STATIQBLOOM – Infinite Spectre EP (2018)

Sin alma y carente de personalidad, emoción y lirismo; ya no se expresará con gritos de dolor o alegres risas, sino mediante un manómetro o un taxímetro. La ingeniería de masas hará del hombre un autómata social.

Aleksei Gastev

Statiqbloom son, desde hace varios años, uno de los secretos mejor guardados de la música industrial neoyorquina, algo que corroboran joyas como Blue Moon Blood (2017) o Mask Vission Poison (2013) y en el que el dúo formado por Denman C. Anderson y Fade Kainer (también vocalista y teclista de los enormes Tombs) han ido moldeando una oscura propuesta firmemente arraigada en los popes del género. Su nuevo trabajo, el EP Infinite Spectre editado a través del insigne sello Translation Loss (hogar de bandas tan molonas como Jarboe, Year Of No Light o Dysrhythmia, entre otras), continúa ahondando en los elementos fundacionales del Industrial mientras reivindica su vigencia en estos aparentemente “nuevos” tiempos.

Una de las críticas que suelen achacarse al Industrial en el nuevo siglo es su aparente anacronismo como hijo díscolo de la sociedad industrial en una época supuestamente inmersa en la hiperflexibilidad de una economía de servicios continuamente en movimiento por los imparables avances de la técnica y la comunicación. Pero si vamos más allá de su mero desenvolvimiento formal (donde los sonidos sí intentaban replicar el ambiente de los grandes espacios fabriles), descubrimos un género que apuntaba no tanto al modo de producción económica como a la alienación en el individuo que ésta provocaba, y es atendiendo a esa intencionalidad que lo podemos considerar adecuado y completamente integrado en nuestro tiempo. Porque más allá de la flexibilidad laboral (una manera de esclavismo aún mayor que el tradicional trabajo asalariado), de internet y los nuevos comportamientos derivados de la superindividualidad capitalista, nos encontramos probablemente en el momento histórico de mayor alienación del ser humano, rotas todas sus vinculaciones de clase y comunitarias en pos de ese falso culto a la libertad individual que nos ha calado hasta el tuétano. Statiqbloom ahondan en esa herida con precisión quirúrgica, reivindicando la vigencia de bandas seminales como Skinny Puppy o Throbbing Gristle mientras no renuncian a hacernos bailar en la inmundicia a ritmo de EBM, afincados en los maravillosos medios tiempos machacones de cortes como Thin Hidden Hand y que también hacen guiños a Frontline Assembly y Front 242. Ersatz Gaze y Survival II harían bailar al mismísimo Genesis P. Orridge entre golpes de prensas hidráulicas, conjugando el áspero óxido que siempre ha caracterizado al género con las melodías que más tarde hicieron del Industrial un generador de rompepistas en los ambientes más lóbregos de las ciudades occidentales. El único pero que se le puede poner a esta pequeña joya es su fugacidad, pues sus 22 minutos se nos antojan dolorosamente escasos habida cuenta del inmenso talento de los neoyorquinos para invocar una magia sonora tan negra, dañina, y sí, jodidamente disfrutable. 

Ellos son el secreto mejor guardado del industrial neoyorquino, y con su nuevo EP Infinite Spectre vienen para hacernos bailar como los alienados engranajes de la máquina que somos. De ti depende que Statiqbloom sigan morando en las sombras o puedan cubrir el planeta de óxido y hollín, si es por mí pondrían banda sonora al fin del mundo junto a Skinny Puppy o Frontline Assembly.

Reseña invocada por CTHULHU.