SANTA RITA – High On The Seas (2013)

 

¿Cuatro mujeres reivindicando el espíritu sucio y primario de los 90? Bien, partíamos de una premisa interesante, mucho más cuando la edición del debut de esta banda barcelonesa venía de la mano de Aloud, un sello al que le tenemos un cariño y respeto inmenso por estos lares. Así que no me lo pensé dos veces cuando High On The Seas cayó en mis manos y presta me dispuse a zambullirme en las aguas de Santa Rita, formación que ya cuenta en su haber con unos cuantos directos a sus espaldas y una participación en el pasado Primavera Sound. Si ya al abrir el libreto descubro que la producción ha corrido a cargo de Santi García en sus estudios Ultramarinos Costa Brava, comprenderéis (alguno lo haréis) por qué la curiosidad se transformó en expectación…

 

Seré sincera, lo primero que ocurrió cuando las notas de la inicial Báltico se introdujeron en mi cerebro fue una amplia y plena sonrisa de satisfacción. Placer al recordar mi adolescencia, rememorando los ecos de una forma de hacer rock que ya creía olvidada. Años en los que el primarismo se lanzaba a la aventura cargado de talento y distorsión y las melodías eran traviesos ejercicios de seducción, más allá de los estériles ganchos de radio fórmula que derriten nuestros oídos hoy día. High On The Seas nos recuerda que no estamos muy lejos de la famosa Generación X, ahogadas nuestras esperanzas en un futuro que nos ha sido robado y con una tenaza en nuestros estómagos mezcla de desencanto, rabia y melancolía, sentimientos que a lo largo del álbum se entrelazan en una hipnótica cópula.

Muchos son los guiños que Santa Rita lanzan al grunge, pero no por la vía clasicista de Soundgarden y Pearl Jam sino por la más subterránea que representaban Nirvana, Mudhoney o incluso Tad, esa que bebía del noise y el post-hardcore embrionario como fuentes originarias de su propuesta y que en vez de posters de Led Zeppelin o Black Sabbath empapelaba sus paredes con ajados flyers de Sonic Youth, Flipper o Hüsker Dü. Sentimientos a flor de piel que se fusionan con la urgencia y el desdén por las florituras de quien no tiene tiempo ni ganas de vestir sus penas de etiqueta son la base de la propuesta del cuarteto, que tampoco duda en retraer las uñas y repartir caricias preñadas de amargura cuando así le conviene, convirtiendo cortes como Mar Muerto o Cap De Creus en verdaderas joyas de rock atemporal. La voz de Cecilia Díaz Betz exhibe una maravillosa dualidad entre nervio rockero y delicadeza casi pop, la guitarra de Natalia Bovedanni parece proceder de algún punto medio entre sus entrañas y la inmensidad del océano, y la sección rítmica compuesta por Laura Oliveras y Martha Woods es todo un homenaje a las grandes duplas de antaño, esas que eran todo pasión y versatilidad hasta que llegó la fría perfección de la modernidad. Podría continuar alabando las virtudes de temas como la fantástica Cap De Creus y su coitus interruptus final, las oscuras y ensoñadoras aguas de Pacífico o el vulcanismo submarino de Fisterra, pero me limitaré a retirarme satisfecha con lo dicho y recomendar fervientemente High On The Seas a todo aquel que quiera disfrutar de un modo de interpretar la música que afortunadamente nunca morirá mientras existan bandas como Santa Rita.

BUY IT!!! (Aloud Ltd.)

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Descarga legalmente desde Aloud Music «High on the Seas» de Santa Rita:

 

Reseña escrita febrilmente por YELENA ROSSINI.