TEITANBLOOD – Death (2014)

Porque éste es tu destino, tu única satisfacción. Has nacido para morir y morir debes, y la muerte para ti debe ser totalmente como un cataclismo. Tu misma alma lo exige.

Robert de Grimson – Satanás en Guerra (1966)

Dicen que nadie es profeta en su tierra, algo que lamentablemente corroboran los madrileños Teitanblood. Banda de culto dentro del extremismo metálico internacional, para muchos fans del Death Metal más pútrido y opaco el dúo ocupa un estatus similar al de visionarios como Portal, y su herética senda lleva unos años inspirando a un buen número de nuevas bandas surgidas a lo largo y ancho del planeta. Mientras, en nuestro querido solar cultural, a lo sumo ensalzamos estériles productos edulcorados como The Satanist (Behemoth), Once More Round The Sun (Mastodon) o, aunque me duela reconocerlo, somníferos como Otta (Sólstafir). Cuando operaba en el blog Ecos de R’Lyeh (qué lejos parece ya aquello…) ya coroné su demoledor debut Seven Chalices como uno de los mejores trabajos de 2009, y desde entonces me he regodeado con sus dos estupendos EP’s Purguing Tongues y en especial Woven Black Arteries, antesala perfecta de su esperadísimo segundo largo, un Death (2014, Norma Evangelium Diaboli) que les catapulta definitivamente como líderes del terrorismo sonoro en el nuevo siglo.

Reconozco que la mejor definición de Death proviene de la propia promo de los madrileños, demoledora: «El segundo álbum de Teitanblood corrige el concepto erróneo del Death Metal como música. Mortui Vivos Docent (los muertos enseñan a los vivos)». ¿Exagerado? Algo, pero estoy seguro que el común de los mortales tendría pocos asideros en este trabajo a los que agarrarse en busca de cordura sonora. Lo que si traslada tamaña aseveración es el marcado carácter confrontacional de la propuesta de Teitanblood, más de una hora de animadversión y puro salvajismo, un primarismo irreconciliable que sin embargo se sustenta sobre dos talentos que nada tienen de básicos. Y es que se puede acusar a esta tremebunda batidora de Thrash, Black y Death Metal de cagarse en las estructuras compositivas elementales y los estándares sonoros «adecuados» al metalhead medio (ni hablar de los que simplemente pasaban por aquí…), pero no de que J (batería) y NSK (guitarra, bajo y voz) no sepan componer temas ciclópeos. Porque se estaría faltando a la verdad y, lo más peligroso, enfadando a las criaturas primordiales que sustentan una obra como ésta. Cimentando su poderío sobre la ignominiosa percutiva de J, cortes como Cadaver Synod, la inicial Anteinferno o Plagues Of Forgiveness son auténticas deflagraciones avernales cargadas de bilis, lija y cabalgadas salvajes hasta el fin de los días. Ya he mencionado el carácter arisco, misántropo y confrontacional de Teitanblood, y como ejemplo de ello están los más de doce minutos de la primigenia Sleeping Throats Of The Antichrist entre guturales extradimensionales, guitarras afiladas como machetes y una hiperactividad percutiva capaz de hacer estallar todos tus centros nerviosos, ejemplo perfecto de las capacidades e intencionalidad del dúo madrileño. Es evidente que un trabajo como éste no es para todo el mundo, y la gran mayoría de oyentes huirán despavoridos ante su incapacidad para encontrar una sola faceta amable o cuerda en el demencial conjunto que compone Death. Pero habrá un grupo, pequeño, que sonreirá y dará gracias a los poderes oscuros por disfrutar de una experiencia de este calibre, así como de los genios blasfemos que han obrado su invocación. Yo me encuentro entre ese último grupo, y que Satanás me horade el ano si esto no es uno de los mejores discos de Metal Extremo de 2014.

Que otros se queden con el satanismo de centro comercial de Behemoth o la rendición al mainstream de Mastodon, yo prefiero postrarme e implorar por mi vida ante un artefacto como Death, recordatorio de por qué el dúo madrileño Teitanblood es una de las entidades más reverenciadas dentro de la parroquia extrema internacional. Que otros hablen de música, riffs y estructuras. Yo prefiero abrazar la insondable oscuridad del cosmos y soñar junto a Teitanblood con una eternidad de dolor, sufrimiento y alabanzas a entidades cósmicas innombrables. Mortui Vivos Docent.

 

Reseña invocada por CTHULHU.