LEVIATHAN – Scar Sighted (2015)

 «Un águila puede en ocasiones descender más bajo que una gallina, pero una gallina jamás podrá ascender a la altura que puede hacerlo un águila»

Lenin – En memoria de Rosa Luxemburgo (Pravda nº87, 1924)

Esta cita de Lenin (que a su vez proviene de la tradición oral rusa) me vino a la memoria en cuanto decidí afrontar la reseña del último y monumental trabajo de Leviathan, la criatura sonora de ese genio llamado Jef Whitehead, aka Wrest. Figura indispensable para entender el Black Metal estadounidense del siglo XXI, el excepcional músico, tatuador y pintor encarna como nadie la figura del ángel caído capaz de sobreponerse a la pérdida de la gracia y retornar como un Yaganatha de pura destrucción. No entraré en detalles extramusicales, que esto no es un tablón amarillista, pero mencionaré que tras enfrentarse a turbias acusaciones, librarse por los pelos de la cárcel y tocar fondo con medianías como True Traitor, True Whore, el californanio ha renacido en todo su oscuro y furibundo esplendor, recordando e incluso superando a ese visionario que puso todo patas arriba con The Tenth Sub Level Of Suicide (2003), considerado ya como un clásico moderno del género. Con lo peor ya pasado pero convertido en profundas cicatrices, y mudado al mejor sello del planeta (Profound Lore), Leviathan nos vomita Scar Sighted para que experimentemos, y suframos, una pizca de las agonías que bullen en la cabeza del señor Whitehead.

Estamos ante el mejor disco de Leviathan, pero también (y por eso) su obra más desafiante, arisca y confrontacional. Ya avisaba Theodor Adorno de que el único territorio que le quedaba a la música por explorar era el ruido, su semilla primigenia y al mismo tiempo salvoconducto hacia la supervivencia futura, vaticinio que se muestra certero a la vista del terrorismo vanguardista de bandas como Portal o Deathspell Omega. En el caso del señor Wrest la vía hacia el ruidismo se compone de un maelstrom donde el Black Metal, el Death Metal y el Punk más crustie se enroscan en una impenetrable espiral donde no hay cabida para la amabilidad y sí para una abrasión que deviene en lisergia demente. La opacidad de Scar Sighted es casi total, exigiendo al oyente un esfuerzo notable para adentrarse en su propuesta, y lo hace curiosamente con su trabajo más exhuberante y recargado, moldeando un trabajo que personifica como pocos ese caos amedrentador, doloroso e inútil que es la existencia. Un universo ilimitado, carente de una lógica capaz de desentrañar sus procesos, y cuyo devenir es un torrente inexcrutable de destrucción y mutaciones ciegas. Capaz de absorber su experiencia en Twilight, Wrest ha insuflado a su criatura sonora de un carácter ambiental y una oscura psicodelia de la que carecían sus anteriores álbumes, y acercándose a la orfebrería demente de artistas como The Ruin Of Beverast arribar en parajes donde la cordura colapsa por incapaz. Esto es especialmente claro en cortes como la inicial The Smoke Of Their Torment o la bipolar Gardens Of Corprolite, y que conviven con mazazos como Dawn Vibration o Within Thrall donde surge el leviatán más primario y contundente, con momentos de un groove sorprendente para el material del que hablamos. La pura negatividad del estadounidense aflora en oscuras joyas como Wicked Fields Of Calm o la final Aphōnos, piezas en las que el barroquismo deja paso a las estructuras circulares, los ambientes y hasta ciertos detalles melódicos que lejos de atraer a la luz convierten la negrura en hiriente cuchillo de pura melancolía. Las guindas al pastel son el impresionante trabajo del gran Billy Anderson a la producción, lija y cielo al mismo tiempo, y el artwork a cargo del propio Whitehead que demuestran el multidisciplinar talento que atesora. Scar Sighted nos enfrenta a más de una hora de metraje, y su confrontacional declaración exige de numerosas visitas para desantrañar, si es que se puede, todas sus virtudes, capaces tanto de ahondar en el pensamiento propio como beber de bandas citadas como Deathspell Omega, The Ruins Of Beverast, Lurker Of Chalice o Cultes Des Ghoules, pero todo ello con el sello personal de quien es sin discusión uno de los popes del terrorismo sonoro del nuevo siglo. Una obra maestra capaz de abrir heridas y dejar cicatrices, dolorosos mapas de un presente estúpido y un futuro negado por la futilidad de la existencia.

Scar Sighted nos muestra al Leviathan más intrincado hasta la fecha, un compendio de furia y simbolismo sonoro inescrutable donde encontramos a un Wrest en pleno éxtasis demente y creativo, capaz de arrancarnos el velo de la ignorancia autoimpuesta y enfrentarnos al insoportable rostro del Universo. Como si de un Wagner metido a terrorista se tratase, el estadounidense nos enfrenta a más de una hora de colonoscopia cósmica y existencial, un viaje a lomos del extremismo metálico sin más objetivo que zambullirnos en el inservible torrente de la materia. Una obra maestra de realismo que es al mismo tiempo la más elevada de las trascendencias. Así de inútil es todo, y así de grande es Leviathan. 

Reseña invocada por Cthulhu.