LA DISPUTE – Rooms Of The House (2014)

«El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro»

Goethe

Pocos lanzamientos fuera de la órbita metálica despertaban en mí tanta expectación como el nuevo largo de los estadounidenses La Dispute, estandartes de ese movimiento conocido como The Wave y en el que comparten focos con otras luminarias como Touché Amoré, Deafeater y Pianos Becomes The Teeth. Una generación heterogénea pero con la idea común de interpretar el Post-Hardcore en base a sus propios términos, y que por el camino nos han dejado un buen puñado de clásicos modernos. De entre todas ellas La Dispute siempre me parecieron la banda más especial, tanto por su inasible propuesta musical como por el exhuberante caudal lírico de su vocalista Jordan Dreyer (las conexiones de La Dispute con la literatura empiezan por el nombre de la banda, también una novela del genial escritor francés Marivaux, el gran titán de su época y su país junto a Voltaire). Con una producción prolífica que nos ha regalado un buen puñado de EP’s y Splits así como dos discazos de la talla de Somewhere At The Bottom Of The River Between Vega And Altair (2008, No Sleep) y Wildlife (2011, No Sleep), éste último en nuestro Top de aquel año, ahora le llega el turno a Rooms Of The House (2014, Better Living), otra joya en la que la banda deja clara su independencia creativa editando a través de su propio sello y no haciendo ni una sola concesión de cara a la galería.

Y es que si bien el quinteto de Michigan nunca conformó sus discos en base a «hits» radiables, en Rooms Of The House lo dejan aún más claro con once cortes donde el gancho fácil marchita en favor de un mayor carácter experimental, áspero como las historias que cuenta el señor Dreyer y que hacen gala del filo doliente de la misma vida. Madurez lo llamarían algunos, pero yo prefiero verlo como una mayor conexión entre los miembros de la banda y de éstos con una realidad que siempre fue generadora y a la vez receptora de todo el talento de los estadounidenses. Aquí no hay lugar para escapismos, épica ni estribillos redondos, y sí para una música parida con el alma y las entrañas. Imperfecto, pasional, por muchos momentos doliente, Rooms Of The House nos relata el nacimiento, crecimiento e inevitable muerte de una relación de pareja entre los muros de su casa y las experiencias compartidas. Minimizando las explosiones de rabia y eliminando ese coqueteo con la epilepsia y los cambios de ritmo de antaño, La Dispute se enroscan sobre sí mismos en pasajes de una notable melancolía, que curiosamente transmiten una mayor carga de tensión en el ambiente multiplicando la tormenta cuando las guitarras deciden explosionar y Jordan Dreyer desgañita su rabia sobre nosotros. Junto al genial vocalista encontramos la otra clave del álbum en el fabuloso trabajo de Kevin Whittemore y Chad Sterenberg, una dupla de guitarras a medio camino entre el vulcanismo eléctrico y el minimalismo introspectivo y que te llevan en volandas a través de todas y cada una de las historias relatadas en Rooms Of The House. HUDSONVILLE MI 1956 te introduce con fuerza en el relato, anticipando la tormenta que está por venir; con SCENES FROM HIGHWAYS 1981-2009 y For Mayor In Splitsville descubrirás que ya estás girando en mitad de la vorágine, anticipando el mazazo de THE CHILD WE LOST 1963. Por el camino incluso moveremos los pies en Extraordinary Dinner Party y Stay Happy There, aunque acabaremos de igual modo hundidos en la brea del desamor y la melancolía con la final Objects In Space, que es donde acaban en última instancia todas nuestras sonrisas, recuerdos y esperanzas. Nunca un jarro de agua fría sentó tan bien. Muy probablemente Rooms Of The House no cause el impacto de los dos anteriores discos de la banda, y para buena parte de sus fans sea demasiado opaco o falto de gancho, pero nos muestra a unos La Dispute en un estado de madurez impresionante y a los que poco les importa el éxito si con ello empeñan su inquietud y ganas de seguir experimentando.

Rooms Of The House es el trabajo más maduro y experimental que nunca hayan parido La Dispute, y en el que han descubierto que no son necesarios dramatismos exacerbados ni gritos, la realidad duele más que cualquier representación que de ella se haga. Y así, trascendiendo los límites del Post-Hardcore, el Post-Punk y el Screamo, los estadounidenses han arribado a unas aguas personales e intransferibles desde las cuales vislumbrar el auténtico horizonte de la existencia.

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Reseña invocada por CTHULHU.