KADAVAR – Abra Kadavar (2013)

Muy curioso es el fenómeno que está rodeando a la banda germana Kadavar, elegida por la caterva moderna y gafapastil como los «mesías» de la última generación de formaciones que se están dedicando a recuperar los sonidos clásicos del hard rock y el heavy blues a lo largo y ancho del planeta. Que la calidad de su debut epónimo del año pasado era superlativa no lo niega nadie, qué tienen ellos que no tengan Graveyard o Fellwoods es un misterio que se esconde tras los anárquicos, volubles e insondables razonamientos de dicha horda. Aceptando que es imposible dilucidar esta cuestión manteniendo la cordura (y que en dos días estos señores y señoritas habrán abandonado lo retro para abrazar la post-electrónica albanokosovar), no nos queda otra que ir a lo importante y reconocer las ganas que muchos teníamos por ver cómo le sentaba al trío su fichaje por la poderosa Nuclear Blast (que junto a Graveyard, Witchcraft y Orchid ha montado un catálogo añejo de muchos kilates) y la manera en que continuaban un debut tan notable. Sorprendente que lo hayan hecho en tan sólo un año, pero a tenor de lo visto en Abra Kadavar (2013, Nuclear Blast) parece que estos alemanes andan sobrados de temas, ideas y talento. Mucho talento.

Una de las cosas que me dejaron alucinado de su debut del año pasado, más allá de los temazos que contenía, era lo irresistible de un sonido instalado en las grandes grabaciones de antaño, capaz de transformar tu iPod en un pinchadiscos portátil y cuya distribución de guitarras y bajo en la mezcla (cada una a un lado de la misma) nos retrotraía directamente a una de las grandes influencias de Kadavar, los estadounidenses Blue Cheer y el sonido que lograron en el legendario Vincebus Eruptum. Por ello una de las dudas principales que presentaba Abra Kadavar era saber si ese sonido orgánico se mantendría o los alemanes cederían a las supuestas posibilidades de encontrarse en un gran sello, algo que queda resuelto de manera incontestable con las primeras notas de Come Back Life. La magia sigue ahí, cortesía del batería Tiger que de nuevo se encarga de la producción, la mezcla y la masterización en su propio estudio y que nos vuelve a sacar una sonrisa de satisfacción por lo apropiado de un sonido como ese en la propuesta de la banda. 

En lo musical pocas sorpresas se esperaban y pocas hay, manteniéndose Kadavar en una posición a caballo entre los riffs plúmbeos de Black Sabbath y el vulcanismo grueso de Blue Cheer, aunque si uno afina el oído puede descubrir que el trío ha apretado su esponja creativa para dejar escurrir algunas influencias y sonoridades nuevas y empapar sus composiciones de un mayor número de matices. De este modo Abra Kadavar se muestra menos inmediato que su antecesor pero mucho más rico y versátil, conviviendo en un mismo espacio hits descomunales como Doomsday Machine o Dust al lado de guiños al krautrock en Rythm For Endless Minds o al rock espacial de Hawkwind en Abra Kadabra. Si a ello le sumamos que siguen siendo los mejores adoradores de Black Sabbath en cortes como Black Snake y elevando altares a Blue Cheer en Fire, pues tenemos como resultado otro disco para quitarse el sombrero y que refrenda al trío germano como una de las bandas de primera línea de eso que ha venido a llamarse (erróneamente) revival rock. Que son muy buenos, vamos.

BUY IT!!! (Nuclear Blast)

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Reseña invocada por CTHULHU.