ORANSSI PAZUZU – Valonielu (2013)

«Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura» – Edgar Allan Poe

Pocas propuestas han generado tanta expectación y sorpresa en los últimos años como la de los finlandeses Oranssi Pazuzu (traducido como Pazuzu Naranja, en referencia al demonio de, entre otras, la cultura sumeria), y su imposible amalgama de Psicodelia y Black Metal alabada como todo un soplo de aire fresco dentro del género. Liderados por el genio compositivo de su vocalista y guitarra Jun-His (de verdadero nombre Juho Vanhanen), el quinteto puede verse como la extensión metálica del anterior proyecto de éste, la inclasificable banda de teatro-psicodelia-punk Kuolleet Intiaanit que en sus 7 años de vida se consagró como uno de los combos más vanguardistas de la historia del país escandinavo. La irrupción en 2009 de Oranssi Pazuzu de la mano de su debut Muukalainen Puu (2009, Violent Journey Records) fue lo más parecido a una pequeña detonación nuclear dentro del underground extremo, dejando al personal atónico con unas sonoridades hasta entonces inéditas en el mundillo. Dos años después volvieron a superarse con el descomunal Kosmonument (2011, Spinefarm Records), para muchos su obra insuperable y en la que llevaban los elementos psicodélicos y de space-rock a un nuevo nivel de evocación oscura, deviniendo en uno de los grandes discos de aquel año para buena parte de la prensa especializada internacional. Mudados al insigne sello Svart Records (hogar de peña como Seremonia, Hour Of 13 o Convulse), ahora le toca el turno a Valonielu y a la demostración de que Oranssi Pazuzu también son capaces de insuflar algo de cordura al caos que reina en su universo creativo.

Vaya de antemano que siempre he considerado a la locura como una ventana a la entropía, como la única manera de enfrentar la incomprensible aletoriedad del Universo que nos rodea. Esto lo digo en referencia al maelstrom sonoro de Kosmonument, donde ese caos lejos de empañar el producto final lo llevaba a unos niveles de colosalismo surrealista difícilmente comparables a cualquier otra obra surgida del Metal Extremo. Arrancándole las flores y las sonrisas a la psicodelia clásica, los finlandeses hundían el género en la negra brea del Black Metal impregnándolo de desesperanza y de un irresistible poder hipnótico. Valonielu mantiene la esencia de aquel trabajo, pero de una manera más filtrada y racional, trasladándolo a un lenguaje que el común de los mortales podamos seguir sin perder nuestras frágiles corduras. Al igual que los australianos Portal en su último trabajo, Oranssi Pazuzu han pasado de retratar fielmente el insondable pavor del cosmos para convertirse en sus profetas oficiales, los escribas y traductores de la vorágine celestial. Y esto, depende cómo se mire, tiene sus pros y sus contras. Habrá quien lo vea como una pérdida de la magia inicial y otros lo alabarán por la mayor coherencia del discurso, yo  por mi parte prefiero verlo como la otra cara de una moneda que sigue siendo propiedad intransferible de Oranssi Pazuzu

Nos referíamos antes a Portal, y aunque estilísticamente nada tienen que ver con los finlandeses ambos comparten una clara intencionalidad de romper las barreras de nuestra estrecha percepción, los primeros a través del escorzo opaco y amedrentador y los segundos mediante guiños claros al clasicismo rockero. Pero donde si difieren claramente es en el lugar de esa trascendecia donde se hace hincapié, y mientras los australianos se deleitan mostrándonos la llegada, la basta contemplación del caos puro, Oranssi Pazuzu nos llevan a disfrutar el viaje, los pasos necesarios que se deben dar en pos de la iluminación oscura. Valonielu invita a sumergirnos en la espiral que rige el devenir de la materia y la existencia, una travesía de aliteraciones sonoras que juega a moverse en círculos pero que nos alza constantemente a un nuevo nivel. Las similitudes que de ello se derivan respecto al Krautrock son más que evidentes, como lo es el cada vez más palpable respeto que los músicos extremos muestran por la vanguardia germana de los años 70. El ensalzamiento de la repetición hipnótica es especialmente claro en cortes como Tyhjä Tempelli o Uraaninsula, ésta última una verdadera pasada donde las poderosas guitarras de Jun-His y Moit se unen a la gran baza y elemento diferenciador de Oranssi Pazuzu, los teclados de EviL. La importancia de su trabajo en la propuesta de la banda es capital, siendo capaz tanto de pasearse por el lado tenebroso del Space-Rock como de perturbar nuestra viajera calma con estridencias ruidistas, dotando al conjunto de un aura ultraterrena simplemente acojonante (esas sirenas en Uraaninsula son simplemente abracadabrantes…). Del mismo modo hay que resaltar la labor de Ontto, una exhibición de grosor y empaque que cierra las bocas de todos aquellos que menosprecian el papel del bajo en el campo metálico. Que estos señores son ante todo una banda de Black Metal queda claro en la abrasiva Olen Aukaissut Uuden Silmän, un medio tiempo que se ve roto por febriles blast-beats a la vieja usanza y cuya explosión de teclado en la parte final es más épico que ver morir al Sol. La final Ympyrä On Viiva Tomussa echa el cierre de manera majestuosa, con un dominio sobrehumano del clímax y un aura resultante de sodomizar a Hawkwind en la cara oscura de la Luna, colofón soberbio a uno de los viajes más alucinantes que te vayas a pegar este año.

Valonielu sigue refrendando a Oranssi Pazuzu como los hijos de la imposible cópula entre Hawkwind, el Black Metal y el Krautrock, y aunque esta vez su propuesta se muestra mucho más controlada y madura que en anteriores trabajos, el resultado final continúa haciendo fosfatina nuestra cordura. Porque una vez que la psicodelia pierde las flores, sólo queda la verdad. Y ésta es terrible…

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Reseña invocada por CTHULHU.