HORN OF THE RHINO – Grengus (2012)

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Decir que tenía ganas de que se editara este disco es quedarse corto, porque estamos ante una de mis bandas fetiche. Muchas son las razones de mi amor por estos tíos, desde su innegable calidad musical a una inquietud que les ha llevado a no grabar dos discos iguales, pasando por unas ediciones espectaculares y un directo capaz de volarte la cabeza. Tras colarse en las listas de lo mejor de 2010 con su flamante debut para el sello checo Doomentia Records, el trío liderado por el guitarra y vocalista Javier Gálvez (y que completa Sergio Robles al bajo y el batería Julen Gil) había vuelto a pillar al respetable a contrapié con un disco en las antípodas de lo que de ellos se esperaba, pariendo una obra densa, oscura y que transitaba por los parajes del doom, engrandecido todo ello por la espectacular voz de un Galvez que se decantaba para la ocasión por sus registros más limpios. No es de extrañar pues que la expectación por su cuarto trabajo de estudio estuviera en todo lo alto de cara a este Grengus, que de nuevo ha visto la luz con Doomentia Records.


Quien espere una continuación de Weight Of Coronation se va a llevar toda una sorpresa, aunque no debiera si sabe como se las gastan Horn Of The Rhino. Fieles a su filosofía de vida, los bilbainos se han cascado un trabajo que nada, o muy poco, tiene que ver con su antecesor y que en muchos aspectos es lo más bestia que han grabado nunca. Pero si enfocamos un poco el microscopio y vamos a la raíz de Grengus, podemos apreciar que en su corazón laten todas las etapas de la banda, sólo que trabajando juntas para dar como resultado una criatura que es más que la simple adición de sus partes constituyentes. Aunque en una primera escucha pareciese que han retornado a la senda del agresivo Dead Throne Monarch (2009), sería tan sólo por el aumento de mala hostia y velocidad, ya que la densidad y oscuridad de Weight Of Coronation sigue igual de presente que antes. Como resultado tenemos el que en mi opinión es su mejor trabajo hasta la fecha, haciendo gala de una pegada, gordura y versatilidad que elevan Grengus a cotas de verdadero éxtasis malsano. Ajenos a todas las etiquetas modernas y los grupos que las representan, Horn Of The Rhino rinden tributo a las grandes cabalgadas del thrash añejo, a los medios tiempos devastadores de Bolt Thrower, al exquisito gusto en las melodías vocales de Soundgarden y Alice In Chains, y a un músculo metálico en sus riffs que podría haber sido incubado en la Suecia de principios de los 90. Olvídate de High On Fire, Electric Wizard o cualquier otra comparación facilona que se pueda hacer: Grengus es metal, en su más maravillosa y amplia acepción y libre de cualquier atadura impuesta por tal o cual subgénero. Ese comienzo con Under The Hoof y su riff rompenucas ya te avisan que ésta no va a ser una escucha de placidez contemplativa, sino pura sodomía y cazalla (especialmente la de un Galvez que parece Matt Pike poseido por un troll bebedor de bourbon) deudora de lo mejor que el death y thrash de la época dorada nos ofrecieron, y todo ello regado por un grosor de sonido tan tremendo que lo notarás como una estampida de saurios de leyenda. Propuesta demoledora que alcanza su clímax en las espectaculares Pile Of Severed Heads y Waste For Ghouls, ejercicios de salvajismo y demolición inapelables, inmisericordes y ante los cuales sólo podrás postrarte y pedir inutilmente clemencia a cuantos dioses oscuros conozcas. Esfuerzo estéril, porque si algo deja claro Grengus es que todos ellos han dado sus bendiciones a Horn Of The Rhino. Sin embargo, y como ya comentaba, la versatilidad es otra de las virtudes que atesoran los bilbainos en este álbum, complementando la contundencia de los cortes citados con otros que despliegan “encantos” y armas de otra índole. Gran ejemplo de ello es Grengus, probablemente el tema con más gancho del disco y en el que surge el Gálvez que  nos maravilló a todos con su voz en Weight Of Coronation. Un medio tiempo de esos de los que tanto gusta el trio cimentado en un riff primario y devastador, que unido a unas preciosas melodías vocales deudoras tanto de Layne Staley como Chris Cornell elevan el tema a la categoría de puñetero hit (si se puede hablar de ello en una propuesta como ésta). Grengus es un trabajo mucho más directo también que su predecesor, de la mano de una propuesta que no necesita metrajes superiores a los 5 minutos para desplegar sus encantos, o mejor dicho para soltar sus guantazos. Tan sólo hay una excepción, y son los 11 minutos de Brought Back, la canción más cercana a lo expuesto en su anterior álbum. Una puta delicia en la que Gálvez vuelve a dejarnos anonadados con su poderío vocal, bien apoyado por Xanpe (que también es el co-productor del disco) y que junto a un marchar cercano al doom convierten el corte en otra de las joyas del disco. El sonido de Grengus es espectacular, por obra y gracia de Xanpe y la propia banda en los Koba Studios de Bilbao, haciendo que todo suene compacto y gordo como exige un artefacto de estas características. Del mismo modo, la edición física del álbum vuelve a ser una verdadera pasada, con un diseño impresionante y que unido a los 10 euros que cuesta (!!!) hacen de Grengus una compra obligada. 45 minutos de éxtasis metálico que confirman a Horn Of The Rhino como banda de primer nivel en el panorama internacional, ajena a escenas, modas o etiquetas. 



Grengus es el mejor disco de Horn Of The Rhino hasta la fecha, y por extensión candidato firme a mejor álbum metálico de 2012. Todas las virtudes de la banda empacadas en un mismo ejercicio de contundencia, mala hostia y soberbia capacidad compositiva. Si el mundo se acaba este año, yo elijo morir aplastado a los pies de este rinoceronte.