SANHEDRIN – The Poisoner (2019)

CRUZ DEL SUR MUSIC

Escúchelos, los hijos de la noche. ¡Qué música componen!

BRAM STOKER – DRÁCULA

Uno de los efectos negativos de vernos inmersos en un siglo donde el underground sonoro ha abrazado la opacidad y la experimentación es la progresiva desaparición del concepto de música popular en pos de una búsqueda incesante de la confrontación y la exigencia de un esfuerzo cada vez mayor por parte del oyente, convertido por momentos en aspirante a mago intentando desentrañar los misterios de álbumes que son poco menos que tratados de filosofía oculta entre surcos de vinilo. Aunque muchas son las obras magnas que nos ha dado esa corriente, por el camino hemos perdido la alegría, inmediatez y el disfrute inmediato que nos proporcionaban, por ejemplo, los discos de metal tradicional que (no nos olvidemos) fueron los que echaron la bola a rodar.

Es por eso que discos como The Poisoner (2019, Cruz del Sur Music), y bandas como Sanhedrin, son tan necesarios para seguir manteniendo los pies en el suelo. El trío neoyorquino, liderado por el guitarrista Jeremy Sosville (Black Anvil) y la bajista y vocalista Erica Stoltz (ex-Amber Asylum), ya avisaron muy seriamente de sus posibilidades con su debut A Funeral For The World (2017), y en los dos años que han transcurrido los estadounidenses no han hecho sino pulir su propuesta preparando una reválida que huele a victoria absoluta. Instalados sin reparos en la NWOBHM, Sanhedrin entregan un disco de puro Heavy Metal pero que sin embargo posee la oscuridad suficiente para enamorar a cualquier fan del Doom añejo. Mucho hay aquí de la naciente escena británica metalera de finales de los 70 y principios de los 80, encontrando ecos tanto de los Judas Priest del Sad Winds Of Destiny o los Iron Maiden del Killers como de Witchfinder General, pero pasado todo por un filtro de oscura ensoñación cortesía de la señorita Stoltz. Aunque si hay una estrella en esta función es el guitarra Jeremy Sosville, que eleva temas como los iniciales “Meditation (all My Gods are Gone)” o “Wind on the Storm” a la categoría de auténticas joyas para elevar cervezas al cielo y quitarle las telarañas a tus cervicales. “Blood From A Stone” es otra demostración de su maestría a la hora de combinar riffs ganadores con solos incendiarios, una tónica que se mantiene en otros misiles como la muy rockera “For The Wicked” o la más-heavy-que-el-viento “Saints And Sinners”. También como peces en el agua se mueven Sanhedrin en los medios tiempos poderosos, destacando una genial “The Poisoner” donde el trío se confabula para entregarnos el tema más bello del álbum. La producción, a cargo de la propia banda (aunque el ubicuo Colin Marston se ha encargado de la mezcla), se deja de zarandajas modernas potenciando el carácter orgánico de un trabajo que, como se suele decir habitualmente, no inventa la rueda pero la hace rodar a toda hostia.

El segundo largo de Sanhedrin es una joya para todos los amantes del Heavy Metal añejo, y la consagración de los neoyorquinos como una de las fuerzas de primer orden dentro del género. Todo un soplo de aire fresco entre tanta capucha, hermetismo y confrontacionalidad. Que esto también iba de divertirse…

NOTA: 8,5/10

Reseña invocada por CTHULHU