OXBOW – Thin Black Duke (2017)

El regreso del Delgado Duque Blanco / Lanzando dardos a los ojos de los amantes

David Bowie – Station to Station

The Thin White Duke fue el controvertido alter ego que David Bowie adoptó en el año 1976, partiendo de su nacimiento en la gira de Young Americans y adueñándose del fabuloso álbum Station to Station, donde el genio londinense iba dejando atrás el soul y R&B para abrazar la experimentación que cristalizaría en la archiconocida Trilogía de Berlín. Con un Bowie montado en el expreso de los excesos, concretamente de la cocaína, aquel delgado duque blanco escandalizó a propios y extraños con una nada velada apología del fascismo, un nihilismo descarnado y variopintas referencias a Nietzsche, la Cábala o Aleister Crowley, mutación a medio camino entre el puestón de droga y un incomprendido ejercicio de confrontación. Y haciendo un guiño a aquella destacable época nos encontramos con el regreso de los titanes californianos Oxbow tras diez años desde su último largo, doble alegría pues también marca la vuelta a la edición del antaño hiperactivo sello Hydra Head (que tantas alegrías nos diera a toda una generación). Liderados por esa fuerza de la naturaleza que es Eugene S. Robinson (que en 2007 sacó un libro-guía sobre cómo patear culos), y sin nada que demostrar tras casi 30 años de excepcional carrera, el cuarteto de San Francisco nos entrega otra joya de inclasificable y seductor ruidismo.

Es tan difícil situar Thin Black Duke (2017, Hydra Head) como hacerlo con Oxbow, una banda que persiguiendo una excéntrica visión de la creación musical ha visto cómo compañeros de viaje tan dispares como los Swans o The Jesus Lizard (con los que comparten hasta cierto punto parámetros generacionales y estilísticos) conseguían incluso acariciar la fama (en el caso de Michael Gira, en el de las huestes de David Yow fue más bien ese culto que no alimenta pero hace justicia) mientras ellos seguían en los subterráneos pariendo obras maestras de la talla del hipertenso King Of The Jews (1991) o esa joya exhuberante que fue The Narcotic Story (2007). No va a ser su sexto trabajo el que les saque de las catacumbas pero vuelve a ser la demostración de que estos señores trabajan en otras ligas, y una paleta de colores imposibles donde el Jazz, el Noise, la Opereta y el Rock de Vanguardia se combinan dando como resultado una obra irresistible, marciana y de una clase simplemente alucinante. La miríada de registros vocales del señor Robinson es la gran conductora de Thin Black Duke, pudiendo recordarnos a Mike Patton, Tom Waits, David Bowie o Nick Cave mientras al mismo tiempo lanza desgarradores alaridos ininteligibles, y que nos sumerge en un Universo de existencias fútiles y alienación. En lo musical hay mucha conexión con ese concepto del Pop/Rock Arty de Bowie, pero atravesado por momentos de vulcanismo guitarrero que puede recordar tanto a Wire como a Fugazi en la demente A Gentelman’s Gentleman, y donde también hay lugar para la melancolía de My Bloody Valentine en oscuras joyas como Other People o incluso guiñar el ojo a Pearl Jam en The Host. Sin embargo lo que brilla con más fuerza son esos guiños al rock pasional y grandilocuente de Cave o Waits (entre ambos media mucha distancia, pero Oxbow la recorren como un tren bala), edificados gracias a la descomunal labor a la guitarra y teclados de Niko Wener. No necesita el cuarteto llegar a los 40 minutos para moldear uno de los discos más arrebatadores de lo que llevamos de año, la banda sonora perfecta de nuestro inane transcurrir vital, y que lo mismo te seduce que te apuñala el alma. Magia.

Regresan Oxbow para demostrar que siguen siendo el secreto mejor guardado del underground estadounidense, y tomando a Bowie como trampolín emprenden un vuelo donde el Noise, el Jazz, el Rock más mutante y la opereta les sirven de alas en un viaje simplemente alucinante. A punto de cumplir 30 años de carrera, los californianos entregan un Thin Black Duke que es una de las cosas más dolientemente bellas que vayas a escuchar en 2017. O en toda tu puta vida.

Reseña invocada por CTHULHU.