MANTAR – Death By Burning (2014)

«La vida es la guerra: peleando vivimos, peleando moriremos, y si fuera por nosotros, la tumba sería un campo de batalla»

Juan Montalvo – El Nuevo Junius (1869)

Hablar de Svart Records es hacerlo de uno de los sellos underground más molones del planeta, y que el año pasado editó discazos de la talla del Valonielu de Oranssi Pazuzu, el EP Iron Marsh de Hexvessel o el gran hype (en el mejor sentido de la palabra) de 2013, el debut de Beastmilk. No contentos con ello vuelven a la carga con el debut en formato larga duración de Mantar, dúo germano/turco que ya nos dejaron el culo roto el año pasado con su 7″ Spit y su ética apegada al DIY, además de su imposible capacidad para meter más ruido que cualquier formación con cuatro o cinco componentes. Citando a Motorhead, Melvins y Darkthrone como influencias nos vomitan Death By Burning, un trabajo demoledor, auto-producido y sin ningún retoque ni artificio más allá de la increíble química entre Hanno (guitarra, voz) y Erinc (batería, voz), y todo ello apuntillado por la genial portada a cargo de Aron Wiesenfeld. Preparaos para la última batalla…

Como si llevaran juntos veinte años (en realidad año y medio) se nos presentan Mantar en su debut, un coloso sonoro donde la crudeza se enamora de un gancho indefendible a lo largo y ancho de sus tres cuartos de hora de metraje. Pero si un calificativo encaja como un guante en Death By Burning ese es «intensidad». Conscientes de sus limitaciones como dúo y ajenos a todo truco de artificio (no esperes guitarras dobladas, solos, ni nada que no puedan ejecutar ellos mismos en directo), Mantar centran todos sus esfuerzos en potenciar hasta el infinito cada movimiento, cada descarga de energía, cada riff. Y vaya riffs! Imagínate todo el grosor guitarrero de los Melvins en su etapa  Atlantic (también del anterior y descomunal Lysol) y el crudo punk’n roll de Motorhead yéndose juntos a destruir el mundo y te acercarás un poco a la propuesta que encierra Death By Burning, aunque la manera en que los germanos lo llevan a su terreno y lo enriquecen con otras fuentes referenciales deviene en un trabajo sorprendentemente fresco y personal (dentro de las limitaciones inherentes a esas coordenadas sonoras, que no son pocas). Ese maridaje entre Melvins y Motorhead queda meridianamente claro con la inicial Spit, una apertura de disco que es lo más parecido a recibir un puñetazo en la cara y que pondrá en un difícil brete el estado de tus cervicales. Aunque en líneas generales Mantar se pueden definir como una banda de rock (una tremendamente sucia y cabrona), es tanto el primarismo, contundencia y gordura con que despachan sus temas que por momentos se acercan a los postulados de Hellhammer o los primeros Celtic Frost, caso de cortes como Cult Witness, Astral Kannibal y muy especialmente la tremenda Into The Golden Abyss. Los guiños a sus queridos Darkthrone aparecen en The Huntsmen, un torbellino de actitud punk y guitarras heladoras que convive con la aspereza de High On Fire. The Stoning es otra oda a la grandeza de Motorhead, y por Satán que tiene uno de los putos riffs del año. Según nos acercamos al final White Nights nos golpea duro con un medio tiempo poderoso y unos tremolo pickings muy blackers, antesala de la plúmbea March Of The Crows donde nos reencontramos con esos Melvins a caballo entre Black Sabbath y el experimentalismo que nos regalaron Lysol. El sonidazo del que hace gala Death By Burning tira por los suelos a muchas de las superproducciones que nos venden las «grandes bandas», amen de resaltar el talento de Hanno para hacer magia con sus pedaleras y que encumbran al debut de Mantar como una de las grandes sorpresas del año.

Ni Sludge, ni Doom, ni leches en vinagre. Death By Burning es un discazo de Metal con toda la urgencia y actitud del Punk, una bestia parda donde Motorhead y los Melvins se empapan de tanta mugre y oscuridad que hasta Darkthrone y los primeros Celtic Frost se apuntan a la fiesta. Con él bajo el brazo el dúo germano/turco Mantar nos han regalado una de las revelaciones del año, además de una invitación muy seria a destrozarte las cervicales. 

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Reseña invocada por CTHULHU.

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