LOS 5 IMPRESCINDIBLES DE… NATALIA BROVEDANNI (SANTA RITA)

 

High On The Seas (2013, Aloud Music) ha supuesto una de las más gratas sorpresas dentro del panorama rockero estatal, amen de un viaje delicioso en el tiempo a aquella época entre finales de los 80 y primera mitad de los 90 cuando bandas como Nirvana, Sonic Youth, Mudhoney o Hüsker Dü decidieron reinventar el rock a base de distorsión, descaro y un talento incomparable. Y como somos unos cotillas redomados decidimos preguntar a su guitarrista Natalia Brovedanni acerca de los 5 discos imprescindibles en su colección, algo a lo que accedió encantada para mayor alborozo de nuestro cósmico cubil. 

HOT WATER MUSIC – A Flight And A Crash (2001)

Escuché por primera vez este disco a finales del 2001. Es toda una bomba de relojería que estalla desde la canción inaugural, «A flight and a crash», pura adrenalina. Empezaron en el 93 pero no fue hasta que ficharon con Epitaph que llegaron a mis oídos.  Casi diez años después, pude verlos en directo y el sacudón fue importante: se superan ampliamente. Chuck Ragan tiene una de las voces más personales del rock, desgarrada y salvaje; y la parte instrumental, post-hardcore/ punk rock acelerado y bien engrasado, es un chute inolvidable. 

 

FUGAZI – Repeater (1990)

Únicos. Tanto en música como en filosofía. Me enseñaron a entender un modo diferente no sólo de crear canciones, sino de enfrentarse a la industria, a las injusticias sociales, a la mediocridad política… Las rítmicas de guitarra se clavan en tu cerebro y no se van. Hardcore, punk, proclamas, baterías a contra tiempo, un manejo de los silencios envidiable y una forma de vivir los directos sin grandielocuencias, cerca de la gente, con humildad y principios. Me flipan. 

 

LOW – The Great Destroyer (2005)

Es, quizás, el único disco que me hizo llorar. El minimalismo, sumado a un juego permanente de las voces de los dos protagonistas, y a una puesta en escena desnuda pero precisa, construyen un universo particular que sólo ellos saben hacer funcionar. Las letras, cargadas de emotividad, delicadeza y un evidente buen gusto, logran que te identifiques en las historias, a pesar de las distancias. Su directo es impecable. 

 

TUNNG – Mother’s Daughter And Other Songs (2005)

Americanos, psicodélicos y folkies, Tunng se sacaron de la manga un disco perfecto. Melodías, ecos, delays, repeticiones, momentos de desquicie y sonidos que no sabes muy bien qué máquina los produce y voces empastadas con elegancia y sobriedad, hacen de este este disco uno de mis predilectos para momentos de introspección (léase domingos). Añaden electrónica en una dosis disfrutable y gemas como «Mother´s Daughter», donde entran en un bucle ideal, donde perderse para siempre…  

 

PLACEBO – Without You I’m Nothing (1998)

Era adolescente cuando me enamoré de este disco. Puedo cantar todas las canciones desde «Pure morning» hasta el final casi sin respirar (jajaja). Recuerdo que cuando me lo regalaron no entendía cómo una voz tan nasal y curiosa podía levantar buenos comentarios. Cuando le di dos vueltas, todo cuajó: estaba frente a un tipo con talento, capaz de hacer canciones como churros y de rodearse de músicos no menos interesantes que él. Rock alternativo 90´s que destaca entre en sus pares, tal vez, por la rareza de su cantante y la precisión musical. Tremendos.