FOSCOR – Les Irreals Visions (2017)

Ahora es la hora encarnada de los guerreros. / Marca la cera nueva con dedos lentísimos. / Tiéndete en el suelo, acógeme. / Sin tu fuego ningún fuego me vivifica. / Retorno a ti y los pasos me resuenan/ como si inventara caminos por dentro de un claustro.

Miquel Martí i Pol

La de Foscor es una de las carreras más fascinantes del panorama metálico estatal, un constante fluir ajeno a las calcificaciones de la ortodoxia y exponentes como pocos del triunfo de la creatividad pura sobre el estatismo. Desde sus comienzos adscritos al Black Metal más o menos canónico, los de Barcelona siempre han estado aquejados de una melancolía muy especial, un nudo en su estómago compositivo que al ir desenrollándose ha ampliado su paleta de colores impregnándola de una gama infinita de grises. Completada su primera etapa con el sensacional Groans To The Guilty (2009, Temples Of Darkness), el proyecto capitaneado por Fiar (bajo y voz) y Falke (guitarra) dio su gran salto sin red con la edición de Those Horrors Wither (2014, Alone Records) y su permuta en una entidad de negra y seductora vanguardia, generando los esperados posicionamientos a favor y en contra dentro de una escena, la metálica, que sigue desgarrándose por las costuras cuando encara los cambios. Más cerca de Ved Buens Ende que de Darkthrone, de Primordial que de Immortal, Foscor encarnaba junto a sus compatriotas Obsidian Kingdom una suerte de Renaixença musical tremendamente interesante y que no escapó a los siempre atentos oídos del sello galo Season Of Mist, enrolando dentro de sus filas a los dos combos y poniéndoles en el escaparate de la escena internacional. En ese contexto llega el esperadísimo Les Irreals Visions (2017, Season Of Mist) cabalgando unas expectativas que no podrían ser más altas, y con el que el trío catalán alarga la mano para hacerse con el mundo.

Empezaré afirmando que, sin lugar a dudas, nos encontramos ante el mejor disco de Foscor y uno de los trabajos más personales, exhuberantes y bellos que te vayas a echar a la cara en este 2017. Cogiendo como plataforma de lanzamiento ese cambio de paradigma que significó Those Horrors Wither, la última criatura del trío (completado por A.M. a la guitarra, bajo y piano, y con la suma del batería J.F. para la grabación del álbum) perfecciona y profundiza en la visionaria oscuridad de aquel obteniendo como resultado una criatura similar pero al mismo tiempo diferente, capaz de expandir sus fronteras hasta perderlas de vista para tejer así un tapiz sin bordes en el que perdernos junto a una banda tocada por la gracia. Se nota cuando una banda ha encontrado su sonido, y en este caso la seguridad que de ello emana permite a Foscor moverse con una soltura total por los vastos terrenos que han reclamado como suyos, convirtiendo las deudas en guiños y moldeando con sus propias manos un álbum visionario, tremendamente respetuoso con las fuentes referenciales pero que mira desafiante a un futuro al que, en lo filosófico y a diferencia de la mayoría de bandas blackers, no renuncian. Les Irreals Visions se emparenta con los citados Ved Buens Ende y Obsidian Kingdom, con la transversalidad de Ulver, incluso con la oscura épica de Primordial (impagable la colaboración de Nemtheanga en la descomunal Ciutat Tragica), y aunque atrás quedan los ecos de Katatonia se mantiene una triste ensoñación que sin embargo se resiste a entregar las armas, la nostalgia como herramienta para dinamitar la desmemoria y disipar las brumas que opacan nuestro futuro. Hemos citado Ciutat Tragica, que junto a Altars componen los dos “hits” de un trabajo por lo demás enamorado de las segundas (y terceras, y cuartas…) lecturas, y que nos muestran a unos Foscor poseedores de un gancho sorprendente e indefendible. Encenalls De Mort, Malfianca y el tema que titula el álbum abrazan el lado más expansivo de los catalanes, composiciones como hipnóticas nieblas en movimiento que nunca se muestran del mismo modo, y que cual paradoja de Teseo mutan al mismo tiempo que enfrentan el cambio en el oyente. Espectres al Cau es otro de los puntos álgidos del disco, mi tema favorito y compendio exhuberante de las inagotables virtudes de las que hace gala Les Irreals Visions: voces limpias (ya firmemente instaladas y predominantes en el álbum) batallando con sus reversos guturales, pasajes que fluctuan y se rompen en astillas de negra belleza, y una parte final que te enamora y lleva en volandas sobre las notas de ese genial bandoneón (cortesía de Marcelo Mercadante). Y así vuelan los tres cuartos de hora del álbum, un pasional descenso a la tragedia como antesala del resurgimiento, la purificación a través de las cenizas, y un futuro compuesto por igual de miserias y esperanza. Una joya única, preciosa y que refleja como pocas el sentir de toda una generación.

Les Irreals Visions representa la eclosión de todo el potencial de Foscor, una criatura tan bella como decadente donde los catalanes trascienden géneros para abrazar lo incognoscible, la pureza melancólica de quien extraña lo perdido pero se niega a entregar el mañana. Un ejercicio de oscura vanguardia al que sinceramente no le veo contendiente. Imprescindible.

Reseña invocada por CTHULHU.