HAIL SPIRIT NOIR – Oi Magoi (2014)

«El arte es magia liberada de la mentira de ser verdad»

Theodor W. Adorno – Minima Moralia (1951)

En el mundo del satanismo musical (no el teológico, sino el simbólico o decidido a confrontar y ridiculizar el cristianismo) hay dos formas de defender los argumentos propios. Una de ellas, la más popular, es la que incide en la oscuridad, el negativismo y el posicionamiento alrededor de esa vacua idea que es la «maldad». Ahí entrarían desde la gran mayoría de hordas blackers a bandas seminales del ocultismo como Coven pasando por un sector importante dentro del Death Metal y, por supuesto, las formaciones adscritas al Doom Clásico y al Sludge/Doom. Pero también hay otro posicionamiento, minoritario pero tremendamente fascinante, que concibe el satanismo como una exaltación de lo absurdo de la vida, de su disfrute hedonista, de abanderar la libertad absoluta por encima de las barreras de la moral y las restricciones religiosas. Para este sector los ceños fruncidos, las autoimpuestas limitaciones del Metal ortodoxo y las poses malencaradas no son más que otra cadena a romper. Este grupo suele dar cabida a las expresiones musicales más vanguardistas, siendo especialmente fértil en el Black Metal fuera de la norma de bandas como Ulver, Sigh, Emperor, Akercocke, Ihsahn, Solefald o los reyes del Avant-Garde extremo Arcturus, con propuestas donde el Metal copula en libidinosos aquelarres con géneros tan diversos como la Psicodelia, el Rock Progresivo, la música circense, el Folk o la Electrónica.

En esta división jugarían los griegos Hail Spirit Noir, banda que junto a Aenaon conforman la moderna representación helena a estas olimpiadas de bizarrismo sonoro, y que ya nos avisaron de sus intenciones con su impresionante debut Pneuma (2012, Code666 Records). Aquel era un disco que bebía profusamente de fuentes referenciales como las de Sigh, Opeth o Solefald, pero que introducía toda una serie de novedosos guiños al Rock de los 60 y los 70, así como a luminarias de la talla de King Crimson y Frank Zappa. Pneuma recibió críticas excelsas por parte de una prensa que aunque no sabía muy bien cómo catalogar aquella criatura sí era consciente de que estaba ante una banda y una propuesta realmente únicas, y que tan sólo podían comparar, aunque de manera lejana (por aquello de la psicodelia), con la obra de los finlandeses Oranssi Pazuzu. Y en estas que el trío compuesto por Dim (bajo y guitarra acústica), Theoharis (guitarra y voz) y Haris (teclados) regresan para cimentar su estatus de titanes de la excentricidad con Oi Magoi (2014, Code666). Una obra maestra realmente inasible, tanto que ante la falta de puntos de apoyo caerás irremediablemente en su interior. Avisado quedas…

En los casi dos meses que llevo escuchando Oi Magoi (cuya traducción sería «los magos») y garabatendo impresiones sobre el mismo, sigo sin encontrar las palabras y construcciones gramaticales con las que hacer justicia a su propuesta. Obra maestra. Claro, pero con esa síntesis me bastaría con escribir en una cuenta de Twitter. Intentando agarrarme a edificaciones emblemáticas para no caerme, podría decir que Hail Spirit Noir es lo que ocurre cuando los Sigh más vanguardistas se encuentran con King Crimson, John Zorn, Jethro Tull, Blue Öyster Cult y una compañía de circo enamorada del Free-Jazz. ¿A qué ni te haces una idea? Pues imagina mi frustración al teclado (el de escribir, no pienses que estoy aporreando un Casiotone). Si en los Conservatorios en vez de estudiar fósiles sonoros le prestaran un poco de atención a lo que ocurre en su línea temporal, un disco como Oi Magoi sería objeto de estudio por su maelstrom de influencias y su sobrehumano manejo de estructuras y melodías, ahorrándome de paso este serio quebradero de cabeza. Pero como no es así vamos a lanzarnos a la piscina olímpica de lo absurdo. Con el sombrero de bufón puesto y la ingesta de toda una serie de drogas en las que no voy a entrar (amen de una rotunda negativa a diseccionar al completo esta monstruosidad), podría decir que Blood Guru es una mezcla entre progresivo setentero, Black Metal, rituales chamanísticos y una segunda mitad donde la composición se convierte en algo más bello que robarle la cartera a Dios. Por otro lado un tema como Satan Is Time lo podrían haber grabado los míticos Love (si, había una banda con ese ridículo nombre, y molaba un cojón) de haber crecido entre machos cabríos y pentagramas grabados en el suelo de la escuela. Los temas más dinámicos y agresivos, caso de Demon For A Day o Satyriko Orgio, alcanzan la excelencia a través de su imposible mezcla de Black Metal y Jazz anfetamínico, regado todo ello por la demente interpretación vocal de un Theoharis que se tira todo el álbum entre alaridos, lamentos, fraseos de afectado dramatismo y pendencieras arengas folkies. El alucine llega con los once minutos de The Mermaid, un coloso compositivo donde se suman a la fiesta guitarras acústicas, sintetizadores y ese colosalismo prog del que hacían gala los inimitables King Crimson, pero todo ello pasado por una pátina espacial de locura. Incluso cortes más «conservadores» como Hunters, donde la unión entre Black Metal y Rock Progresivo es más estable, te acaban venciendo por sus estribillos ganadores, sintes de peli de terror de la Hammer, y la omnipresente sensación de que estás ante algo ganador. No podría terminar sin alabar el sonidazo que ha conseguido la dupla compuesta por Dim Douvras de los gigantes helenos Rotting Christ y el insigne Jens Bogren (Opeth, Katatonia, Kreator…), capaces de que este torbellino no se les fuera de las manos y consiguiendo un balance perfecto entre todos los instrumentos y sonoridades en liza. Duro trabajo, pero que de fallar hubiera supuesto una herejía. Y es que Hail Spirit Noir nos han demostrado que aún hay posibilidad para romper cadenas y parir obras maestras, siempre y cuando uno esté lo suficientemente jodido de la cabeza para ello. Como gritaban en su álbum debut: “Rotten to the core, hungry for more. Hail Spirit, Spirit, Noir!!” Nada más que añadir…

Oi Magoi es simplemente una obra maestra, espectacular continuación del laureado Pneuma y que confirma a los griegos Hail Spirit Noir como una de las bandas más dementes y geniales del planeta. Porque sólo unos cerebros tocados podrían concebir una obra donde el Black Metal vanguardista de Sigh se alía con las tonadillas de Blue Öyster Cult, el pop psicodélico de Love, el progresivo inasible de King Crimson, el infeccioso horterismo folk de Jethro Tull y las idas de olla jazzísticas de John Zorn. La Masquerade Infernale del siglo XXI.

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Reseña invocada por CTHULHU.