DISASTROID – Screen (2017)

El alba os encontrará con monedas en vuestros párpados

John Millius  – Conan el Bárbaro (1982)

Desde hace unos años corría un rumor por las calles de San Francisco, el de una banda que estaba cautivando los oídos y corazones de buena parte de la parroquia subterránea californiana y cuya propuesta amenazaba con desbordar las fronteras de la icónica urbe estadounidense. Su propuesta, aunque afianzada firmemente en el Rock Alternativo de los 90, exhibía un músculo metálico que la delataba inequívocamente como hija de su tiempo, si se quiere como puente entre el ocaso de toda una época y el nacimiento de una nueva que ha venido preñada de confusión e incertidumbre. Ese rumor responde al nombre de Disastroid, un poderoso trío en activo desde comienzos de década y que ya había avisado muy seriamente con trabajos autoeditados (siempre han hecho gala de una ética DIY) como Missiles (2014) o el 7″ Love Is What You Bring On Home (2016), y que les había llevado a compartir tablas con titanes como Church Of Misery, Helmet, Fu Manchu o Fatso Jetson. Su último trabajo Screen (2017, Autoeditado) marca un paso de gigante en su carrera, el que esperemos les sirva de trampolín a audiencias mayores, pues no esta su música destinada a morar por siempre en las alcantarillas.

Screen es uno de esos discos redondos de principio a fin, y que a un servidor le retrotraen a esa época de juventud llena de crisis existenciales, furia y canciones de los Melvins y Drive Like Jehu. El segundo álbum de los californianos funciona como una mastodóntica amalgama de Rock Alternativo, Sludge y Math-Rock, cuya perfecta cementación no impide una versatilidad sorprendente teniendo en cuenta las densidades por las que se mueven las criaturas. Uno de los puntos fuertes de Disastroid es su vocalista y guitarra Enver Koneya, capaz de recordarnos la grandeza de Soundgarden en la fantástica Dinosaur o sonar a los mejores QOTSA en Getting In The Way, sin que por ello el álbum acabe convertido en un vulgar trabajo de patchwork. Los gargantuescos tonos guitarreros de Koneya beben inconfundiblemente de los seminales Melvins, cuyo espíritu se pasea por todo el álbum aunque con la vena experimental minimizada para potenciar unos temas que funcionan como auténticos misiles, caso de la hipervitaminada Choke The Falcon que podría haberse colado perfectamente en un disco de las huestes de Buzz Osborne como Stoner Witch. Guiados por unos riffs hipertrofiados y repetitivos, y una sección rítmica jurásica cortesía de Travis Williams (bajo) y Braden McGaw (batería), son capaces de hipnotizarte mientras te aplastan la cabeza, siendo esta dualidad la que ejerce de motor creativo de Screen elevándolo muy por encima de la media y cuya impronta nos lleva indefectiblemente al legendario sello Amphetamine Reptile. La guinda al pastel es la rotunda producción a cargo de Scott Evans de los brutos inclasificables Kowloon Walled City, y que es capaz de sacarle todo el músculo a un disco que sin lugar a dudas se ha convertido en uno de los grandes tesoros escondidos del fenecido 2017, y que esperemos pueda servirle a Disastroid como puerta de entrada a un público más amplio. Lo merecen de sobra. 

Disastroid nos entregan con Screen un dulce demasiado sabroso para seguir escondido bajo la nevera, y es que el trío de San Francisco es capaz de devorar influencias tan diversas como los Melvins, Soundgarden o los primeros Queens Of The Stone Age regurgitando una criatura gigantesca, hipertrofiada y redonda. Un disco fabuloso que sirve tanto de recordatorio de la gloria noventera como de los gozos que nos quedan por descubrir. A mí ya me tienen ganado…

Reseña invocada por CTHULHU.