NIGHTBRINGER – Terra Damnata (2017)

“Un hombre que está haciendo su Voluntad Verdadera tiene la inercia del Universo para asistirlo”

Aleister Crowley – Magia en Teoría y Práctica

Mucho se ha debatido sobre las bases que configuran el Black Metal pergeñado en los Estados Unidos y su carácter revolucionario en un momento en el que parecía que su homólogo escandinavo había perdido todo su seminal empuje. Con el género en pleno auge y colándose incluso en las más prestigiosas galerías de arte, era de esperar que elementos foráneos metieran la cabeza para salir en la foto e intentar adueñarse de parte del atractivo del hijo más arisco del Metal Extremo, cogiendo prestados elementos formales de su sonido pero encajándolos en propuestas que se alejaban mucho del espíritu inherente al Black Metal. Así, asistimos al hype de bandas como Deafheaven, Liturgy o incluso Wolves In The Throne Room (su comeflorismo enamorado de Thoreau se aleja bastante del nihilismo blacker), que con un par de tremolo pickings guitarreros (y poco más) se nos aparecían como los salvadores de un género que nunca los necesitó, y que tenía en compatriotas suyos como Krieg, Leviathan o Nachtmystium a los verdaderos portadores de la llama. Éstas eran bandas que reconocían el legado escandinavo, y sobre esas raíces construían un nuevo edificio que aunque fiel a la tradición no temía incorporar elementos propios y tan diversos como el Deathrock, la Psicodelia o incluso el Post-Hardcore.

En esa liga juegan Nightbringer, una formación nacida con el nuevo siglo y que ha ido construyendo una carrera fascinante a lo largo de los años, desde sus modestos inicios apegados al sonido de bandas como Dark Funeral o Emperor (en discos como los irregulares Death and The Black Work o Apocalypse Sun) a su gloriosa entrada en esta década de la mano de una propuesta ya madura, de un barroquismo exquisito y en el que incorporaban elementos de los visionarios Deathspell Omega (en los notables Hierophany Of The Open Grave y Ego Dominus Tuus). La salida de su quinto álbum esbozaba el interrogante de si serían capaces de parir una obra a la altura de las expectativas generadas, incorporándose al selecto grupo de visionarios estadounidenses y demostrando que no son necesarios los experimentos con gaseosa para redefinir el género, algo que queda meridianamente claro al enfrentarse a Terra Damnata (2017, Season Of Mist). Y es que la banda liderada por el guitarra y voz Naas Alcameth y el también guitarra y voz Ophis ha encontrado al fin su lugar, esa zona donde deudas y personalidad confluyen para devenir en un corpus sonoro propio que, ahora sí, les erigen como una voz a tener en cuenta dentro de lo más granado del Black Metal yankee. 

Fiereza, barroquismo, épica, y una energía desbordante que te barren desde el primer segundo con la demoledora As Wolves Amongs Ruins, que además nos muestra a unos Nightbringer poseedores ahora de un gancho irresistible y que en la bombástica Misrule muta en el punto medio perfecto entre Emperor y los mejores Dimmu Borgir. Los de Colorado son una banda ambiciosa, de composiciones recargadas y mutantes, todas ellas por encima de los 5 minutos y erigidas sobre un triunvirato donde la agresividad es una con un trabajo de guitarras excelso y no pocos guiños a la vertiente sinfónica del Black Metal. Especial mención merece la omnipotente labor de Alcameth, Ophis y VJS a las seis cuerdas, cuyo manejo del tremolo picking podría estar a la altura de los mismísimos Inquisition mientras que su exhuberancia les acerca a Deathspell Omega, y que demuestran que con el talento y la visión suficientes la tercera guitarra pasa del mero alarde a la catapulta hacia una nueva dimensión. Si no me creéis escuchad ese vendaval titulado Let Silence Be His Sacred Name, donde también se nos muestra en todo su esplendor el portugués Menthor y su brutal labor a los parches, que no por nada la criatura está enrolada en los legendarios Enthroned. Si hay que achacarle algo al disco es que flojea algo en su tramo final, más lineal en cortes como Inheritor Of A Dying World o The Lamp Of Inverse Light, pero todo se esfuma al enfrentarnos a la final Serpent Sun y su épico in crescendo, una maravilla todo energía y bestialidad guitarrera que te dejará como vapuleado por cien demonios sumerios. La guinda perfecta a un disco genial, capaz de darle una vuelta de tuerca a la vertiente más majestuosa del género y confirmar (una vez más) la excelente salud del género en el país de las barras y estrellas.

Nightbringer entregan al fin su gran obra, esa que les coloca junto a los popes del Black Metal estadounidense y que a golpe de furia, épica y barroquismo guitarrero hacen de Terra Damnata uno de los grandes contendientes a disco del año en su género. Hasta el infinito y más allá.

Reseña invocada por CTHULHU.