KYLESA – Ultraviolet (2013)

Tremenda era le expectación por conocer el siguiente paso evolutivo de Kylesa, la banda que junto a Mastodon y Baroness formaban el Big 3 del Sludge progresivo. Con sus dos compañeros de viaje firmemente instalados en una situación actual que les emparenta más con el Hard Rock mainstream que con su pasado metálico las apuestas se centraban en saber si Kylesa les seguirían, confirmando lo apuntado en su anterior Spiral Shadow (2010, Season Of Mist) o por el contrario cogerían un nuevo rumbo sonoro que les llevara a un puerto diferente. Una vez escuchado Ultraviolet (2013, Season Of Mist) puedo decir con sorpresa que todos ganan. Y pierden, dependiendo cómo se vea…

La primera vez que caté Ultraviolet me vinieron directamente a la cabeza las palabras que un amigo mío (para nada un fan del metal) me dijo cuando estuvimos viendo a Kylesa en la gira de presentación de Spiral Shadow hace más de un año. Su comentario, mezcla de agrado y ganas de tocar los huevos, iba dirigido al mal estado en que tenía que estar el metal para que las bandas punteras de ahora tiraran de estribillos pop, haciendo comparaciones entre determinados temas de aquel disco y la propuesta de los Pixies. Lo jodido de todo es que tenía razón, aunque mis sentimientos eran más de admiración hacia una banda capaz de realizar tan herética amalgama con unos resultados que sólo podían calificarse de sobresalientes. Esa valentía se convierte en declaración de intenciones en Ultraviolet, continuación lógica de su predecesor que incorpora al libro de estilo de los de Savannah un amor incondicional por buena parte del rock alternativo estadounidense de los 90 y el post-punk ochentero. Manteniendo el grosor de unos riffs capaces aún de hacer temblar tu edificio y el apego por las progresiones que hicieron tan grande a su obra maestra Static Tensions, Kylesa añaden sin prejuicios ingredientes sonoros reminiscentes de formaciones tan diversas como los Melvins, los citados Pixies o incluso The Smashing Pumpkins. Desde ya digo que el nuevo libro de estilo del quinteto va a acabar de espantar a los que desde hace casi 5 años llevan rezando para que la banda regrese a sus raíces sludge, fe en mi opinión completamente desperdiciada habida cuenta de los pasos y declaraciones que Kylesa han ido dando en estos años. Me alegro de ello, pues poder asistir en vivo a la genial evolución de una de mis bandas favoritas es algo mucho más satisfactorio que verla desperdiciar su potencial en el estancamiento de la supuesta fidelidad a las raíces, alegría que aumenta cuando sus nuevos vientos creativos me recuerdan sonidos y descubrimientos musicales de mi adolescencia noventera.

Una de las principales sorpresas de Ultraviolet es asistir a la gigantesca mejora y mutación que ha sufrido la dupla vocal entre Laura Pleasants y Phillip Cope, que nos regalan algunos juegos y melodías vocales simplemente irresistibles. Tanto es así que si en cortes como What Does It Take la afinación de las guitarras de los susodichos no potenciara tanto los graves estaríamos ante un himno post-hardcore en toda regla, o recordar a The Smashing Pumpkins de Gish y Siamese Dreams en Quicksand. Del mismo modo la oscuridad de la que siempre bebe la banda unida a su creciente utilización de las melodías y a la evidente rebaja del tonelaje de su sonido ha llevado la nave a un terreno por el la mayoría de sus miembros siempre ha declarado la mayor de las pasiones: el rock gótico. Si señores, había que estar muy sordo para no ver que la tímida introducción de electrónica y las melodías de Spiral Shadow bebían de aquellas fuentes, pero para que no se diga que los chicos lo ponen difícil en Ultraviolet queda tajantemente claro que en la furgoneta de Kylesa tiene que haber unos cuantos cassettes de The Cure, Siouxsie And The Banshees y la coldwave francesa. Y para quien todavía no se lo crea ahí está la electrónica Low Tide como fin de la discusión, una joyaza de negros reflejos deudora de todo aquel movimiento, y que a un servidor le hizo aplaudir en la soledad de su habitación por la valentía y bagaje musical del que hacen gala los estadounidenses. De todos modos que no se aterrorice el amante del gordor rockero, porque Ultraviolet sigue impregnada de esos riffs que hacían las delicias de la parroquia stoner, así como la omnipresente pátina psicodélica de su última etapa que lo mismo recuerdan a Torche en Vulture’s Landing como a los primeros Mastodon en el pepinazo inicial de Exhale. Sería un pecado no comentar la a priori difícil papeleta de las dos baterías ante este nuevo escenario, escollo que los señores Newberry y McGinley sortean de manera excelsa rebajando la pegada pero compensándolo con toneladas de imaginación y una clase superlativa. Lo más fascinante de toda esta miríada de sonoridades e influencias es la capacidad de Kylesa para llevarlas a su terreno y empacarlas en un producto redondo y coherente, que en todo momento lleva su marca de fábrica y supone la culminación de una honesta evolución que tiene en Ultraviolet su gran obra. Que otros elijan la vía fácil de Mastodon y Baroness, servidor se queda con el hipnótico y multirreferencial sendero que han abierto Kylesa. Allá cada cual.

Ultraviolet es lo mejor que ha compuesto Kylesa junto a Static Tensions, amen de un fastuoso collage de influencias donde hay cabida para el rock alternativo, los riffs sludge, el rock gótico e irresistibles melodías pop que le coronan como la banda más inquieta y mutante de su generación. A sus putos pies.

Ultraviolet saldrá a la venta el 24 de Mayo, puedes adquirirlo en pre-order a través de Season Of Mist PINCHANDO AQUÍ.

OFFICIAL WEBSITE: http://www.kylesa.com/

 

Reseña invocada por CTHULHU.