esa variante de las mismas llamada whodunit que con tanta maestría trabajaran autores como Agatha Christie, Chesterton o Nicholas Blake. En esencia se trata de plantear al lector un puzle complejo pero sin marcar las cartas, dando en todo momento las herramientas para que sea él mismo el que desentrañe el misterio. Eso sí, no esperéis que la cosa sea sencilla, y necesitaréis de varias lecturas no sólo para comprender el entuerto, sino para descubrir las numerosas subtramas que el cabroncete de Mathieu abre alrededor de la historia principal. 

Un cómic mudo, en blanco y negro, y cuya historia se mueve a través de los reflejos de la luz por las diferentes superficies. Receta acabada para que cualquier autor se de el batacazo de su vida. Pues no en el caso de Mathieu, que no sólo nos entrega una obra intrigante y compleja (complicada si lo preferís), sino que de paso dinamita los convencionalismos narrativos del cómic para demostrarnos que el único freno del medio no es otro que la falta de imaginación. Imprescindible.

BUY IT!!! (Editorial Sins Entido)

 

 

Reseña invocada por CTHULHU.

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