PHOBONOID – Orbita EP (2013)

» Aunque en muchos de sus aspectos este mundo visible parece concebido con amor, las esferas invisibles se concibieron con miedo»

Herman Melville, Moby Dick

Uno de los grandes problemas que supone un género tan prolífico en bandas y apegado al underground como el Black Metal es la enorme cantidad de lanzamientos anuales a los que uno tiene que hacer frente, y que inevitablemente acarrea que se le escapen no pocas joyas que merecerían un puesto destacado en la web. Este es el caso de Phobonoid, proyecto unipersonal del italiano (aunque residente en Barcelona) Michele, que tras militar durante años en diversos proyectos de Noise, Post-Hardcore y Metal decidió emprender viaje en solitario con el que poder expresar otras inquietudes que le rondaban la cabeza. El resultado es Orbita, una pequeña maravilla conceptual donde el Black Metal Industrial nos relata el fin de la civilización marciana visto desde el satélite Phobos. Haciéndose cargo de todos los aspectos técnicos y compositivos del álbum a excepción de una masterización llevada a cabo por Karl Daniel Liden (Breach, Terra Tenebrosa, The Old Wind) en los Tri-Lamb Studios de Estocolmo, el músico italiano ha concebido uno de los trabajos más especiales y evocadores de cuantos fueron publicados el año pasado, y que ha sido editado en CD a través del sello Dusktone Records (habrá una edición en cassette a cargo de la discográfica estadounidense Eternal Warfare).

No necesita Phobonoid más de veinte minutos para sumergirnos en su mundo de guerra marciana, una capacidad de síntesis loable que convive con un talento espectacular a la hora de sugerir imágenes en la mente del oyente. Moviéndose en algún punto intermedio entre los seminales Mysticum, los visionarios Blut Aus Nord, los inclasificables Terra Tenebrosa y los doomers industriales P.H.O.B.O.S., la órbita de este trabajo (nunca mejor dicho) consigue sin embargo trazar una elíptica tremendamente personal y mágica, esa sensación de encontrarte ante algo inquietante y más grande que la vida que tan bien trabaja un género como el Black Metal, a lo que habría que añadir la frialdad alienante propia del Metal Industrial. Entre baterías disparadas, capas superpuestas de escalofriantes guitarras y sintetizadores ultraterrenos nos veremos absorbidos por siete cortes concebidos como un único movimiento, asistiendo a una epopeya trágica perdida en el tiempo y el espacio, una espiral sonora con ecos del cíclico proceso de auto-destrucción inherente a toda forma de vida consciente (de existir otras seguro que la jodieron como lo estamos haciendo nosostros), que no inteligente. Es impresionante la manera en la que aquí se conjugan conceptos tan diversos como el terror cósmico de Lo spettro di Deimos, la cinemática bélica de ex, e incluso momentos de tremebunda épica en Vuoto y en esa maravilla final que responde al nombre de Deimos. Desolación, conflicto, indefensión ante las colosales fuerzas del Universo, muerte, olvido… Conceptos y sensaciones que reproducirás de manera vívida de la mano de un trabajo simplemente espectacular, más allá de los amurallados límites de la percepción humana corriente, y que como pocos encarnan el infinito poder evocador del Black Metal en impía comunión con las sonoridades industriales. Hazte un favor y sumérgete en el mundo de Phobonoid, adquiere su fabuloso trabajo y prepárate para un viaje hipnótico y aterrador. No te arrepentirás.

Orbita es una de las grandes sorpresas del año pasado, y aunque su edición se moviera en las mismas sombras que el conflicto que relata asistimos ante el primer paso de un proyecto, Phobonoid, con visos de convertirse en algo muy especial en el futuro. Y es que gracias a la vuelta de tuerca que el músico italiano le da al Black Metal Industrial descubrimos las aún inexploradas posibilidades que encierra la comunión entre guitarras heladoras y las sonoridades electrónicas más oscuras. A reivindicar a grito pelado.

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Reseña invocada por CTHULHU.