THE HAXAN CLOAK – Excavation (2013)

Cuando se habla de oscuridad a mucha gente le vienen a la mente conceptos negativos tales como frío, maldad, desamparo o incluso la muerte, todos ellos derivados de nuestra infancia como especie en la que cuando la negrura aparecía los peligros se multiplicaban, indefensos como estábamos ante los caprichos de la Naturaleza. Pero dicha oscuridad tiene también otra lectura, si se quiere más soterrada y primordial, que nos retrotrae a las primeras sociedades matriarcales en las que la noche, la húmeda tierra y la penumbra eran venerados por sus evidentes similitudes con el vientre materno, sinónimos de la fertilidad de la mujer y por extensión de la vida en el planeta. Más tarde llegó el rodillo patriarcal y su veneración al Sol (por supuesto de género masculino), y todo lo que no tuviera que ver con su luz, brillo y calor fue apartado y temido por blasfemo, antinatural o directamente demoníaco. Con Excavation (2013, Tri Angle) volvemos a experimentar la negrura como catársis, como hipnótico ceremonial con el que reencontrarnos con el misterio que anida en las tinieblas, y en el que The Haxan Cloak (proyecto personal del artista londinense Bobby Krlic) supera con creces todo lo expuesto en su notable debut de hace dos años. Una obra monumental que nos habla de la necesidad que tenemos de abrazar y postrarnos ante el subyugador influjo de las sombras.

Excavation es lo que ocurre cuando electrónica e instrumentaciones se ponen al servicio de lo etéreo e inasible que late en cada pedazo de oscuridad, un viaje hipnótico donde hay cabida para el ambient, el drone y el noise como compañeros en esta escalofriante aventura. Hay mucho de pulsión primaria en el universo creativo de Bobby Krlic, sonoridades que van más allá de gustos, modas o tendencias para instalarse en nuestros más profundos instintos, como utilizar las más modernas de las tecnologías para cerrar el círculo que comenzó con el minimalismo percutivo de nuestros ancestros. Aquella era una música unida a la mística, a la espiritualidad desvestida de artificio, a la necesidad de acercar nuestras almas desnudas al desconocido medio que nos rodeaba, y mucho de eso impregna las imprevisibles sonoridades de The Haxan Cloak, solo que trasladadas a una vida moderna en la que nos vemos igual de desconcertados ante el alienante monstruo en que ha devenido nuestra civilización. La electrónica ha ganado mayor peso en la propuesta del londinense respecto a su debut, pero no en detrimento de la utilización de instrumentos sino en su metamorfosis, actualizando su sonido a un post-industrialismo subyugador que deviene en el mantra de una sociedad cercana al colapso y que lucha por la salvación espiritual. Cellos, bajos descomunales, capas de inquietantes guitarras que copulan con las nuevas tecnologías buscando en el futuro las respuestas que perdimos en nuestra infancia, incapaces de comprender nada en un presente superficial, mediocre y anodino. Al igual que sus compatriotas Raime, The Haxan Cloak abraza la infinitud de la noche para transportar al oyente a un escenario sin fronteras, referencias espaciales ni elementos discernibles, de tal modo que el único punto de referencia sea él mismo y el encogimiento inevitable entre las diferentes capas de la consciencia. Sólo de ese modo, desprovisto de todo concepto social inservible en mitad de tal paisaje, uno puede abrazar una oscuridad que va más allá del simple elemento discursivo, como La Idea hegeliana pura que está por encima de lo que nosotros definimos tan imperfectamente. Pero al igual que en la dialéctica desarrollada por el genio alemán esa pureza convive con la convulsa y siempre cambiante materia, algo que en Excavation se traslada a todo un ir y venir de disonancias, sobresaltos y estructuras en espiral en la que todo es similar y distinto al mismo tiempo, el avance visto como una vuelta de tuerca a los mismos conceptos pero sobre una base continuamente superior… o más terrorífica. De ahí que The Drop, el corte que cierra el disco, repita los esquemas del comienzo pero fluyendo hacia otros derroteros, metáfora y simbolismo sonoro de un infinito compuesto por la interminable combinación de viejos conceptos, de una respuesta sin contestar por nuestra incapacidad para encajar las piezas que siempre hemos tenido en nuestras manos. 

Excavation consigue tirando de electrónica el anhelado fin de muchas de las bandas de psicodelia y trascendentalismo a lo largo de la historia de la música popular moderna, el transportarte a un mundo aparentemente irreal donde poder abandonar las ideas mundanas y prejuicios preestablecidos como condición sine qua non para la verdadera comprensión, la certeza que anida en el primarismo, en una oscuridad preñada con el calor y la pulsión vital del vientre materno. Simplemente una obra maestra.

BUY IT!!! (Tri Angle)

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