ENTRAILS – Raging Death (2013)

A veces es maravilloso pinchar un disco de esos que no te exigen sudar para desentrañar sus misterios ni fruncir el ceño ante las múltiples capas de lija que exhibe, ni siquiera tener que cerrar los ojos y perderte en evocadores propuestas de progresiones sonoras. A veces lo que te pide el cuerpo son misilazos metálicos de los de toda la vida, de esos para dejarte las cervicales e imaginarte entre corrompidos cuerpos y tumbas profanadas. Y pocas bandas en la actualidad ofrecen tan magna ración de barbarie como los suecos Entrails, abanderados irreductibles de su vía patria hacia el Death Metal y que ya nos volaron la cabeza con discazos de la talla de Tales From The Morgue (2010, F.D.A. Rekotz) o The Tomb Awaits (2011, F.D.A. Rekotz), justa recompensa para un Jimmy Lundqvist que llevaba intentando desatar a la criatura desde que formara la banda en 1990 (diversos problemas y cambios de alineación le obligaron a esperar 19 años hasta editar el primer material de Entrails). Con la energía de quien ha luchado y conseguido una segunda oportunidad en la vida regresan de la mano de Raging Death, otra exhibición de adictivo y gordo Death Metal para deleite de los que seguimos recordando con nostalgia el gran aporte cultural sueco a la música moderna.

Del mismo modo que es una gozada pincharse un disco de Entrails lo es elaborar una reseña sobre él, pues aquí no hay cabida ni para florituras gramaticales ni rebuscados adjetivos que no harían sino estropear la crudeza, inmediatez y pegada de la propuesta del cuarteto sueco. Esto es Death Metal Sueco, el hermano primario de su homólogo norteamericano que tirando de graves ultramundanos, mayor concreción estructural y un gancho de tres pares de pelotas nos regalaron algunos de los discos más grandes que nos haya regalado el Metal Extremo. ¿Os suenan Left Hand Path, Like An Everflowing Stream, Into The Grave o Where No Life Dwells? A Jimmy Lundqvist sí, y quitándose la espina de no haber podido colaborar con un clásico propio en aquella época sigue empeñando en postrarnos a sus pies con discazos como Raging Death, todo un clínic de cómo ser fiel al libro de estilo patrio y seguir vomitando temas legendarios. Uno de los puntos en los que Entrails se diferencian, aunque sea mínimamente, de los grandes clásicos de principios de los 90, es en su capacidad por darle una vuelta de tuerca más a su sonido y crear temas cuyo gancho impacta con una inmediatez casi inaudita en el género, producto de venerar tanto la primera etapa del Death Metal Sueco como la evolución posterior de bandas como Entombed en su laureado (y criticado a partes iguales) Wolverine Blues. Ya lo hicieron en Tales From The Morgue con Voices, aún más en The Tomb Awaits con pepinazos como To Live Is To Rot y Eaten By The Death, y aquí vuelven a hacerlo con dos hits de grandiosa putridez como Carved To The Bone o Descend To The Beyond, demostraciones irrebatibles de que el camino más corto al infierno es la línea recta. A piñón. El crepitar denso y monolítico de las guitarras de Lundqvist y Mathias Nilsson se condensa en riffs gordos como cabezas de enano, haciéndote dar gracias a Satanás por haber construido los Sunlight Studios en su día y por que Entrails cuente con el gran Dan Swanö para las labores de mezcla y masterización. Mastodontes de la talla de la inicial In Pieces o Bloodhammer también nos recuerdan los lazos que el sonido sueco tiene con propuestas como la de los neerlandeses Asphyx  o los británicos Bolt Thrower, trasladado a unos medios tiempos ciclópeos capaces de hacerte trizas. Así que si lo tuyo es tanto el poderío de los grandes clásicos como el gancho de bandas actuales como Bloodbath o (aún más) Feral, Raging Death será tu plato favorito de sodomía auditiva este 2013. Te lo podemos asegurar.

Entrails vuelven a demostrar que nadie, exceptuando los clásicos que quedan en pie, rinde pleitesía al Death Metal Sueco como ellos, y Raging Death es una nueva confirmación de su estatus. Riffs monstuosos, gancho indefendible e imaginería macabra para invocar uno de los grandes discos del año en un género que nunca morirá mientras haya dementes que lo adoremos. 

BUY IT!!! (Metal Blade)

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Reseña invocada por CTHULHU.