EVOKEN – Atra Mors (2012)

 

Toda fiesta tiene su resaca, y si el Sábado bailaba y reía como un poseso con el Dalle! de Unicornibot ahora toca hundirse en la negrura de uno de los álbumes más esperados de 2012, lo nuevo de los titanes del funeral doom Evoken. Los de New Jersey son referencia obligada si se quiere comprender el género, y junto a los británicos Esoteric ayudaron a darle forma tras las obras seminales de Skepticism, Disembowelment y Thergothon (de hecho el nombre de la banda está sacado del tema Evoken de la segunda demo de los finlandeses). Discos como Quietus (2001, Avantgarde Music) o Antithesis Of Light (2005, Avantgarde Music) son indispensables en toda colección que se precie de adorar las sonoridades oscuras y abisales, hablándonos de paso de un grupo que jamás se ha bajado del carro de la excelencia. Tras cinco larguísimos (para muchos de nosotros) años de silencio, Evoken regresan con su quinto trabajo de estudio, que además marca el lanzamiento nº100 del insigne sello Profound Lore Records, hogar de otras bandas esenciales en este blog como Agalloch, YOB, Krallice, Dark Castle o Castevet entre otros. 



En la vida hay varias maneras de encarar el futuro en lo que respecta a uno mismo. La primera, y más habitual, es no cambiar y dar por buenas las inercias acomodaticias de nuestra mente (que en cuestiones vitales es siempre tremendamente conservadora). La segunda es el cambio radical, el alejarse por completo del pasado y buscar nuevas aguas en las que zambullirse, una decisión que puede hablar tanto de falta de personalidad como de un espíritu especialmente inquieto, dependiendo el caso. La tercera opción es la más dialéctica por su contradicción pero también por su viabilidad, y sería adoptar cambio y fidelidad a uno mismo como compañeros de viaje, aceptando un crecimiento en el que manteniendo el ADN que nos define no cerramos las puertas a las lecciones y oportunidades que nos brinda el paso de los años ni a experimentar con nuevas sensaciones. Esa tercera opción es la que define Atra Mors (2012, Profound Lore Records), el nuevo y monumental trabajo de Evoken. Frente a los cambios más (Ahab) o menos (Esoteric) radicales que los grandes nombres del funeral doom han imprimido a sus últimas propuestas, el quinteto estadounidense ha apostado por mantener su idiosincrasia pero refinando y puliendo todos los elementos que tan grandes les han hecho. Partiendo de esa base inamovible que bebe tanto de la abisalidad de los pioneros Thergothon como del gusto por las melodías frías y melancólicas de los primeros Paradise Lost o My Dying BrideEvoken han facturado un álbum que mantiene el corazón de antaño pero cuya frecuencia de latido nunca había sonado tan constante, fluida y llena de matices. Que la música de Evoken está hecha para empequeñecer tu alma frente a la inmensidad del medio que te rodea siempre ha sido algo meridiano, pero en Atra Mors hay momentos de verdadera asfixia existencial, como temblar de pánico en un páramo desolado mirando un aterrador cielo nocturno, comprendiendo la verdadera e insoportable vastedad del cosmos. Convulso, devastador, terrorífico, pero a la vez tremendamente hipnótico y de una belleza más allá de las palabras, estamos ante un álbum que es como un Universo en miniatura, o más bien una ventana directa al corazón del verdadero. Lo más parecido a compartir los febriles delirios oníricos de Lovecraft, cortes ciclópeos como Atra Mors o Grim Elocuence actúan como perfectos embajadores del arrebatador y colosal teatro de los elementos donde nosostros no somos más que minúsculas briznas de polvo que se agitan sobre su tarima. Con un metraje de más de una hora estructurado en seis temas principales (más dos pequeñas instrumentales-puente), estamos ante un gigantesco tour de force entre belleza y terror primigenio de la mano de unos riffs poderosos como ver explotar una estrella, voces guturales transmitiendo desde el otro lado de la galaxia, sintetizadores fríos y ominosos como el vacío espacial y unas melodías retorcidas y arrebatadores que se abren paso a través de la monumental muralla de sonido que es el cuerpo principal de su propuesta. No puedo pasar por alto el soberbio trabajo de Vince Verkay a los parches, todo un animal que aquí se casca todo un clínic de rítmica y golpeo contundente que debería servir de ejemplo de cómo tiene que sonar una batería de verdad cuando se adentra en los parajes del Funeral Doom. Voy a obviar los comentarios sobre tal o cual corte porque no tendría ningún sentido, en este trabajo no. Simplemente me retiro tembloroso, timorato y subyugado a volver a pinchar este colosal monumento a nuestra insignificancia.



Atra Mors es uno de los mejores trabajos hasta la fecha de Evoken, un clásico instantáneo donde sin necesidad de cambios radicales los estadounidenses dan una vuelta de tuerca más a un sonido, y una carrera, que nos hablan de una formación que no puede proceder de nuestro plano de existencia. Porque no somos nada, y Evoken siempre estarán ahí para recordádnoslo. Jugando en otra liga.