LOVE SEX MACHINE – S/T (2012)

Puedes escuchar el álbum a través del Bandcamp de Love Sex Machine. PINCHA AQUÍ.

2012 empieza a desojar sus esencias y no sólo respecto a los lanzmientos esperados (King Giant, Black Pyramid) sino en su secreto cupo de sorpresas, en este caso por partida doble. Love Sex Machine es un quinteto galo del que nada se sabe ni se ha filtrado ninguna imagen más allá de la de su vocalista en directo. El disco que os presento es su debut, editado por un sello que supone la segunda sorpresa para un servidor. Y es que con tan sólo un año de vida, Throatruiner Records tiene un catálogo que suple su todavía pequeño nivel cuantitativo con una calidad soberbia a cargo de lo mejorcito de las promesas galas en el campo metálico. As We Draw, Calvaiire, Huata (cuyo maravilloso Atavist Of Mann está coeditado con, entre otros, Odio Sonoro) o Birds In Row son una alineación capaz de cortar el aliento y que comienzan a meter la cabeza entre los grandes nombres de sus respectivos géneros. El otro gran aliciente del sello es su política de ofrecer en libre descarga todos los discos que edita (de hecho el enlace que cuelgo os envía a su web para descargarlo), un paso arriesgado y valiente ante el que un servidor sólo puede quitarse el sombrero. De todo corazón espero que las cosas le salgan genial a esta discográfica, tanto por los grupos que cobija en su seno como por una filosofía que considero el futuro de la música, al menos de la que sigue fiel a una ética y respeto por el público.

Centrándonos en el debut de Love Sex Machine, puedo decir desde ya que se trata de una de las sorpresas del año, y el primer álbum metálico que me ha volado la cabeza. A pesar de su ridículo nombre, de su risible portada y de desconcertantes (cuanto menos) títulos de canciones como Killed With A Monster Cock o Vagina Curse, estamos ante un trabajo que hay que tomarse muy en serio si uno no quiere acabar humillado, vejado o triturado, incluso todo a la vez. Porque Love Sex Machine duele, es un impío monolito elevado a horribles deidades perdidas en la memoria de nuestra especie, es la sodomía cuando los látigos dejan paso a la lija. Algo que comprobarás cuando comience Anal On Deceased Virgin y su riff te salte todos los empastes de la boca. Partiendo de la la inclemencia abrasiva del sludge, Love Sex Machine han sumado a su propuesta los característicos, todopoderosos y ultramundanos riffs de Meshuggah, dando como resultado una obesidad sonora cuya comparación más acertada sería encontrarse en mitad de un terremoto y una explosión termonuclear junto a una estampida de elefantes. Todo ello mientras un mono colocado de speed te desgarra el ano con una taladradora industrial y suelta alaridos apocalípticos en tu oreja. A pesar de hacer de la lentitud y densidad asfixiante sus coordenadas de partida, la banda gala es capaz de compactar la mayoría de temas en metrajes que no superan los 5 minutos de duración, ya que de no haberlo hecho la OTAN hubiera bombardeado Francia por desarrollar armas biológicas. En todo caso el resultado sobre tu córtex cerebral es el mismo, y al terminar los poco más de 30 minutos que dura el álbum te sentirás peor que después de recibir una paliza de campeonato. Lo que hace soberbio a este álbum es que a pesar de hacer saltar todos los sismógrafos de aquí a Tokio y provocar espasmos esquizoides en 9 de cada 10 oyentes, a la vez despliega una pegada y gancho que lo convierten en tremendamente adictivo. Absolutamente imposible no llorar con placer malsano ante estigmas sangrantes como Fucking Battle, Plenty Of Feelings o Killed With A Monster Cock, que te obligarán a hacer headbanging como un poseso, aunque probablemente contra tu madre o una pared. Como los colores y las gamas cromáticas son cosas de hippies amanerados, no esperes aquí versatlidad ni matices, ni falta que hace. Love Sex Machine no dan cuartel, respiro ni tregua alguna, tan sólo una blitzkrieg sonora, despiadada y de una densidad cósmica. Tómalo o déjalo, da igual, ellos saldrán victoriosos de cualquiera manera.
Uno de los debuts del año sin ningún atisbo de duda. Cruento, tectónico, abrasivo y terriblemente adictivo, Love Sex Machine supone la irrupción del quinteto galo como una de las grandes promesas del metal francés, y por extensión del puto planeta entero.