MURMUR – S/T (2014)

Dos discos de 2014 y dos veces que me vuelan la cabeza. Con Indian ya confesé que hice algo de trampa, pero esta vez la elección fue a ciegas y por lo tanto mayúscula la sorpresa. Atraído por la promo de Season Of Mist en la que calificaban la propuesta de los estadounidenses Murmur como Black Metal Experimental, jamás me hubiera esperado una joya de tamaño calibre, encontrándome con un ejercicio de vanguardia sonora simplemente excepcional. Liderados por su vocalista y guitarra Matthias Vogels (se encarga además de los sintes junto al también guitarra y voz Shane Prendiville), Murmur debutaron en 2010 con Mainlining The Lugubrious (Inferna Profundus Records), un trabajo de furibundo Black Metal que les abrió las puertas del estupendo split que grabaron al año siguiente junto a los titanes Nachtmystium. Mudados al fantástico sello galo Season Of Mist, el cuarteto de Chicago regresa como una entidad completamente diferente, algo que refrenda su alucinante segundo largo homónimo.

A cuadros me he quedado con este disco, de verdad. La abrupta evolución que han sufrido Murmur desde su debut es uno de los golpes de timón más sorprendentes que servidor ha visto en mucho tiempo, y es que de facturar un Black Metal preñado de crudeza y guiños al Noise han pasado a engrosar las filas de la vanguardia metálica más insigne, algo que dejan claro con el cierre del álbum cascándose una genial versión del Larks’ Tongues In Aspic de King Crimson. Lo que nos encontramos aquí es una hora de deliciosa marcianada sonora, que de tan multirreferencial puede llevar a la locura. Imagínate a los citados King Crimson yéndose de parranda con Shellac y Maudlin Of The Well (aceptamos Kayo Dot), añádele unas pizcas de Free-Jazz y saltéalo todo con furibundos arranques blackers y te harás una idea de la bomba atómica que ha soltado el cuarteto. En sus momentos más hipervitaminados, caso de Al-Malik, también pueden recordar a los Dysrhythmia de Kevin Hufnagel y Colin Marston, pero en líneas generales Murmur prefieren apartarse de las velocidades de infarto para potenciar las atmósferas y no aturdir al oyente. Cortes como la preciosa Recuerdos te dejarán con el culo roto merced a sus guitarras españolas y unos teclados de puro progresivo setentero, éstos últimos repartidos fantásticamente a lo largo de todo el álbum y dotándolo de un aura realmente única. Los temas más extensos, como el single Bull Of Crete o también el citado Al-Malik , hacen acopio de virtudes y exhiben una amalgama entre Black Metal, la imposible epilepsia de Dysrhythmia y una extraña vía hacia el progresivo que me recordó terriblemente a la propuesta de los gallegos Cró (todo un honor para Murmur, aunque dudo que les conozcan). Las dos partes de Zeta II Reticuli nos muestran el excepcional talento del cuarteto para fusionar Metal Extremo y Free-Jazz entre cabalgadas de rítmica dislocada y fugaces momentos de calma tensa, donde brilla con nombre propio la figura de Charlie Werber, al que todos los adjetivos se quedan cortos para definir su labor a los parches. Pocas, muy pocas veces, un batería me ha hecho babear tanto como el señor Werber a lo largo de los 9 cortes que componen el álbum, y es que su dominio tanto de las habilidades innatas a todo baquetero del extremismo metálico como su talento para dominar los resortes del Free-Jazz y la ruptura demencial de la rítmica es de otro universo. Sobre él recaen los focos de gran parte de los momentos estelares del plástico, pero seríamos injustos si no mencionáramos a su compañero de sección rítmica Alex Perkolup, el último en llegar a la banda pero que en cortes como When Blood Leaves justifica plenamente su fichaje. Por cierto que éste es un tema que hace no pocos guiños a los seminales Cynic, banda de referencia cuando hablamos de fusiones metálicas con jazz. Quien quiera la fiereza de antaño no la va a encontrar como protagonista, aunque sí ruidismo y no poca demencia en composiciones como King In Yellow, algo así como si los geniales Primus decidieran pasarse al lado extremo de la fuerza. Y para cerrar la citada Larks’ Tongues In Aspic, un tema nada sencillo de versionear pero que de la mano de la inmensa batería de Charlie Werber cobra una entidad aún más enrevesada si cabe que la original de King Crimson. Resumiendo, y más allá del factor sorpresa, nos encontramos ante un señor discazo de experimentalismo metálico que a buen seguro hará las delicias de los oídos aventureros y las mentes más abiertas, y que a servidor le ha dejado simplemente sin habla.

Murmur nos pillan a todos a contrapié con su segundo álbum homónimo, donde el Black Metal es enterrado por geniales capas de progresivo setentero, guiños al universo matemático, al post-hardcore de los seminales Shellac e incluso a referentes de la vanguardia como Maudlin Of The Well. Toda una aventura sonora para uno de los discos que pugnará por encabezar nuestra lista de lo mejor de 2014. Qué pasote.

Puedes escuchar el corte Bull Of Crete en streaming a través de Terrorizer.com. PINCHA AQUÍ.

Murmur se editará el 17 de Enero a través de Season Of Mist

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Reseña invocada por CTHULHU.