HORN OF THE RHINO – Summoning Deliverance (2014)

«Imaginé la redención primordial de la carne desmembrada, del rapto por el dios y el desgarramiento extático del frágil caparazón de piel y tendones. Y mientras que otros sólo se hunden en sus muertes… yo volaría hacia la mía»

El Prodigio de los Sueños – Thomas Ligotti

Con los ecos del inconmensurable concierto de presentación de Summoning Deliverance aún frescos en la cabeza y un nada desdeñable dolor de cervicales toca reseñar el que para un servidor era el disco más esperado del año, quinto de esa bestia ciclópea que responde al nombre de Horn Of The Rhino. En Abril tuve el honor de poder catarlo en primicia, y aunque una sola escucha se antojaba insuficiente para valorar en su justa medida tamaño mastodonte sonoro, me bastó para sentir que se trataba de algo muy especial, y que incluso dentro de la excelsa carrera de los bilbaínos destacaba como un trabajo que podía marcar un antes y un después en la misma. Repitiendo con Xanpe a la producción y de nuevo a través del exquisito sello checo Doomentia Records, en el artwork tenemos el cambio de relevo del gran Rafa Garrés (encargado de todos los diseños de la banda hasta Grengus) por el no menos genial Nick Keller, que aquí hace un trabajo simplemente impresionante convirtiendo la próxima edición en vinilo de Summoning Deliverance en una pieza de adquisición casi obligatoria. 

Empezaré resumiendo lo que va a venir: Summoning Deliverance es lo mejor que jamás hayan compuesto Horn Of The Rhino, superando su excelencia habitual para arribar definitivamente en unos desolados y subyugadores parajes donde su valía ya no está sujeta a comparación ninguna. Por un lado estamos ante un trabajo tremendamente clásico (dentro de los parámetros metálicos), pero por otro la casi imposible amalgama de estilos (marca de la casa) lo convierte en una obra especial e incomparable con la que el fan del género puede emocionarse y plantar los pies en el suelo del siglo XXI con orgullo. Sludge cerdísimo, Thrash Metal demoledor, cabalgadas colindantes con el Grindcore, Doom, Death Metal primigenio e incluso guiños «escondidos» al folk tenebroso de Woven Hand son algunos de los elementos que confluyen en esta obra gargantuesca, y que se cimentan merced a un trío en estado de gracia, con una mala hostia capaz de derribar vigas maestras y cuya clase y buen gusto no son más que el instinto natural de quien es capaz de comprender el negro corazón del Metal Extremo. Y todo ello confluye alrededor de una obra conceptual en la que su protagonista decide maldecir su condición humana y la de todos sus patéticos congéneres convirtiéndose en la llave del Apocalipsis, escenario perfecto sobre el que verter esta obra maestra de terrorismo sonoro.

En Summoning Deliverance el trío vasco ha perfeccionado y potenciado todas sus virtudes, deviniendo en su obra más bestia y agresiva pero al mismo tiempo con algunos de los momentos más bellos y oscuros que jamás hayan parido. Si los míticos Possessed hubieran nacido en el siglo XXI su obra se parecería muy mucho a monstruosidades como Exvenhstench o la inconmensurable y casi grind Builder Of Carrion Effigies, dos composiciones que elevan la capacidad de estos señores para soltar bilis a la altura de crímenes contra la humanidad, y donde las raíces del Metal Extremo confluyen con el lodazal Sludge (valga la redundancia) en una amalgama fétida y atroz. Por otro lado Grim Foreigners es el tema que Slayer hubieran incluido en el Reign In Blood si hubieran estado hinchados a esteroides, convirtiéndose en uno de los grandes puntos álgidos del disco. Estamos frente a temas donde el trío se exprime hasta el infinito, con Julen golpeando parches al borde del colapso cardíaco, Rambo dándole un empaque tectónico al conjunto y un Javier Gálvez sacándole a la guitarra y a su voz más furia y cerdor de la que un ser humano debería ser capaz. En Onward Through Domination regresamos a las virtudes de Weight Of Coronation y su Doom Metal pesadísimo, con Gálvez desplegando sus incomparables registros «limpios», y que tienen en An Excess Of Faith otro de los grandes momentos del álbum: a lomos del mejor riff que vayas a escuchar este año y mientras luchas inútilmente porque no se te caiga el techo de la casa disfrutarás de un tema capaz de ponerte los pelos de punta, un pedazo de hit más grande que ver morir el Sol. No me puedo olvidar tampoco de Deliverance Prayer, otro corte lleno de pasión y belleza que me recordó el escalofrío que me recorrió el cuerpo la primera vez que escuché Scent Of Death de los geniales Solitude Aeturnus, con unas preciosas guitarras acústicas de aires orientales incluidas y un Javier Gálvez sin nada que envidiar a Robert Lowe. Y es que Horn Of The Rhino se ha convertido no sólo en una banda de primer nivel internacional, sino en una con el escasísimo don de invocar, conquistar y habitar un universo para ellos solos, donde las únicas reglas válidas son las dictadas por su genio y el único límite el que alcance su imaginación. Un pasote.

Summoning Deliverance es lo mejor que jamás nos hayan lanzado Horn Of The Rhino a la cabeza, un trabajo capaz de ser único mientras respira clasicismo, de amedrentar sin renunciar a la belleza, y de hacernos desear la llegada del Apocalipsis con los brazos abiertos. Con él los bilbaínos no sólo han moldeado el más que probable disco del año, sino una obra maestra que condensa y ensalza toda la grandeza del Metal, una con la que reafirmar nuestro amor por el género. Muchas gracias, cabrones.

 

Reseña invocada por CTHULHU.