KEN Mode – Loved (2018)

La obra maestra final del Arte será su propia destrucción

Soffici

Desde su debut en 2003 con Mongrel, la carrera de los canadienses KEN Mode (Kill Everyone Now, inspirado en la actitud con la que Henry Rollins y sus Black Flag saltaban al escenario en sus años dorados) ha ido creciendo hasta consolidarlos como una de las bandas más abrasivas del planeta merced a una propuesta que aunque firmemente asentada en el terrorismo sonoro de finales de los 80 y principios de los 90, llevaba a un nuevo nivel la amalgama de Noise, Metal y Hardcore que daban forma a sus obras. Fueron Venerable (2011) y Entrench (2013) los que catapultaron a la formación liderada por los hermanos Matthewson (Jesse a la voz, guitarra, percusión y piano, y Shane a la batería) a un nuevo estatus, muy cercano al de sus idolatrados Unsane y Today Is The Day. Lo intrincado y dañino de sus composiciones les acercaban a los segundos, mientras que la abierta confrontalidad de su propuesta tenía no pocos puntos en común con las huestes de Chris Spencer, añadiendo por el camino una actualización de la armería adecuándola a los nuevos tiempos y que llevaba el sonido de los de Winnipeg a niveles de abrasión nunca antes vistos. El tropezón tuvo nombre propio, un Success (2015) en el que el trío se edulcoraba acercándose al Noise Rock e incluso al Spoken Word, tal vez intentando dar a su universo sonoro un aura de intelectualidad que nunca necesitó y que marcó el comienzo de un hiato en el que los miembros de la banda decidieron dedicarse a otros menesteres dentro de la industria musical. Atendiendo a su nueva criatura Loved (2018, Season Of Mist), ese pequeño descanso ha sido todo lo que necesitaban estos tres canadienses (cuya formación la completa Scott Hamilton al bajo) para volver a encender la llama de KEN Mode y devolverles a la senda que nunca debieron abandonar.

Sería aventurado afirmar que Loved es el mejor disco de KEN Mode hasta la fecha, pues la sombra de Entrench es demasiado larga, pero sí podemos gritar a los cuatro vientos que el trío canadiense ha regresado en plena forma, lo cual les pone por encima de la gran mayoría de bandas del planeta. Y sinceramente no necesitamos nada más que eso. Atrás quedan los experimentos con gaseosa y las personalidades múltiples, su sexto disco nos devuelve a esa banda tan cabreada que podría hacer arder el mundo y que es capaz de construir su propia morada mientras bebe de popes como Thoughts Of Ionesco, Today Is The Day o Zeni Geva. Una mirada superficial nos podría llevar a pensar que nos encontramos ante una formación instalada en el mero primarismo, pero sumergirnos en las turbulentas (y llenas de pirañas) aguas de cortes como The Illusion Of Dignity o This Is A Love Test nos recuerdan las múltiples capas de las que gustan cubrirse los de Winnipeg, todas ellas lija pura pero en un constante movimiento y cuya fricción puede dejarte pelada el alma, destacando el perturbador (por su inclusión en este contexto) saxo de Kathryn Kerr. También hay pepinazos quebrantahuesos como Feather & Lips, uno de los cortes con más gancho que jamás hayan compuesto y que junto a la gargantuesca No Soulmates suponen los momentos de mayor contundencia de un Loved que no da respiro en sus 35 minutos de duración. Las cuchillas en forma de guitarras angulares cobran el protagonismo en Doesn’t Feel Pain Like He Should, un tema que se siente como una esmeriladora sobre el hueso manejada por un mono inflado a anfetas, y que da justa medida del cabreado horno que alimenta el universo creativo de KEN Mode. La vertiente más experimental del disco viene con el cierre de No Gentle Art, por momentos cercanos a los Melvins (otra de las bandas omnipresentes cuando nos movemos por estos lares) y que a diferencia de lo ocurrido con Success sí se integra perfectamente en la idiosincrasia de la banda, pudiendo llevar a la locura en su combinación de medios tiempos, guitarras abrasivas y, de nuevo, un saxo tan hipnótico como perturbador. El sonido, cortesía del nigromante Andrew Schneider (Unsane, Cave In, Big Bussiness…), es una maravillosa obra de orfebrería para engalanar el cuerpo de esta bestia multiforme, y redondea un trabajo cuyo triunfo es doble: el primero por sus indudables meritos propios, y el segundo por habernos devuelto la mejor versión de una de las bandas más cabronas del universo.

Loved supone el regreso de KEN Mode a la senda del triunfo instalándose en su mejor versión, la de una de las mejores bandas de Noise del planeta. Cabreados, intrincados y dañinos de cojones, nos han regalado otra joya a colocar junto a las discografías de Today Is The Day y Unsane.

Reseña invocada por CTHULHU.