LA REVANCHA DEL REPORTERO RADIOACTIVO de Craig Pryce (1989)

 

 


El título de la peli que traigo hoy ya tendría que haber hecho saltar las alarmas de mi cabeza, pero gilipollas como soy me lancé a su visionado con la inocencia de un zagal incauto…

Vuestro nuevo superhéroe!

 

La Revancha… (paso de escribir el puñetero título entero) es un acto terrorista perpretado en Canadá por un tal Craig Pryce, que ante lo evidente de su inutilidad tóxica en el campo del cine decidió dedicarse a dirigir series televisivas, mundillo donde las tragaderas del espectador no conocen de mesura, principios ni intolerancia a ningún contenido por pútrido que sea. La película tiene una valoración de 3,5 en FilmAffinity, que son 5 puntos más de los que yo le daría. 
 
Esto se supone que es un gorila

La historia, por llamarla de alguna manera, se centra en las peripecias de un honrado periodista (lo que evidentemente enmarca la película en el género fantástico) que indaga sobre los flagrantes fallos de seguridad y atentados contra el medioambiente que acontecen en una planta nuclear. Avispado como es el muchacho, decide comentar la jugada con los mandamases de la central antes de publicar la noticia. Sorprendentemente los malvados directivos se cabrean mucho y lanzan a nuestro protagonista a la piscina de residuos nucleares, que como en todo buen producto ochentero que se precie son de color verde fosforescente. Tras acabar la faena, el consejo de dirección compuesto por unos señores (y señora) que se dedican todo el día a reirse como malos de tercera y fumar habanos, respira más tranquilo y se pone a debatir cómo hacer desaparecer las pruebas y a la novia del periodista (por si acaso). Tras una deliberación que es una de las escenas más psicotrónicas y delirantes que yo haya visto, deciden que la pobre chica sea «atracada, violada y asfixiada lentamente». Pero nuestros malosos no cuentan con que viven en la década de los 80, época en la que la gente no moría al exponerse a la radioactividad, sino que mutaban en sorprendentes seres dotados de habilidades sobrehumanas (o infrahumanas, pero ese es otro debate). Efectivamente, nuestro entrañable periodista sobrevive a la inmersión en el tanque, pero convertido en una pizza humana con el superpoder de ser muy feo y deshacer a la gente al contacto con su purulento cuerpo y fluidos. Que para liderar un grupo de superhéroes como que no, pero para esta película le sobra. Algo cabreado con los villanos encorbatados por el trato recibido, decide acabar con todos ellos mientras su frustración crece al darse cuenta que lo mínimo que pasará si se revela a su novia es que la pobre vomite hasta su primera papilla. También descubre que aunque ahora es un grano de pus superopoderoso, necesita darse baños periódicos en el tanque para recuperar sus energías, algo que a la larga le acabará matando. Así pues se desata una carrera contrarreloj para consumar su venganza y recuperar el amor perdido antes de morir, que dicho así hasta parece épico y no la mierda monumental que en realidad es…
 
Trágica historia de amor que os la sudará mucho

A medio camino entre «El Vengador Tóxico» y «Darkman«, pero todo ello como dirigido por un simio oligofrénico, La Revancha… hace honor a su título, sólo que la venganza es contra el pobre cerebro del espectador, que sufrirá supuraciones, espasmos y el colapso final como si el sumergido en el tanque de residuos radioactivos hubiera sido él mismo. Sin embargo estamos ante pura ponzoña 80’s, lo que siempre asegura unas risas, pinceladas gore y esa maravillosa sensación de encontrarte ante algo entrañable. Como si al abrir la puerta de casa vieras un koala leproso vestido de ninja. Algo parecido. A pesar de un guión plano como una adolescente oriental la peli tiene sus puntos de humor negro, escenas descacharrantes (el consejo de dirección, el picnic del prota en el tanque, su enfrentamiento con el perro guardián, el intento de escribir una carta a su amada mientras su piel se cae a trozos…) y que no nos vamos a engañar, un señor radioactivo que mata gente es suficiente para entretener a coprófagos cinematográficos como nosotros. 

«Los grandes reporteros no se hacen… mutan!»


Atentado perpetrado por Elforense y Cthulhu