GET THRASHED de Rick Ernst (2008)

 



Hoy toca una de documentales, y encima de los que juegan con nuestra nostalgia. Este viaje al pasado de la mano de Rick Ernst probablemente no aporte nada nuevo al fan más experimentado, pero a buen seguro le hará soltar más de una lagrimita y pasar un rato formidable recordando lo grande que fue la década de los 80 para el metal.  Más de hora y media en la que veremos imágenes inéditas de conciertos, entrevistas a todos los principales protagonistas de la escena y las reflexiones de bandas actuales sobre la impronta que en ellas dejaron los discazos que nos legaron aquellas legendarias formaciones.

También veremos cómo los debates que han mantenido divididos a los fans a lo largo de décadas no se trasladan a los músicos de aquellas bandas. Se reconoce a Metallica como la gran banda del género, la que llevó el sonido a un nuevo nivel de técnica, calidad compositiva y profesionalidad. Del mismo modo Dave Mustaine se considera el guitarrista más talentoso de aquella generación (a pesar de sus salidas de tiesto), y lo que es más sorprendente, nadie duda en el documental de que fue el gran compositor de Metallica en su época thrasher (Master Of Puppets y el Black Album no se pueden considerar ya dentro de esa etiqueta, o al menos al 100%). Cómo no, parte importante de dicho documental va dirigida al Reign In Blood de Slayer, el trabajo que elevó al thrash metal a unas cotas de velocidad, violencia y malignidad inéditas hasta la fecha. Tampoco se olvida de la otra gran banda del género, Anthrax, y de sus claras influencias del hardcore de principios de los 80.


Respecto a los orígenes tampoco hay discrepancias, resaltando la influencia de Motorhead por un lado, y de la NWOBHM por el otro, especialmente encarnada en sus dos grandes estandartes, Iron Maiden y Judas Priest, y todo ello regado por la urgencia y mala hostia de las nuevas generaciones ochenteras. También hay espacio para el reconocimiento a las formaciones que llevaron el estilo a nuevas cotas de experimentación, princicpalmente a través de la fusión de estilos, como fueron Suicidal Tendencies


El trabajo de recuperación memorística no para ahí, poniendo la mira en la rivalidad del público thrasher con el otro gran movimiento de la escena californiana, el glam. Muy gracioso es oir al mismísimo Kerry King reconocer que el principal punto de desencuentro (más allá de la mierda de música que hacían o sus pintas ridículas), era que la peña glam les robaba las novias! Un grande. Las míticas discográficas Megaforce y Metal Blade aparecen también, ya que fueron una parte esencial en el desarrollo de un género que creció hasta dominar el mainstream


Y no sería un documental completo si no recordara la memoria de las dos grandes figuras del thrash que lamentablemente abandonaron este mundo de manera precipitada: Cliff Burton y Paul Baloff. El primero como ejemplo de integridad y motor de los primeros Metallica, y el segundo como amante apasionado del metal y voz carismática de los enormes Exodus. Si tan sólo tuviera que ponerle una pega a Get Thrashed, esa sería la poca importancia que le da al thrash germano, el otro gran foco creador dentro del género. A pesar de ello, se dedican bastantes minutos recordando la vía germana hacia el metal, de la mano de imprescindibles como Kreator, Destruction y Sodom, así como a formaciones de otras nacionalidades caso de Voivod y Annihilator (Canadá) o Sepultura (Brasil).

Pero independientemente de matices o pegas, Get Thrashed es un maravilloso repaso a una época irrepetible, cuyos ecos se dejan sentir con fuerza hoy día tanto en las nuevas generaciones de bandas revival como en la memoria colectiva de todos los que amamos el metal por encima de etiquetas o subgéneros. 

THRASH ‘TILL DEATH!!!