EREMIT – Carrier Of Weight (2019)

TRANSCENDING OBSCURITY RECORDS

Todo lo visible queda afecto a lo invisible, lo audible a lo inaudible, lo sensible a lo insensible. Quizá también lo pensable a lo impensable.

RAY BRASSIER – Nihil Desencadenado

Si hay un género metálico que está viviendo un inusitado esplendor estos últimos años ese es el Doom (junto al Stoner, su hermanastro raquítico), un estilo históricamente reservado a perdedores y que en la actualidad congrega a miles y miles de personas en festivales que crecen como hongos en buena parte de los países occidentales. La inevitable consecuencia de esta moda, como de todas, es la proliferación de bandas sabedoras del libro de estilo del género pero carentes tanto del alma como del talento necesarios para producir algo más allá del constante hype que necesitan estos fenómenos para mantenerse en el candelero. Sin necesidad de dar nombres, el 80% de los carteles de los citados eventos sociales son pura paja, brillos efímeros de un Doom que afortunadamente sobrevivirá cuando las hordas que hoy portan su bandera mañana la pisen en su desenfrenada carrera hacia el próximo refrito vendido como la nueva panacea sonora. Otro problema derivado de todo esto es la dificultad de filtrar y encontrar oro entre tanta impureza, lo que a un servidor le ha llevado a desistir y esperar a que escampe, pues sólo faltaría que me entrara la prisa con el Doom. Sin embargo de vez en cuando cae en tus manos algo diferente, no tanto en lo estilístico (ni falta que hace) como en la autenticidad de las sensaciones que transmite, convirtiendo el bostezo en sonrisa y alegría para las cervicales.

El debut de los germanos Eremit es uno de esos casos, un Carrier Of Weight editado a través del cada vez más infalible sello Transcending Obscurity Records y que hará las delicias de los amantes de los sonidos más plúmbeos y arrastrados al mismo tiempo que es capaz de brillar con una paleta inusitada de colores. Más de una hora de metraje dividido en tres cortes mastodónticos en los que hay cabida para todo, pero siempre supeditado a una oscura densidad que sirve de cemento para elevar una construcción sonora de escalas impensables. Especialmente interesantes son «Dry Land» y «Cocoon Of Soul», los cortes que abren y clausuran el álbum respectivamente, y donde el trío de Osnabrück juega con maestría con influencias que van desde Earth a OM pasando por la vertiente menos soporífera de Bell Witch o momentos de pura lija Sludge en los que se mueven como si hubieran estado bebiendo cazalla desde la infancia.

«Dry Land» y sus 23 minutos de viaje tectónico se toman su tiempo para despertar, pero a la que lo hacen embisten abrazando el Death/Doom y dando la primera señal de que lo suyo no es la pseudo trascendencia sino un auténtico descenso al Hades, siendo capaces de combinar salvajismo y unos riffs quebrantanucas que valen su peso en oro. Entre medias despliegan un puente con teclados y ecos orientales que nos puede recordar a los citados OM, pero que en su caso tan solo sirve para coger impulso hacia un segundo embate de puro colosalismo sonoro. «Cocoon Of Soul» se va más allá de la media hora y muestra los mismos elementos aunque en proporciones diferentes, exhibiendo la cara más expansiva de Eremit al mismo tiempo que sigue repartiendo cachiporrazos como un troll de las cavernas. Aparecen incluso guitarras afinadas en estándar, protagonistas de (de nuevo) un puente que a diferencia del anterior hace guiños a la psicodelia y que nos abre las puertas de un final de disco arrastradísimo y muy cercano a los preceptos de bandas como Indian o Primitive Man. Estas influencias explotan en el segundo corte «Froth Is Beckoning», un «hit» de 10 minutos capaz de lijarte la piel hasta tocar el hueso para luego arrastrar tu maltrecho cuerpo por kilómetros de asfalto. Un todo compacto, transversal y cabrón dando forma a un álbum espectacular que a pesar de su dilatado metraje es pura adicción para los amantes de la densidad, la abrasión y los coqueteos con el Abismo.

El debut de Ermit es la primera gran sorpresa de 2019, un mastodonte sonoro a golpe de Doom y Sludge en el que no hay cabida para tonterías trascendentales ni psicodelias de medio pelo, pues su único objetivo es aplastarte y lanzar tu maltrecho cuerpo a las profundidades del abismo más cercano. Puro gozo.

NOTA: 8,75/10

Reseña invocada por CTHULHU

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