THE LION’S DAUGHTER – Future Cult (2018)

Lo que me asusta a mí es lo que te asusta a ti. Todos tememos a las mismas cosas. Es por eso que el horror es un género tan poderoso.

John Carpenter

Conocí a The Lion’s Daughter hace un par de años cuando cayó en mis manos su debut para Season Of Mist, titulado Existence Is Horror. Encontré allí a una banda todo negrura, discípulos filosóficos de Ligotti que en su envoltura sonora se acercaban a los postulados de Lord Mantis o Coffinworm, una suerte de Blackened Sludge que aunque no aportaba nada nuevo sí dejaba entrever cierta tendencia hacia la evolución. Reconozco que olvidé pronto aquel disco, perdido en el continuo surgir de formaciones con propuestas similares y en el que el trío de St. Louis no destacaba especialmente. Sin embargo cuando me llegó hace un par de meses la promo del sello galo anunciando el nuevo disco de los estadounidenses y vi la portada no pude sino levantar una ceja… ¿qué cojones era eso? El oscuro arte que el genial Paolo Girarti había invocado para su anterior trabajo daba paso a una perturbadora foto con máscara de sado y animal disecado incluidos, haciéndome temer lo peor. Simplemente haciéndome temer. Y en parte mis miedos se vieron refrendados al escuchar Future Cult (2018, Season Of Mist), sólo que de una manera sorpresiva y gozosa como jamás hubiera imaginado, pues el giro de timón que han dado The Lion’s Daughter es de ovación y vuelta al ruedo.

Podríamos resumir el giro estilístico de los de Missouri diciendo que todo es producto de abandonar los preceptos de Thomas Ligotti para abrazar la obra de John Carpenter. Y al más avispado de la clase le vendrá una cosa a la mente, con más razón que un santo: sintetizadores. La manera en que el trío los ha incorporado a su propuesta es tan completa que no podemos hablar tanto de una evolución de su criatura como del nacimiento de un nuevo corpus sonoro, donde la abrasiva fosa séptica de antaño da paso a una perversidad bizarra que además ha ganado por el camino un gancho de cojones, y que se convierte en todo lo que no lograron hacer Mose Giganticus con su debut Gift Horse. Ya ese comienzo con el tema que da título al disco nos pone todo el hype por las nubes, como si John Carpenter y Primitive Man se hubieran unido para reescribir la banda sonora de 1997: Rescate en Nueva York. Temas como Call The Midnight Animal o Suicide Market son la amalgama perfecta entre sintetizadores y rabia primaria, entre gancho y extremismo sonoro, auténticas joyas que definen el tono del álbum y que nos demuestran que estamos ante algo grande, muy grande, y que cortes de una épica ridículamente maravillosa como Die Into Us o Grease Infant elevan a la categoría de pura gozada. Bajando el pedal del acelerador y dejando que los elementos electrónicos se mezclen sin prisa con la densa oscuridad del Sludge es cuando la criatura invocada por The Lion’s Daughter muestra todos sus rasgos diferenciadores y, de paso, hacen que el oyente no pueda sino mover los pies mientras sueña con asesinos enmascarados, adolescentes dcesmembrados y siniestros cultos a entidades supradimensionales. Al igual que su antecesor, Future Cult se mueve en un metraje comedido que necesita poco más de media hora para presentar todas sus credenciales, teniendo en In The Flesh un cierre demencial donde Black Metal, Sludge y de nuevo unos evocadores y geniales sintes danzan, copulan e invocan una bajada de telón capaz de dejarte el corazón en un puño y unas ganas atroces de volver a darle al play. Y es que pocas veces un disco de Metal Extremo ha sido capaz de conjugar al mismo tiempo ferocidad, negrura y gancho indefendible como lo hace el tercer largo de The Lion’s Daughter. Y eso, señores, puntúa mucho.

En una de las evoluciones sonoras más sorprendentes de los últimos años, The Lion´s Daughter demuestran qué es lo que ocurre cuando John Carpenter se enamora del Sludge y el Black Metal, regalándonos uno de los discos más bizarros y adictivos de 2018. Una puñetera gozada.

Reseña invocada por CTHULHU.