HYBRID – Angst (2013)

Hace mucho que las bandas estatales se sacudieron todas las inseguridades y decidieron mirar de tú a tú a las formaciones venidas del extranjero, y hoy día contamos con un buen puñado de combos en primera línea del escalafón metálico internacional. Desde Horn Of The Rhino a Teitanblood pasando por Obsidian Kingdom o Wormed, el Estado español ha suplido su crónica falta de escena con una voluntad inquebrantable por parte de unas bandas que se niegan a dejar morir su talento en el país del «todo para los macrofestivales». En ese grupo tendremos que mencionar a partir de ahora a Hybrid, formación madrileña que se forma en 2004 cuando Chus Maestro decide reclutar a gente de Wormed, Human Mincer y Looking For An Answer para dar forma a una propuesta posicionada en la vertiente más experimental del espectro metálico. De aquella confluencia de talentos nació el notable The 8th Plague (2008, Deepsend Records), y 5 años después tiene su continuación con Angst (2013, Deepsend Records) y con unos Hybrid renovados que al triunvirato formado por Chus Maestro (batería y voces), Antonio Sánchez (guitarra y sitar) e Iván Durán (guitarra) le suman un buen número de instrumentos (clarinete, didgeridoo, teclados…) y colaboradores, destacando la presencia de Óscar Martín de los fantásticos Garth Arum

Comenzaré diciendo que Angst es un disco fantástico, de una exhuberancia compositiva por encima de la media y unas habilidades técnicas al alcance de muy pocos, y que hace de la transversalidad estilística la mayor de sus virtudes. Ha sido muy grato descubrir las buenísimas críticas que el álbum está recibiendo a nivel internacional, pero me ha sorprendido mucho que la mayoría de ellas lo constriñen dentro del saco del Death Metal Técnico (servidor prefiere la etiqueta de Death Metal Progresivo). Supongo que cada uno barre para su casa, y en el caso de las publicaciones metálicas eso suele ser lamentablemente habitual, pero hacer eso con el segundo largo de Hybrid es un grave error si se quiere desentrañar el corazón de un trabajo que despliega muchos más matices y elementos que los habituales en el subgénero, y que de ningún modo dirige su punto de mira exclusivamente al público metálico.

Hace unos días, cuando hablaba del tremebundo nuevo trabajo de los titanes Gorguts, hacía referencia a la trascendencia que tuvo la salida a finales de los 90 de su obra maestra Obscura, y más allá del impacto que causó en la escena deathmetalera lo inscribía dentro de un movimiento que superó las barreras estilísticas y tuvo su expresión en diferentes géneros musicales, especialmente en esa escena que fue bautizada como mathcore. Es precisamente en el legado de bandas como Botch, Coalesce o los primeros The Dillinger Escape Plan donde también hay que mirar para hacerse una completa composición de lugar de un disco como Angst, ya que sin ello uno no podría comprender la magnífica utilización que Hybrid hacen de la rítmica y su ruptura, además del desquiciado manejo de las disonancias que (ahí sí) entroncan con la vertiente más libre del Death Metal. Si a ello le añadimos que las voces basculan entre la abrasividad hardcore y una guturalidad puramente death podemos decir que nos encontramos ante un álbum que más allá de situarse en un género u otro recoge y lleva a un nuevo nivel ese espíritu experimentador de finales de la década de los 90.

¿Y qué es lo que en concreto vamos a encontrar en Angst? Pues un maelstrom de cambios de ritmo, cabalgadas cercanas al grindcore, pasajes jazzísticos, tempos que van de la calma contemplativa a la velocidad hiperlumínica y un dominio de las dinámicas superlativo que, por imposible que parezca, nunca pierde de vista la coherencia compositiva como motor de los 7 cortes que lo componen. La bicefalia estilística a la que hacía referencia se mantiene a lo largo del disco y es uno de sus grandes triunfos, de tal modo que en los momentos más bestias de Flesh Fusion Threshold o Collapse To None parecerá que estemos ante la cópula imposible entre Gorguts y Botch, mientras que en las partes donde las melodías se abren camino, caso de Enter The Void, nos vendrán a la cabeza tanto los ecos futurísticos de los seminales Cynic como reminiscencias del mathcore progresivo de Between The Buried And Me. La influencia de los citados Cynic y de Atheist es indudable en la música de Hybrid, pero el principal logro del trío madrileño es trabajar con ella no tanto como vía de tránsito sino como punto de partida, añadiendo a la base una agresividad, complejidad compositiva y miríada de matices que convierten a Angst en una criatura nueva de su entera paternidad, todo un logro cuando nos movemos en terrenos poblados por formaciones y álbumes de un peso específico y legado tan descomunales. Pero con sólo una escucha a la final Doomed To Failure ya comprendemos que estamos ante una banda de personalidad superlativa, y quedaremos prendados de un corte capaz de romper con la tónica del disco y seducirnos en base a unos detalles preciosistas y momentos cercanos al death/doom. Metidos en estas harinas es evidente que la exigencia técnica para llevar a cabo la tarea es máxima, algo que cumplen de manera insultantemente sobrada los miembros de Hybrid, desde la versátil y policromática pegada de Chus Maestro a una dupla de guitarras capaz de pasearse por velocidades de escándalo a la vez que poblar la escucha de un sinfín de matices que sólo pueden ser descubiertos en su totalidad mediante muchas escuchas, y que hacen de cada una de ellas una experiencia nueva y sorprendente. 

Evidentemente estamos ante un trabajo poco convencional que bebe de unos géneros ya de por sí «difíciles», por lo que su escucha no será del agrado de todos los oídos. Del mismo modo la amalgama de diferentes elementos puede que resulte demasiado para los amigos de la ortodoxia, o que se decanten tan sólo por una parte de la propuesta, pero en mi opinión es esa confluencia de sonoridades e inquietudes compositivas las que hacen de Angst un disco tan especial y necesario.

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Reseña invocada por CTHULHU.