INQUISITION – Obscure Verses For The Multiverse (2013)

 

“Era una escena de una visión de Fusell, y sobre todo el resto reinaba aquella borrachera de luminoso amorfismo, aquel extraño arco iris de misterioso veneno del pozo…, hirviendo, saltando, centelleando y burbujeando malignamente en su cósmico e irreconocible cromatismo.” – El Color Surgido del Espacio, H.P. Lovecraft.

Hace mucho tiempo que defiendo la postura de que no hay mejor banda de Black Metal en el planeta que Inquisition. Con la mayoría de padres fundadores desaparecidos en combate o chapoteando en otras aguas estilísticas, nadie defiende la grandeza de la oscuridad primordial como el dúo de Seattle. Desde que Dagon abandonara Colombia y uniera fuerzas en EEUU con el batería Incubus, toda la producción de Inquisition se cuenta por aplastantes victorias merced a una propuesta capaz de combinar respeto por la raíces y personalidad a partes iguales (inequívoca es la “marca Inquisition” en su reinterpretación de los famosos tremolo pickings guitarreros y el marciano registro vocal de Dagon), lo que les llevó a ser considerados una de las grandes bandas de culto dentro del género. Cuando se anunció que fichaban por el poderoso sello galo Season Of Mist muchos sonreímos con la esperanza de que por fin el oscuro mensaje de los estadounidenses llegara a todos los rincones del planeta, y patearan el culo a esos nuevos salvadores del Black Metal con prefijo delante. Obscure Verses For The Multiverse es su pútrido mensaje a esa potencial audiencia, uno con el que abandonar la secta y el culto para convertirse en la religión del fin del mundo. 

Teniendo en cuenta que el nivel de excelencia en el que viven Inquistion hace imposible una diferenciación entre sus discos en base a categorizaciones como “mejor” o “peor”, empezaré diciendo que Obscure Verses For The Multiverse es otro paso más en la inconsciente (porque seguro que les importa una mierda) carrera del dúo hacia la dominación mundial y el sometimiento de su población a los dictámenes de Satanás. Dejando esto claro podemos ir a los detalles (alguien dijo una vez que el Diablo vivía en ellos), pues aunque no nos encontramos con un cambio radical respecto a títulos pasados si que podemos hablar tanto de una profundización de su propuesta como de la aparición de toda una serie de detalles inéditos hasta la fecha en el libro de estilo de Inquisition. La banda sigue cimentando su excelencia en base a su inmenso trabajo guitarrero, hasta tal punto que no me sonrojo al decir que probablemente sea la banda de Black Metal donde este instrumento brilla con mayor poderío e inventiva, cortesía de un Dagon que podría ser considerado el primer “guitar hero” de la historia del género (siempre teniendo en cuenta los estándares del mismo y olvidándonos de ejercicios masturbatorios). Y es que uno sólo puede postrarse maravillado ante el despliegue que el músico nos regala en Obscure Verses For The Multiverse, compendio de toda su evolución creativa donde se dan de la mano guiños al pasado Thrash de la banda, contenidas pero estelares erupciones solísticas, dinámicas endiabladas y la imposible habilidad de este señor para expandir sin límites las posibilidades del tremolo picking. Esto por sí solo ya vale todos los aplausos del mundo, pero cuando une fuerzas con la pegada malsana y los cambios de tempo de infarto de Incubus la cosa se convierte en éxtasis fanático y ganas de salir a la calle a predicar la palabra del Maligno con sangre y fuego.

 

Entrando en el terreno de los símiles siempre ha estado claro que si tuviéramos que comparar a Inquisition con cualquier otra banda esa sería Immortal, especialmente en su época dorada e imbatible cuando nos regalaron bestialidades como Pure Holocaust o Battles In The North, algo que en el disco que nos ocupa queda meridianamente claro al escuchar huracanes sonoros como Force Of The Floating Tomb o Arrival Of Eons After. Las semejanzas con los noruegos vienen también en el aspecto vocal, con un Dagon que parece el resultado de cruzar a Abbath con una rana interdimensional y un Dalek cabreado (si no sabes lo que es un Dalek es que no has visto la serie Dr. Who, y entonces tú y yo no tenemos nada de que hablar), y que en Obscure Verses For The Multiverse se encuentra mejor integrada en el conjunto de lo que lo había estado nunca. Hay que decir también que a pesar de que Inquisition se mueven a las mil maravillas entre velocidades de infarto, lo suyo nunca ha sido (especialmente en su última época) un bólido de una sola marcha, y su capacidad para mandarte al interior de un agujero negro a golpe de medios tiempos se mantiene intacta, como así atestiguan horrores cósmicos de la talla de Inversion Of Ethereal White Stars, Spiritual Plasma Evocation o Joined By Dark Matter Repelled By Dark Energy. Ésta última es especialmente destacable por su pavorosa unión de elementos, combinación de tempos y trabajo guitarrero ultramundano, representando de manera inmejorable el compendio de virtudes que atesoran los Inquisition actuales. Han salido a colación palabras como interdimensional, agujero negro y cósmico, y aunque es habitual en mis descripciones tirar del amor que profeso por Lovecraft y Carl Sagan (Satán los tenga en su caliente regazo), esta vez la cosa supera los meros caprichos de mi libro de estilo para acercarse al negro corazón del álbum. Y es que la evolución sonora del dúo ha corrido de manera paralela al de su lírica, pasando de un crudo y directo Black Metal satanista a una propuesta mucho más versátil y espacial donde Belcebú se instala como demente titiritero de un Universo atemorizante y caótico, un movimiento gradual que en Obscure Verses For The Multiverse se muestra de una manera genialmente acabada (o eso parece, que con estos tíos nunca se sabe). Muchos han querido ver en esta metamorfosis incluso un acercamiento a postulados rockeros, y aunque me parece falto de base compararlos con combos espaciales como Hawkwind (me descojono imaginando qué diría Dace Brock de todo esto), sí que es cierto que el cambio ha venido de la mano de unos riffs e imaginería técnica que difícilmente se pueden encajar en el esquema estándar del Black Metal, caso de las florituras del tema que da nombre al álbum o la magia oscura empleada en estirar las notas guitarreras de la citada Joined By Dark Matter, Repelled By Dark Energy. En todo caso el mérito es, en mi opinión, más de la creatividad del combo que del descubrimiento de nuevas fuentes referenciales, y toda similitud con el Space Rock muere (y nunca mejor dicho) con el teletransporte del oyente al espacio exterior (los hippies te invitaban a la maravilla, Inquisition a ser sodomizado por Satanás en el interior de un vórtice espacio-temporal). A todo lo expuesto hay que añadirle un último e importante colofón, el que se refiere a una producción muy por encima de los cánones habituales de la banda y que permite tanto apreciar esos nuevos detalles como potenciar el gancho y contundencia habituales en ellos (el trabajo ha corrido a cargo de Arthur Rizk, novato en estas lides pero que con el debut de Power Trip y el disco que nos ocupa se ha ganado un sonoro aplauso).

Obscure Verses For The Multiverse revalida a Inquisition en ese trono oscuro que una vez perteneció a Immortal, y a golpe de riffs estratosféricos e imaginería guitarrera los eleva a un nuevo nivel regido tan sólo por sus designios y los caprichos del Maligno. Velocidades de infarto, medios tiempos demoledores y evocación cósmica para demostrarte que Satán vive en las estrellas, y ellos son sus profetas. 

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Reseña invocada por CTHULHU.