PORTAL – Vexovoid (2013)

Si a día de hoy me preguntaran qué bandas encarnan el futuro del Metal Extremo, creo que no dudaría en dar tres nombres: Cattle Decapitation, Ulcerate y Portal. Los primeros por haber parido con Monolith Of Inhumanity una propuesta que lleva al éxtasis malsano cuantos sub-géneros se les han puesto delante, los segundos por demostrar que en el Death Metal todavía hay lugar para una vuelta de tuerca más tanto en el aspecto técnico como en el compositivo, y los terceros… pues los terceros por llevar todo tan al extremo que se han salido de nuestro plano de existencia, y haciendo honor a su nombre haber abierto un portal a una realidad de horror abstracto e incognoscible, a un infierno lovecraftiano de vastedad cósmica y pavorosas entidades que amenazan con destruir nuestra frágil cordura. En activo desde 1994, los australianos Portal encarnan una de las propuestas más vanguardistas y fascinantes que jamás haya dado no sólo el metal extremo, sino la música «popular» moderna. Su hermetismo, su estética, la temática de sus composiciones… y discos inconmensurables como Outre’ (2007, Profound Lore Records) o el laureado Swarth (2009, Profound Lore Records) son el ejemplo dolorosamente vívido (una vez más) de que el Metal Extremo es el género transgresor y creativamente salvaje por antonomasia, recogiendo el testigo que una vez enarbolaron los grandes genios de la música clásica contemporánea. Vexovoid (2013, Profound Lore Records) es la nueva criatura del misterioso quinteto oceánico, y otra dolorosa mirada a ese abismo de infinitud insoportable que late tras los estrechos límites de nuestra consciencia. Olvídate del satanismo de feria y el espiritismo infantil del rock ocultista tan de moda últimamente y prepárate para sumergirte en el verdadero horror que mueve los hilos del Universo…

 

Y es que pocas, muy pocas experiencias sonoras tienen la capacidad de subyugación y evocación malsana de la que hace gala un álbum de Portal, cualidad que también exhibe de manera soberbia Vexovoid y que revalida a los australianos como esa formación visionaria y ultraterrena que se coronó con el inenarrable Swarth hace ya 4 años. Más allá de los aspectos técnicos (que son muchos y soberbios) o los compositivos (aún más y de un barroquismo demente), de indudable valor pero insuficientes para explicar el cómputo global de su propuesta, el gran activo del quinteto es su capacidad para demoler todas tus barreras psíquicas y arrastrarte a un torbellino sensorial asaltado por imágenes atemorizantes, giros vertiginosos e intrincados y una densidad sofocante que es lo más parecido a ahogarte en la fosa séptica de Dios, si por Dios entendemos a una inabarcable y borboteante entidad lovecraftiana de formas imposibles y devastadores efectos sobre tu salud mental. Vexovoid continúa ese descenso hacia la perdición, y si bien no supone la bomba atómica que fue Outre’ ni el ultimátum apocalíptico de Swarth, sí que ahonda y se interna en el sendero trazado por aquellos, dejando a su paso los cuerpos destrozados y sanguinolentos de cuantos ejercicios extremos osen interponerse en su camino. Si uno afina el oído un poco (intentando no perderlo), descubre que si bien los elementos configuradores de sus grandes obras están ahí, también lo están los ecos de Seepia, su debut que se ceñía aún a los cánones más ortodoxos del género y que al retornar a la propuesta de Portal da forma al que probablemente sea el trabajo más «accesible» de los australianos (dentro de que no lo es, ni se te ocurra regalárselo a tu prima por su comunión porque acabará metiéndose crucifijos por orificios delicados y persiguiendo al párroco con un machete roñoso). Ahí están cortes como el inicial Kilter con su afinación gargantuesca (como si de unos Meshuggah cósmicos se tratasen) para hablarnos de ese ejercicio de recuperación, que también sorprende cuando entra la voz del inefable The Curator y observamos que incluso se entiende (un poco, porque sigue sonando como producida y emitida desde algún agujero negro en los confines de la galaxia), algo que se extiende a una producción que aunque fiel a los cánones de putridez de la banda clarifica el conjunto y hace más distinguibles de lo habitual los diferentes instrumentos en liza. No se preocupen sin embargo los amigos del pavor visionario, porque temas del calado de Plasm (con sus atmósferas aterradoras) o Curtain (lo más parecido a morir aplastado por Soggoth iracundo) nos siguen mostrando a esa formación mil años por delante del resto, con la diferencia de que en Vexovoid han pasado de ponernos en una línea directa sin filtrar con los Dioses Primigenios a predicar su palabra en un lenguaje que todos podamos entender. Lo cual, bien mirado, puede ser incluso mucho más peligroso…

Vexovoid no necesita alcanzar la grandeza de Outre’ ni Swarth para optar sin esfuerzo a mejor disco de 2013, y es que es tanta la grandeza de Portal que aún sin matrícula de honor siguen siendo los primeros de la clase. Les basta con un sobresaliente y haber creado un trabajo ideal para todos aquellos que no saben como adentrarse en su particular Universo. Si se atreven.

BUY IT!!! (Profound Lore Records)

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Reseña invocada por CTHULHU.