EP’s:GRANDES ESENCIAS EN TARROS PEQUEÑOS (GRAYCEON, THE GATES OF SLUMBER, THE BODY)

Aunque vivimos en un mundo donde las bandas aparecen de la nada con debuts en formato larga duración, todavía recuerdo con cariño los buenos viejos tiempos, esos en los que la paciencia era virtud y los grupos cocinaban su propuesta a fuego lento mediante demos, EP’s y splits con el fin de presentar su mejor versión en «el gran salto», gracias a lo cual tanto a finales de los 80 como principios de los 90 el mundo vio una explosión de debuts simplemente inigualable saliendo del metal underground. Las nuevas tecnologías han traído grandes cosas, pero también una sobresaturación de mediocridad invadiendo el paisaje que a veces dificulta, y mucho, la visualización de las flores que habitan en el bosque. Afortunadamente todavía quedan bandas que respetan y comprenden formatos como el EP, plataforma tradicionalmente idónea para adelantar futuros rumbos o simplemente ofrecer pequeñas joyas y momentos de inspiración concretos al oyente. Desde enfoques estilísticos bien diferentes pero compartiendo un nivel cualitativo simplemente excelso hoy traemos a Cosmic Tentacles! tres EP’s imprescindibles en lo que vamos de 2013, y que perfectamente podrían entrar en cualquier lista de lo mejor del año. 

GRAYCEON – Pearl And The End Of Days (2013, Profound Lore)

Pocas bandas hay en el mundo del metal progresivo tan personales y fascinantes como los californianos Grayceon, trío liderado por el genio compositivo de la cellista Jackie Perez Gratz, conocida por militar en los también excelsos Giant Squid y colaborar con bandas tan dispares como Neurosis, OM, Agalloch o Cattle Decapitation. Desde su fantástico debut homónimo en 2007 ya dejaron claro que lo suyo era simplemente inclasificable, y el breve pero fructífero camino andado hasta aquella obra maestra que fue All We Destroy (2011, Profound Lore) nos hablaba de una banda cuyo techo creativo se situaba en las estrellas. Como regalo caído del cielo apareció Pearl And The End Of Days el pasado Febrero, editado de nuevo por el insigne sello canadiense Profound Lore y que a través de dos ciclópeos cortes (entre ambos se van casi a la media hora) nos volvían a recordar el por qué de su estatus de culto. Y es que no temo decir que nunca el trío había hecho un compendio de virtudes tan espectacular como el que hacen aquí, todo un maelstrom de belleza, evocación, melancolía y erupciones volcánicas repentinas que te llevarán en volandas a un mundo donde la seducción y las heridas sangrantes van de la mano, y donde la gama cromática eminentemente oscura se ve salpicada por cegadoras salpicaduras de colores imposibles. El cello de Perez Gratz continúa guiando pero sin saturar, moviéndose entre la exquisita delicadeza y la furia primaria, y a su son bailan los riffs poderosos y dislocados de Max Doyle y la versatilidad percutiva de Zack Farwell, todo ello dentro de unas estructuras bullentes de dinámica y que no dejan de fluir en todo momento. Bien en calma como las aguas de un lago, bien encabritado como en el nacimiento de un río, el caudal por el que Grayceon hacen transitar el EP arrastra todo lo que encuentra a su paso, llegando incluso a hacer guiños al Sludge en Pearl o a las explosiones catárticas post-metaleras en The End Of Days. En todo caso son retazos, pinceladas si se quiere, dentro de un lienzo al que no se le puede encasillar en ninguna corriente estilística más allá de la que bulle en el universo personal de Grayceon. Sublimes.

 

THE GATES OF SLUMBER – Stormcrow (2013, Scion AV)

Scion AV es el portal de promoción artística impulsado por el gigante del automóvil Toyota para conectar con el público joven en los EEUU, y aunque la reacción natural ante algo de estas características es como mínimo de grima, en el campo metálico han conseguido que unas cuantas bandas importantes hayan compuesto diferentes EP’s que se pueden descargar libremente desde la página web de dicho portal. Y lo más importante de todo, la calidad de algunos de esos trabajos es acojonante como así lo atestiguan las maravillas que compusieron en su momento Immolation, Enslaved o The Melvins. Este año le ha tocado el turno a The Gates Of Slumber, los titanes del Heavy/Doom que nos rompieron el culo con monstruosidades del tamaño de Hymns Of Blood And Thunder (2009, Rise Above) o el tremebundo The Wretch (2011, Rise Above), soberbios ejercicios de grosor añejo que remitían directamente a pioneros como los seminales Saint Vitus, especialmente en su último trabajo para el sello de Lee Dorrian. En Stormcrow el trío de Indianápolis se han vuelto a vestir de jinetes de mamuts para soltarte una de las mejores colecciones de riffs tectónicos que vas a escuchar en este puñetero año, y sobreponiéndose a las inevitables comparaciones con Saint Vitus nos regalan 5 cortes y 30 minutos de acojonante Heavy/Doom atemporal. Sopapos guitarreros del tamaño de montañas, oscuridad densa como una borboteante fosa séptica y toneladas de intensidad que en cortes como Devil’s Grip o Son Of Hades son como para hacer la ola mientras te dejas las cervicales y la cabeza contra la pared más cercana. Tiranos absolutos de los tempos medios y lentos, The Gates Of Slumber vuelven a demostrar que a día de hoy no tienen ningún rival en su liga, y Stormcrow es buena prueba del evidente pacto con el Maligno que han hecho para que esto sea así. Imprescindible.

 

 

THE BODY – Master, We Perish (2013, At a Loss)

Y con ellos llegó el terror. Olvídate de la pseudo-oscuridad del Post-Black Metal para modernos atormentados, si de verdad quieres saber lo que es la incomodidad, el desasosiego y el mal rollo en general pocas bandas hay en el planeta como The Body, dúo tremebundo que pusieron el underground patas arriba con su segundo largo All The Waters Of The Earth Turn To Blood (2010, At a Loss). Difícil es expresar lo que estos dos rednecks de Rhode Island moldearon con aquel ejercicio de sodomía auditiva, pues aunque sus pilares estaban anclados en el Sludge/Doom, el resto de su edificación sonora se esparcía en todas direcciones para coger elementos del noise, el drone, el ambient e incluso el gospel y así crear una de las propuestas más hirientes, perturbadoras y policromáticas a las que un servidor se haya enfrentado jamás. Master, We Perish ahonda en la senda abierta hace tres años, y como una bestia enfurecida que se enrosca sobre sí misma saca fuerzas de su propias entrañas, volviéndonos a sacudir de lo lindo sin necesitar llegar a los 20 minutos de metraje. Es difícil pensarlo por el caos y furia agónica que transmiten, pero si algo queda patente en los tres cortes que componen el EP es que The Body hace tiempo que superaron el anquilosado esquema compositivo del rock, y de buena parte del metal, para entrar de lleno en el terreno de las vanguardias entre dementes alaridos. Y aunque mucho me temo que su propuesta nunca se estudiará en ninguna Universidad ni coparán portadas de revistas de tendencias, los resultados de su torbellino creativo beben de una realidad temporal más allá de la nuestro presente, en un mundo que definitivamente se ha ido a la mierda entre chillidos de mediocridad y debacle existencial. Un mundo donde la belleza encarnada por las voces del Assembly Of Light Choir son interrumpidas y vejadas violentamente por murallas de lija sonora, gritos infrahumanos y puro odio ante la deseperanza de nuestros días, y que en poco más que una dentellada se corona como uno de los grandes discos del año. Así de claro.

 

Reseñas invocadas por CTHULHU.