SUBROSA – More Constant Than The Gods (2013)

 

Si uno se para a pensar en grandes bandas, especialmente en el underground, que han marcado un antes y un después en determinados estilos o que simplemente se han consagrado como grandes nombres, referentes  e influencias para otras agrupaciones más jóvenes, nos daremos cuenta de que la mayoría son bandas que se mueven en terreno de nadie, difíciles de clasificar y sobre todo amantes del riesgo y de hacer lo que realmente sienten, sin importar el éxito comercial de su propuesta. Especialmente en el doom metal podremos encontrar muchos ejemplos de bandas que han arriesgado en su propuesta, han mutado y sobre todo, han encontrado su propia personalidad, más allá de etiquetas o modas.

Es ahí donde un servidor ubicaría a SubRosa, en el apartado del underground dedicado a esas bandas especiales, que arriesgan a pesar de ser conscientes del suicidio comercial que puede suponer su propuesta. Este quinteto de Salt Lake City, liderado por Rebecca Vernon a las guitarras y personalísimas voces, acaba de lanzar su nuevo trabajo More Constant Than The Gods (Profound Lore, 2013) y ha dado un paso más, muy importante diría yo, para asentarse en ese selecto club de bandas inclasificables y personales, pero de calidad excelsa. Ya con su anterior trabajo No Help For The Mighty Ones, editado por la cada vez más grande Profound Lore (menudo rooster tienen éstos!) dejaron maravillados a todos, siendo uno de los mejores lanzamientos de 2011. Esta banda de Utah formada en 2005 y con una demo, un ep y otro Lp a sus espaldas, se completa con Sarah Pendleton y Kim Pack a los violines y coros y los nuevos miembros Christian Creek al bajo y Andy Patterson a la batería, siendo éste último un cambio importante debido a su manera de atacar los parches como comentaremos más adelante.

Lo primero que nos llama la atención al escuchar el corte inicial The Usher es lo calmado que empieza el disco. Apenas una suave guitarra sin distorsión, los violines y unas voces, siendo una de esas voces novedosa, al ser masculina. Nada de batería agresiva y tribal como en su anterior trabajo. SubRosa demuestran desde el principio que han madurado y no necesitan mostrar todo su poder desde el principio ya que el minutaje de sus canciones ha aumentado y ahora, más que antes si cabe, nos llevan al juego de contrastes entre opuestos con una facilidad asombrosa. De la calma inicial pasamos a riffs sencillos pero densos y gordos, donde las desarmonías entre distorsiones/fuzz, violines y voces juegan un papel importante para llevarnos finalmente al clímax, donde todo acaba con preciosistas arreglos de violines y líneas más melódicas de voz y guitarras. Este patrón es el más usado por SubRosa en su nuevo trabajo, dando excelentes resultados y poniendo los pelos de punta a cualquiera que se deje absorber por sus ambientes de luces y sombras. Y es que el quinteto se mueve de maravilla estrellando sentimientos encontrados unos contra otros, como si cada corte fuera una persona melancólica y moribunda, que espera la muerte como última opción para sentir paz y liberación tras la vorágine de sensaciones vividas antes del fatídico y liberador desenlace.

Otro detalle importante como comentaba, es la incorporación de Andy Patterson a las baquetas. Su estilo sencillo y marcado a la hora de ejecutar ritmos fúnebres marca una gran diferencia con respecto a su predecesor, el cual tenía un estilo mucho más agresivo. Esto sin duda ha ayudado a SubRosa a conseguir una mayor madurez en la composición de las canciones. Todo fluye con naturalidad y cada parte de la canción aparece cuando toca, sin tener la sensación de que el cambio ha sido forzado. También encontramos una mejor producción en general, pero destacando de nuevo la batería, ya que en el anterior disco estaba algo escondida detrás de la muralla sónica que la Srta. Vernon despliega con su guitarra y ahora  Andy Patterson sostiene todos esos riffs con su instrumento de manera mucho más nítida, calmada y poderosa.

Es difícil destacar unos temas sobre otros. Todo el disco sigue una propuesta parecida, no siendo esto algo negativo sino una muestra más de la madurez que han conseguido en sus composiciones, si bien el citado The Usher y los adelantos Cosey Mo y Ghosts Of A Dead Empire son los más destacables, teniendo éste último un bellísimo momento final con los violines, de esos que emocionarían a cualquier amante de la buena música. Y si cuando entrábamos en materia decíamos que sorprendía el inicio del disco, no menos sorprendente es el corte final No Safe Harbor con la inclusión de otros dos instrumentos poco habituales en los americanos, siendo éstos un piano y una flauta ( y no, no penséis en Blood Ceremony, porque nada que ver). El resultado es un tema, el más calmado del disco, que por momentos puede recordar a una banda sonora de cine independiente (ya quisieran muchos culturetas escuchar un temazo así en alguna peli indie) o incluso a los The Gathering de la época del Nighttime Birds o el How To Measure A Planet. Otra muestra más de madurez para una banda que crece, madura y acierta en cada paso que da, fruto esto de ser más constantes en su trabajo que los dioses, que no siempre están ahí cuando los llamas. Sin duda estarán de nuevo en las listas de lo mejor del año. Al menos en la mía lo estarán.

More Constant Than The Gods supone la confirmación de Subrosa como una de las bandas más personales e interesantes del panorama doom actual. Con mucho que decir en una escena que empieza a saturarse de bandas que sólo buscan el riff gordo, los de Utah se desmarcan con un disco emocionante de principio a fin, preciosista y denso a partes igual y con una madurez compositiva propia de los grandes del género. 

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Reseña invocada por KTHANID.

 

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