THOU – Heathen (2014)

«…cada uno de nosotros es un tambor mayor, que dirige un desfile de dolores, que marcha con nuestra amargura. Y algún día… los ejércitos de amargura irán todos por el mismo camino. Y todos marcharán juntos, y a su vista, el mundo temblará de terror.»

John Steinbeck – Las Uvas de la Ira

Decir que me gustan Thou sería quedarse un pelín corto. Como a varios kilómetros. Porque adoro al prolífico combo de Baton Rouge (desde 2005 llevan unos 30 lanzamientos entre LP’s, splits, EP’s y demos) desde que les descubriera con su tremebundo debut Tyrant (2007, One Eye), un descomunal ejercicio de Sludge/Doom que si bien no se apartaba todavía de la norma suponía un muy serio toque de atención acerca de la valía del quinteto. La conflagración llegaría tres años después con su tercer LP, Summit (2010, Gilead Media), una indescriptible obra maestra donde los riffs ciclópeos, las atmósferas opresivas y una retorcida visión de las melodías se unían a las furibundas proclamas anarquistas de Bryan Funck para moldear un trabajo simplemente colosal. Alejados de la norma y la parafernalia estética asociada a la gran mayoría de bandas del género (tanto del Sludge sureño de su estado como del satanismo cannábico de Electric Wizard y allegados), con aquel trabajo se ganaron un puesto entre la realeza a fuerza de mala hostia y una inquebrantable ética DIY, mientras no paraban de entregar nuevos y sorprendentes trabajos como aquel The Archer & The Owle (2011, Gilead Media/Howling Mine) donde versioneaban de manera retorcida y genial temas de Nirvana o los folkies Pygmy Lush (también harían lo propio con Soundgarden y Alice In Chains). Mientras tanto esperábamos con ansia su nueva andanada en formato larga duración, cuatro largos años habida cuenta de su inquieta creatividad y que nos indicaban que Heathen (2014, Gilead Media/Vendetta/Howling Mine) no iba a ser un trabajo más. Viendo la casi hora y cuarto de metraje de su cuarto álbum eso es evidente, pero más allá de la superficie nos encontramos con otra obra colosal donde las murallas de sonido nos invitan a auparnos sobre ellas y descubrir un ilimitado paisaje de cenizas, oscuridad y rabia.

 

A pesar de su dilatado metraje Heathen no esconde sus cartas, abriendo con los catorce demoledores minutos de Free Will y un Bryan Funck escupiéndote «Somos la piedra que comienza la avalancha. Somos la tos que extiende la plaga». Ese cuarto de hora bien resume las virtudes sobrehumanas de la banda y su imposible capacidad para conjugar una lija sonora del 10, rabia como para infectar a media población mundial y una épica que aún vejada y desvestida de oropeles sigue siendo capaz de poner los pelos de punta. Pero Thou son Thou, y para cualquier conocedor de su discografía (o parte de ella, que cualquiera sigue su ritmo…) es evidente que la cosa no se iba a quedar en el deleite de victorias pasadas ni la autocomplacencia. Así nos sumergimos de cabeza en un sofocante pero hipnótico relato de dolor, sufrimiento y engaños, pero también de lucha por liberarnos de la prisión de la existencia moderna, esclavos de un sistema que nos ha convertido en nuestros propios carceleros pero que no puede frenar el anhelo de libertad de nuestros corazones. «Hemos sido reclutados con sangre. Y la sangre canta» nos recuerdan Thou en Feral Faun, una muestra de la nueva senda evolutiva de los estadounidenses en la que hay cabida para una mayor carga melódica con la que potenciar el innegable espíritu melancólico de Heathen, siempre moviéndose entre los recuerdos, el horror de la pérdida y cierta ventana a la esperanza a través del fuego purificador de la rabia. Cortes como Into The Marshland te barren del mapa por su poderío y excepcional trabajo de guitarra, amen del citado trabajo vocal de Funck, cercano al Black Metal pero desvistiéndolo de toda fantasía. Aquí sólo hay lugar para la realidad descarnada, aunque uno no puede sino enarcar una ceja cuando llega la gran sorpresa del álbum, la espectacular Immortality Dictates. Y no sólo porque aparezca la voz limpia y angelical de Emily McWilliams, que también, sino porque supone un corte donde la paleta de colores de Thou amplía su habitual gama de grises para abrazar incluso un blanco impoluto, casi espiritual, recordatorio de que a pesar de todas las luchas materiales y el odio contra la ignorancia religiosa, el motor de nuestras vidas sigue siendo una hirviente caldera de emociones latiendo bajo nuestro pecho. Esa combinación de sutiles melodías y odio demoledor permite que una escucha a priori imposible de una tacada se convierta en una experiencia fluida e hipnótica, como una inducción al trance que no por real sigue mostrándose casi imposible a tenor del nivel de tectónica y abrasión que son capaces de invocar los de Louisiana. Cortes como At The Foot Of Mt.Driskill o la final Ode To Physical Pain muestran con maestría esa fantástica dualidad, ayudados por bellos interludios instrumentales que cimentan y dejan respirar a este coloso sonoro. Es imposible diseccionar una monstruosidad como Heathen de una sola vez, a lo sumo esbozar las líneas maestras de un trabajo que amenaza con crecer en el tiempo hasta devorarlo todo, incluso un referente del siglo XXI como fue Summit. Uno tan sólo puede regocijarse por poder ser contemporáneo de algo como esto, y asentir con los dientes apretados recordando la estrofa de In Deafiance Of The Sages: «Ahora crearemos ruinas. Y después… algo nuevo e inimaginable». Impresionante.

Parecía imposible, pero tras tocar el cielo con Summit los estadounidenses Thou le han prendido fuego con Heathen, un demoledor ejercicio de Sludge/Doom donde riffs inconmensurables se alían con melodías ultrajadas y proclamas anarquistas creando una obra de proporciones épicas. Una llamada a las armas que reniega tanto de los clichés del género como de los de una sociedad enferma de conformismo y ensoñaciones hippiescas. Bofetón en la cara y obra referencial. Punto.

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Reseña invocada por CTHULHU.

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