Estrenamos Vegvisir, el nuevo álbum de Hela

Mañana se edita el tercer álbum de Hela, titulado Vegvisir y que ve la luz a través de Tormo Records. Han pasado dos años desde que nos deleitaran con el fabuloso Death May Die (2017, Lay Bare Recordings), un trabajo a medio caballo entre las querencias stoner/doom del pasado y unos nuevos aires que se intuían pero no han cobrado fuerza hasta cristalizar en un Vegvisir que ya adelantamos va a dejar a más de uno descolocado, aunque no tanto si tenemos en cuenta el currículum de los integrantes de la banda alicantina (que incluye a bandas como Nahrayan, Neptunian Sun o The Holeum).

Nuevo disco y nuevo cambio de vocalista, algo que a lo que nos tienen acostumbrados en cada trabajo y que, independientemente de las circunstancias, a buen seguro les impulsa a perseguir nuevos objetivos y sobreponerse a todo lo que supone el movimiento de sinergias dentro de una banda. En Vegvisir (que hace referencia a la brújula solar utilizada por los vikingos para navegar) es la vocalista Ayla-Mae Coghlan la que acompaña a Julián Velasco (guitarra), Tano Giménez (bajo) y Miguel A. Fernández (batería) en esta nueva travesía, y sinceramente no puedo sino quitarme el sombrero ante lo que han conseguido invocar.

Vegvisir rompe con las inercias del pasado y de manera consciente se embarca en un nuevo rumbo donde no hay lugar para el blues vigoréxico ni los lugares comunes asociados a la escena Stoner/Doom, un movimiento valiente que además viene acompañado por cinco temas superlativos donde la contundencia comparte pasaje con una ensoñación que tiene en Ayla-Mae Coghlan a su mejor vocera. La ruptura de Julián con la tiranía de la marcada rítmica guitarrera de antaño (inevitable cuando uno se mueve por los terrenos del Rock más clásico) le ha permitido añadir a su paleta toda una serie de recursos que ha invertido en potenciar el carácter expansivo de Vegvisir, con capas sonoras que se estiran y dotan al álbum de un aura ensoñada muy en la línea de lo postulado por popes de lo inasible como René Rutten (The Gathering) o Danny Cavanagh (Anathema), probablemente los dos referentes que más te vendrán a la cabeza durante la escucha del disco. Esa impronta es poderosa en los dos colosos que cierran Vegvisir, “Decaying Sky” y “Sleepless Nights”, imbuidas de una nostalgia brumosa capaz de calarte hasta los huesos con esa atracción irresistible, tan humana, de mirar atrás en busca de la gracia perdida. «Drowned by Myself» se mueve por terrenos similares aunque tirando de unos guitarreos que hacen no pocos guiños a Katatonia y su inigualable maestría a la hora de conjugar oscuridad y melodías irresistibles, algo que exhiben de manera superlativa en la fabulosa «Golden Snake», el «hit» del álbum y la composición donde Hela van a por todas consiguiendo la proporción perfecta entre seducción, contundencia y un gancho de cojones. La misma proporción muestran los cuatro integrantes de la banda alicantina, y es necesario destacar a una sección rítmica que (algo cada vez más raro en estos tiempos de individualismo feroz) es capaz de mantenerse en un segundo plano haciendo exactamente lo que necesita el disco en cada momento, y permitiendo que el oyente se sumerja no en los detalles particulares sino en el conjunto de una propuesta que, como los grandes discos, se eleva por encima de sus aportaciones individuales. Quienes busquen el lado más rotundo de Hela también encontrarán plato de su gusto en «Holy Hell», el corte que hace despegar al disco y le ayuda a alcanzar una firmamento del que no se bajará durante los tres cuartos de hora que obra este pequeño milagro de nombre Vegvisir.

Para un servidor, que ha seguido la carrera de Hela desde sus comienzos, es toda una gozada asistir a un movimiento del calibre de Vegvisir donde demuestran que siguen siendo una entidad viva, inquieta y, lo más importante de todo, con un talento compositivo al que aún no se le vislumbra techo. Más allá de modas, tendencias e inercias, los alicantinos nos han regalado una joya que no esperábamos y que, probablemente, no nos merezcamos. Gracias.

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