THE MONOLITH DEATHCULT – Tetragrammaton (2013)

 

Decir que esperaba este disco como una teenager ansiosa es quedarse corto, pues The Monolith Deathcult es de las pocas bandas en el planeta que han conseguido dejarme literalmente sin habla. Fue con su tercer largo Trivmvirate (2008, Twilight Vertrieb), una inclasificable obra maestra donde el Death Metal, el Metal Industrial, las orquestaciones y la electrónica hacían tapar las bocas de todos aquellos que habían criticado (con razón) sus dos discos anteriores por caóticos, tachándoles de ser poco más que una parodia. Aquel era un trabajo inmenso, inasible, con la capacidad de abrumar del mejor caos desatado y no pocas dosis de humor negro, y que en mi opinión es uno de los mejores trabajos que dio el género la década pasada. 5 años hemos tenido que esperar para disfrutar de nuevo de su grandiosa locura, en la forma de un Tetragrammaton editado por el fantástico sello galo Season Of Mist y cuya excepcional portada ha corrido a cargo de nada más y nada menos que Android Jones, uno de los mejores artistas visuales que existen en el planeta (su currículum va desde Industrial Light & Magic hasta Nintendo). Credenciales inmejorables que se quedan en meras anécdotas cuando uno le da al play y todo explota por los aires…

Y es que cuando en el primer tema del álbum aparece la voz de Orion Pax (si no sabes que ese fue el primer nombre de Optimus Prime es que no has tenido infancia) interpretada por el mismísimo Peter Cullen y diciéndote lo patéticos que somos como especie y que no parará hasta borrarnos del Universo, ya sabes que los cabrones lo han vuelto a hacer mientras te descojonas vivo. Se trata de Gods Amongs Insects, un corte ciclópeo que te atropella como una apisonadora recordando a una cópula imposible entre Nile y los Behemoth más orquestados con el único fin de dejarte el recto como una papilla. A partir de ahí Tetragrammaton continúa con su marcha imparable, refrendando un par de cosas acerca de The Monolith Deathcult: que se pasan todas las barreras estilísticas por el forro de las pelotas y que su humor haría desmayarse a toda la caterva de hippies, progres y bienpensantes que infectan este mundo. Porque todas las inhumanas habilidades técnicas del quinteto, toda su bestialidad y recursos compositivos están enfocados en una sola cosa, descojonarse de nuestras patéticas miserias como especie. Del integrismo islámico y sus bombas a las escabechinas nazis pasando por el genocidio de Ruanda, los holandeses no dejan títere con cabeza llevando hasta sus últimas consecuencias la actitud transgresora y políticamente incorrecta del Metal Extremo.

En lo musical estamos ante un disco menos caótico que Trivmvirate (lo cual era una de sus grandes virtudes) pero a cambio mucho más poderoso y contundente, sin perder por el camino una desvergüenza transversal marca de la casa que en Tetragrammaton no conoce ningún límite.  Porque hay que ser muy grande para sobre una base cimentada en las enseñanzas de animales como Nile, Behemoth y Fleshgod Apocalypse (pero sin tonterías operísticas) añadirle tonadillas de Starships Troopers o Depredador, sonar al Roots de Sepultura en Drugs, Thugs & Machetes o a unos Rammstein descubriendo de repente el talento en Todesnacht von Stammheim sin que el resultado sea un pastiche herético e insufrible. Todo lo contrario, ya que las imposibles capacidades compositivas de The Monolith Deathcult son tan todopoderosas que convierten lo que en otras manos estaría avocado al desastre en uno de los discos más exhuberantes y adictivos que hayas escuchado en tu puñetera vida.  Imposible no hacer la ola desnudo y borracho ante la exhibición de Sjoerd Visch a los parches en la final Aslimu!!!! All Slain, o flipar como de tripi con las sobrehumanas tropelías de la dupla Dekker/Hilgenkamp a las seis cuerdas en la genial Qasr Al-Nihaya, sin olvidar las inmensas voces del propio Dekker y del bajista Robin Kok que elevan cortes como S.A.D.M. a auténticos crímenes contra la humanidad. Si a ello le sumamos una producción espectacular enfocada en demoler las vigas maestras de tu edificio pues lo que tenemos es simplemente uno de los grandes discos del año, la última gran carcajada (de momento) de una de las bandas más ridículamente soberbias del Universo. 

Tetragrammaton es la carcajada de un Dios loco ante la visión de sus criaturas, la técnica excepcional utilizada como barroco eructo contra el mundo, el Death Metal como apisonadora descontrolada en un acampada del 15-M. A través de él The Monolith Deathcult se reafirman como los Bill Hicks del Metal Extremo, una inteligencia superior chapoteando alegre en el fango de nuestra existencia. Genios y figuras.

BUY IT!!! (Season Of Mist)

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Reseña invocada por CTHULHU.