MYLINGAR – Döda Själar (2019)

AMOR FATI / 20 BUCK SPIN . ARTWORK: BEYOND ART.

Corría negra sangre. Del Érebo entonces se reunieron surgiendo las almas privadas de vida.

HOMERO – La Odisea

La reciente irrupción de los misteriosos Mylingar en la escena extrema internacional ha sido una de las más (merecidamente) fulgurantes que un servidor recuerda, y no es para menos teniendo en cuenta que su debut Döda Drömmar (2018) cayó como una bola de demolición sobre todos aquellos que creíamos que ya lo habíamos oído todo con bandas como Portal o Altarage. Igual de densos que los citados pero con un nivel de furia simplemente apabullante, aquellos «sueños muertos» (la traducción del título del álbum) practicaban una política de tierra quemada que solo dejaba ruinas y cascotes tras de sí, olvidada toda fantasía lovecraftiana y demás zarandajas incognoscibles en pos de la más pura misantropía. Un año después de aquel crímen contra la humanidad regresan con Döda Själar («Almas Muertas» – 2019, Amor Fati/20 Buck Spin) para gritarnos bien alto que han venido aquí para quedarse… y exterminar todo rastro de vida en el planeta.

Como comentaba, la propuesta de los suecos comparte con Portal o Altarage el sofocante maelstrom de disonancias operando como un vórtice que amenaza con devorar al oyente, pero donde los citados paran y se recrean en las posibilidades de esa densa negrura, Mylingar lo utilizan como trampolín desde el que saltar a su yugular cabalgando una misantropía que desdeña la invocación de otros mundos, porque solo le interesa ver el nuestro arder. Del puñado de opciones que se barajan a la hora de controlar el caos, ya sea a través de la pura técnica demente o encerrándolo como Portal en espirales compositivas, los escandinavos deciden hacerlo a través de una huida hacia delante, canalizándolo en un torrente ininterrumpido de salvajismo cuyo final queda lejos de obrarse al final del disco, pues para entonces ya te han clavado unas doscientas puñaladas en el cerebro. Con Anaal Nathrakh comparten esa constante sensación de peligro desbocado y un alejamiento consciente de cualquier teatralidad (olvídate de verlos en directo o que trascienda cualquier foto de la banda), aquí no hay asideros imaginarios a los que agarrarse o a través de los cuales huir, y desde que arrancan con «Obalansen» hasta el cierre con «Forlüsten» no hay respiros ni paradas para mear. Cuando esporádicamente bajan de la quinta marcha, como en «Mållösheten», tan sólo lo hacen para triturarte los huesos a golpe de pura fisicidad guitarrera. Imposible no coger aire cuando suenan bestialidades de la talla de «Giftet», probablemente uno de los temás más salvajes que vayas a escuchar este año… o cualquier otro. Por si había alguna duda, Döda Själar reafirma el estatus de Mylingar como una de las bandas más bestias, cabronas y dañinas del Universo, y nosotros encantados con ello.

Cuando pensabas que Portal o Altarage eran la quintaesencia del horror sonoro, llegan Mylingar y con Döda Själar se reafirman como los hunos del Death/Black Metal. No busques mundos imaginarios, no los hay. Todos los asideros han desaparecido. Tan solo quedas tú y las mil puñaladas que te vienen encima. Fuck all life.

NOTA: 9,75/10