CLÁSICOS BÁSICOS: THOUGHTS OF IONESCO – The Scar Is Our Watermark (2006)

 


Puedes escuchar el disco entero a través del sello Seventh Rule. PINCHA AQUÍ.

Alguno ya estaréis pensando que no tiene mucho sentido poner un disco de 2006 en la sección de clásicos, pero creo que en este caso está justificado por varios motivos. Antes de exponerlos comencemos con las presentaciones: Thoughts Of Ionesco fue un trío de Detroit cuya mecha duró muy poco, pues la banda tan sólo se mantuvo unida de 1996 a 1999, pero los ecos de su explosión aún perduran en los que tuvieron la inmensa suerte de ver sus desquiciados directos y de los que seguimos paladeando los escupitajos en forma de discos que lanzaron. A pesar del poco tiempo que tuvieron, su inmensa creatividad les permitió lanzar tres LP’s y un 7″, entre ellos auténticos clásicos de culto como A Skin Historic (1999, Conquer The World) o el póstumo For Detroit, From Addiction (2001, At Arms Mechanics). 
La banda, que giraba alrededor de la demencia del vocalista/guitarra Sean Hoen, se completaba con el bajista Nathan Miller y el batería Brian Repa, cuyos problemas mentales y constantes idas y venidas de la banda hicieron que compartiera su labor con Derek Grant, el genio que militaba en Suicide Machines y luego llevaría a Alkaline Trio hasta lo más alto. También importante fue el saxofonista Scott Bridges, que aunque no formaba  parte oficialmente de la banda, les acompañó siempre como miembro de directo. Constantemente sacudidos por problemas de drogadicción, rabia existencial y severas patologías psiquiátricas, su música reflejaba a la perfección el sentir de esos descarriados estudiantes de instituto con talento a raudales en forma de una propuesta única y muy personal, que les diferenciaba de compañeros de generación como Converge, Botch o Coalesce. Aunque metidos como aquellos en el saco del nuevo metalcore de finales de los 90, en Thoughts Of Ionesco bullían toda una serie de influencias que nada tenían que ver con el género. El jazz y la oscuridad demente de los Swans se sumaban a unos riffs duros como montañas de granito y toda la furia de la que es capaz el hardcore. Sin embargo toda esa pasión sin filtro terminó por devorar al grupo, en un 1999 en el que se gastaron todo el dinero de la gira en drogas a la vez que se vieron inmersos en toda una serie de desafortunadas y truculentas situaciones.
The Scar Is Our Watermark es una antología de la carrera de Thoughts Of Ionesco, por la que me he decidido al considerar que es la manera perfecta de introducirse en una banda tan (lamentablemente) desconocida como ésta. Conteniendo temas de sus tres discos, de la demo previa y con 5 canciones inéditas, creo que es un compendio perfecto del periplo vital de los estadounidenses. Mucho más apegados a la esencia hardcore que sus compañeros de generación, TOI siempre enarbolaron el legado de Black Flag que corría por sus venas tanto en su propuesta musical como en unos directos que solían acabar con instrumentos destrozados, mobiliario para el arrastre y no pocas cantidades de sangre, tanto propia como  de los escasos fans que tenían los huevos de acudir a sus shows. Por otro lado tenemos ciertas similitudes con bandas como Coalesce, principalmente una técnica sorprendente para chavales de su edad y las ganas de romper con todo esquema preestablecido, lo que les hizo coquetear incluso con las difusas y cambiantes estructuras del free-jazz. También hay mucho de los imprescindibles Fugazi en sus composiciones, pero lo que más destaca es la oscuridad nihilista que impregna toda su obra, llena de desesperación y rabia por una existencia sumida en los excesos y la locura. Los impactantes textos de Sean Hoen eran la guinda a ese agrio pastel, una mezcla entre inteligencia y el más absoluto primarismo cavernícola. Sin embargo el mayor éxito de TOI (y lo que a la postre les ha convertido en una banda de culto) fue la capacidad para llevar todos esos elementos a su terreno, junto a una pasión capaz de dejar a la altura del betún a cualquiera de sus coetáneos. Si había dudas respecto a su personalidad ahí está su versión del I de Bad Brains, un pepinazo llevado a sus dominios y que es muy superior a la original (y no, no estoy delirando). 
The Scar Is Our Watermark es un testimonio de todo ese caudal descontrolado, de unos chavales cuyo único refugio frente a la demencia fue parir música agresiva, dolorosa, autodestructiva y genial, lo que a la postre tampoco sirvió para impedir que fueran devorados por las fuerzas centrífugas que castigaban sus almas. Porque a veces el fuego de la pasión es demasiado poderoso para ser contenido por la carne…