LORD VICAR – The Black Powder (2019)

THE CHURCH WITHIN RECORDS

La tradición no se hereda, se conquista

André Malraux

Tradición y vanguardia, dos caras de la misma moneda que aunque están irremediablemente condenadas a entenderse provocan no pocas fricciones entre sus diferentes militantes, mucho más si centramos la mirada en una parroquia metalera que ha hecho de esta batalla una de sus banderas. Luchas intestinas cuyo interés, no nos vamos a engañar, solo importan si uno está implicado o ha decidido tomar partido, y que en el Doom hizo estallar una guerra soterrada entre el género tradicional y las nuevas huestes que lo fusionaban con el Stoner, el Death Metal o el Rock Gótico. Alrededor de la vieja llama e impulsado por los finlandeses Reverend Bizarre nacía el «Circle Of True Doom», cuyas filas se completaban con bandas como The Gates Of Slumber y Solstice reivindicando a Black Sabbath, Saint Vitus, Candlemass o Cathedral frente a la miríada de renovadores que comenzaban a nutrir un género que hoy día sufre de una sobrepoblación rayana en lo absurdo. Independientemente de lo que uno piense al respecto, no se puede negar que aquella «guerra santa» nos regaló discazos de la talla de II: Crush The Insects, Suffer No Guilt o New Dark Age. Así que a callar la puta boca.

The Black Powder (2019, The Church Within Records), el nuevo disco de los geniales Lord Vicar, se inscribe claramente en este grupo de tradicionalistas, algo perfectamente comprensible si tenemos en cuenta que su «hacha» Kimi Kärki lo era también de Reverend Bizarre. Tres años después del notable Gates Of Flesh el cuarteto finlandés nos entrega el que probablemente sea su mejor disco, y eso son palabras mayores cuando hablamos de la formación que nos ha regalado monumentos de la talla de Fear No Pain y Sign Of Osiris. En estos tiempos aquejados de sobreinformación y una alarmante pérdida de capacidad de atención, muy pocos son los discos capaces de agarrarte de principio a fin y obligarte a atender sus virtudes, y The Black Powder es uno de esos discos. Los años han convertido al cuarteto en una máquina imbatible de parir temazos, y con un Kimi Kärki poseído por el mismísimo Dios del Riff la banda ha destilado las esencias de ese género cuya pureza defienden a capa y espada. La apertura con los 17 minutos de «Sulphur, Charcoal and Salpetre» te postra a sus pies desde el comienzo, un posgrado en DOOM en toda tu cara a golpe de densidad, oscuro dramatismo y riffs gloriosos, sin olvidar la genial interpretación vocal de un Christian «Chritus» Linderson simplemente impagable, que no por nada este señor ha militado también en Saint Vitus y Count Raven. «Levitation» es el mejor homenaje que una banda como Saint Vitus podría recibir, y la mejor tabla de ejercicios para unas cervicales que tienen trabajo de sobra en cortes como la abisal «Descent», «Black Lines» o «World Encircled», por no hablar de la ultravitaminada «Impact». La otra joya de la corona es reservada para el final, una colosal «A Second Chance» que funciona como demostración de la capacidad del género para ser dramático sin necesidad de lanzarse a los brazos del goticismo y que te lleva en volandas hacia el final de un metraje nada desdeñable pero que pasa como un suspiro. Increíble alquimia la que han conseguido Lord Vicar en su nueva criatura, uno de los mejores compendios de virtudes dentro del Doom tradicional que se hayan hecho jamás, y ante la cual, como decía antes, solo queda chapar la puta boca. Increíble.

El cuarto largo de Lord Vicar es lo que ocurre cuando la tradición se esgrime no con nostalgia, sino a lomos de un caballo de guerra dispuesto triturar la fútil resistencia de una modernidad que nada tiene que hacer frente un álbum de la talla de The Black Powder. True Doom, motherfuckers.

NOTA: 10/10