MONARCH! – Never Forever (2017)

El desencantamiento del mundo, es la oportunidad especulativa, la posibilidad de que el pensamiento se desembarace de las restricciones que le impone la existencia.

Beatriz Ortega y Alberto Vallejo – Sobre lo peligroso y lo necesario en la vertiente neorracionalista del Realismo Especulativo (Nudonudo.org)

El caso de los galos Monarch! es uno de los más curiosos dentro del undreground metálico internacional. Son, de lejos, una de las formaciones más evocadoras y visionarias dentro de una escena Doom que en los últimos tiempos está viviendo los mayores años de esplendor (mediático) de su historia, y su propuesta es muchísimo más interesante que la enésima copia de Black Sabbath a la que le toque el turno de copar las portadas y festivales de fumetas. Y a pesar de ello, o probablemente por ello, siempre han estado en un segundo plano aunque siempre con el halo de banda de culto que, como mínimo, merecen habida cuenta de la excepcional carrera que han desplegado desde mediados de la década pasada. Discos como el abrasivo Speak Of The Sea (2006) o el irresistible Omens (2012) son ejemplos irrefutables del maravilloso carácter experimentador del nuevo siglo, y su maridaje entre metal gargantuesco, melancolía y minimalismo desolador nos ha brindado alguno de los momentos más sublimes dentro del terrorismo sonoro de nuestros días. Never Forever (2017), su segundo trabajo para el prestigioso sello canadiense Profound Lore Records, es muy probable que siga sin sacarles del ostracismo, pero os aseguro que es otra joya para quienes se atrevan a mirar de lleno al vacío…

Puede que Never Forever sea el disco más soberbio del quinteto de Aquitania, y por ello el más exquisitamente doliente de todos los que hayan facturado. Su minimalismo Drone muestra una desnudez áspera capaz de abrirse paso hasta el hueso, mientras que sus ciclópeas distorsiones machacan con todo el peso de la existencia, siendo el contrapunto de la preciosa voz de Emilie Bresson no tanto un desahogo como un recordatorio de lo marchito de toda belleza en estos tiempos que corren. Ni siquiera en sus momentos más preciosistas y cercanos al Mariner de Cult Of Luna & Julie Christmas, se quitan Monarch! un halo de abatimiento que va más allá de la melancolía para abrazar un total desencantamiento del mundo, con el descubrimiento de la verdad absoluta de la existencia como único consuelo ante tamaña revelación. A pesar de ello son muchas las herramientas de las que se vale Never Forever para desplegar todo su corpus sonoro, y muy poquitas bandas en el planeta son capaces de combinar una nana desoladora como Song To The Void con una tremebunda composición de Funeral Doom de la talla de Cadaverine, y en la que nos imaginamos a My Dying Bride corriéndose una jam con Sunn O))) al borde del Abismo. El dolor apuñala el plomizo velo que cubre el disco en momentos de la sublime Of Night, With Knives, de nuevo con la señorita Bresson como protagonista y en la que se atisban intentos de rebelión frente a lo infausto de la vida, aunque todo acabe sumergido de nuevo en la brea. El sorpresón viene de la mano de Diamant Noir, deconstrucción del Black Diamond de Kiss y que emerge como excepcional reverso tenebroso de los neoyorquinos entre fogonazos guitarreros y plúmbeo marchar. Una puñetera gozada que nos demuestra que todo, absolutamente todo, es susceptible de arrastrarse por el barro y mostrar su verdera cara. El cierre nos lo brinda la descomunal Lilith y sus 20 minutazos de oscura gloria, abriéndose como la banda sonora de un Giallo y que explota entre los dementes alaridos de la vocalista gala y la fuerza gravitatoria de un agujero negro, pura deseperación de nuevo lindante con el Funeral Doom y capaz de dejar al oyente literalmente sin respiración. Negrísimo final para un disco que es puro desasosiego, pero que al mismo tiempo nos atrae e hipnotiza como el turbador vacío que impregna todas las cosas. Una pasada…

Puede que no copen portadas ni encabecen festivales, pero con Never Forever los galos Monarch! vuelven a demostrar que son una de las bandas de Drone/Doom más acojonantes del planeta. Sin guiños al legado sabbathico ni necesidad de apelar a la psicodelia narcótica, el quinteto son puro ascetismo y desolación doliente, un infinito mar de brea en el que hundirte buscando la paz de la no existencia.  

Reseña invocada por CTHULHU.